¿Cuántas veces habéis entrado en una empresa y os han pedido permiso para algo?
¿Cuántas veces la televisión os ha pedido permiso para emitir anuncios?
¿Cuántas veces os han pedido permiso para intentar haceros una venta telefónica?

Siempre me ha llamado mucho la atención la frase que John Wannamaker dijo: " Sé que la mitad de mis presupuesto publicitario se desperdicia, el problema es que no se cual mitad"

Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos estamos siendo sometidos a un "ataque" continuo de mensajes publicitarios (anuncios en la televisión, en el cine, en las revistas, en los periódicos, en la radio, en las paradas de autobuses, en los propios autobuses, vallas publicitarias....). Llega a tal nivel el acoso publicitario que muchos de nosotros desconectamos; por ejemplo, yo mismo desconecto cuando veo anuncios en las tele y me pongo a pensar en otras cosas haciendo caso omiso a los anuncios.

Pues bien, cuando una empresa realiza marketing de permiso lo que pretende es establecer una relación con su público objetivo. Evidentemente esta relación (como todas las relaciones en la vida) no será absoluta desde el primer momento sino que será gradual, algunas funcionaran y se trasformaran en relaciones de confianza y otras fracasaran.

La finalidad de una empresa cuando pretende establecer una relación con su público objetivo es conocerle mejor, averiguar cuales son sus necesidades, sus gustos, sus intereses con el fin de adecuar sus productos o servicios a tales datos e incrementar sus ventas llegando a obtener ventas repetitivas y lograr la fidelización de sus clientes.

¿ A través de que medio puedo establecer una relación con mi público objetivo?

Mediante el email ya que es el medio más barato, rápido y efectivo para ello ( si bien el email ha de ir acompañado de otras vías de contacto alternativas). Por lo tanto las empresas que pretendan realizar marketing de permiso habrán de obtener en primer lugar las direcciones de email de su público objetivo y pedirles permiso para comunicarse con ellos. La mejor forma de realizar esto es darles algo a cambio de su email (información periódica en forma de newsletters, e-books, software, participar en sorteos...).

Si echamos la vista atrás hasta hace apenas unos años veremos que las empresas adoptaban una posición de "prepotencia" y la idea de "sumisión" a los clientes o potenciales clientes era casi impensable (digo casi ya que como en todo, nunca se puede generalizar). Sin embargo un día apareció Internet y su uso comercial obligó a las empresas a darse cuenta de que estaban en un nuevo medio con nuevas reglas, un medio en el que tenían que aceptar que en la relación cliente o potencial cliente - empresas, ellos eran la parte débil.

Ya no podían ir de "prepotentes" por el mundo, eso se acabo.

Desde ahora, el cliente o potencial cliente tiene todo el poder y las empresas con sus productos o servicios han de adaptarse a ellos; y esto implica toda una revolución en la forma de entender y hacer negocios.

La forma de acercarse a los clientes o potenciales clientes en el mundo online y offline es totalmente distinta; no voy a hablar de la forma de acercarse en el mundo offline ya que todos los conocemos sin embargo en el mundo online este acercamiento ha de iniciarse pidiendo permiso.

"Pero ¿por qué he de pedir permiso?", es posible que algún lector se haya hecho la siguiente pregunta.

Pues bien, la conexión a internet no es gratuita, cada vez que nos conectamos nos cuesta dinero. Tanto sí navegamos por navegar como sí estamos revisando el correo electrónico, nos cuesta dinero. Esto nos crea un sentimiento de propiedad, algo asi como: "Si pago por ello, me pertenece".

Como anteriormente dije, la mejor forma que tienen las empresas de llegar a su público objetivo es por medio del email; asi pues las empresas se encuentran ante la situación de entrar en una "propiedad privada" y evidentemente la mejor forma de hacerlo es pedir permiso.

¿Entraríais en casa de alguien que no te ha invitado? ¿Cogerías el coche de alguien que ni siquiera te conoce?; en resumidas cuentas, cogerías algo de un desconocido sin pedirle permiso.

Hagamos las cosas bien desde el principio. Pidamos permiso.

Al fin y al cabo, los empresarios también son clientes o potenciales clientes de otras empresas ¿le gustaría que le tomaran por tonto y que gente a la que no has invitado y ni siquiera conoces entrara continuamente en tu casa, en tu coche o en tu email?

A mi por lo menos no me gustaría.