
Lo que sigue es un borrador de una hipotética presentación, de un proyecto en curso. Su objetivo es tan sencillo como ambicioso: que el comercio tradicional se traslade a Internet manteniendo el conocimiento y confianza que existe entre los comerciantes y sus clientes. El proyecto es de aplicación a cualquier actividad social y sector económico.
Como es evidente, no se dan detalles (registrados a efectos legales de autoría y otros derechos), pero si Vd. los intuye y desea saber algo más, contacte con nosotros. Es preciso tener en cuenta que dadas las características del proyecto, el mismo está enfocado a empresas con cierta capacidad de gestión, tanto de recursos técnicos como de promoción.
¿Le interesa el comercio electrónico?. ¿Aspira a tener una posición preeminente en el mismo, e incluso que sea un referente a seguir?. Estoy seguro de que sí. Por eso, dado que Vds. tienen los medios técnicos y la capacidad de gestión precisa, desearía exponerles la idea que he desarrollado para conseguir estos objetivos.
Mucho se ha escrito sobre el fracaso del comercio electrónico. Pero no lo han escrito ni los comerciantes ni los consumidores. Los comerciantes que ponen una página web con el señuelo de miles de potenciales clientes, sencillamente están despistados y sin clientes. A ”Fontanería Martínez” no le van a encargar trabajos desde China ni desde Francia, sino desde su barrio y desde su ciudad. Y esos posibles clientes, sus vecinos, ¿cómo pueden localizar ”Fontanería Martínez” en Internet?. ¿Un buscador con cientos de respuestas?. ¿Cuál es su dominio?. Tal vez www.fontaneriamartinez.com o acaso www.isp.es\personales\martinez. Si los posibles clientes no pueden localizar al Sr. Martínez por el dominio, las páginas amarillas le son más productivas que Internet.
Y no le cuento qué pasa con las librerías, tiendas de electrodomésticos, muebles o ropa, concesionarios, supermercados y un largo etc. para los cuales todo eso del comercio electrónico es algo de los grandes, de los que tienen un nombre a nivel nacional forjado a base de inversiones millonarias en publicidad. Pero las pymes y autónomos también forman parte del comercio tradicional y el electrónico no les da muchas opciones de presencia y resultados positivos.
La idea que está tras este documento, pretende favorecer algo indispensable para cualquier actividad comercial: que los comerciantes puedan dirigir su oferta a los clientes reales y que los consumidores sigan comprando a sus establecimientos de siempre. Sólo entonces el comercio tradicional se trasladará a Internet, donde los agentes, al conocerse, no alegarán falta de confianza en los medios de pago. Ese no es el problema. ¿Cuántos clientes tiene la tienda Gutih´s Sport Woman?. ¿Cuántos de sus clientes sabrían cómo escribir (si lo recuerdan) ese nombre en el navegador?. ¿El problema es la Visa o que no saben como localizarlo en Internet?.
Resumiendo. Paseando por mi barrio encuentro las tiendas que necesito aunque desconozca su nombre. Paseando por Internet, tengo que buscarlas, si es que las encuentro. Además, ¿cómo me entero de las tiendas nuevas?.