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La etiqueta en la mesa es un buen negocio –III-
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Lola García
Lola García es Diplomada en Protocolo y Relaciones Instituciones, y en Marketing y Dirección Comercial.

Dirige Soluciones Eficaces, empresa especializada en la gestión integral de eventos, ofreciendo a sus clientes la organización profesional de congresos, convenciones, programa de incentivos, reuniones, etc.

Su experiencia y el trato con personas del ámbito empresarial y político le ha llevado a escribir “La Guía Práctica Para Mejorar Su Imagen y Proyectar confianza” donde aporta ideas, consejos y soluciones para triunfar en las relaciones con las personas y descubre, qué hacer para convertirse en una persona con estilo, glamour y una personalidad, arrebatadoramente, atractiva. La puede encontrar en: http://www.clubdeprotocolo.com

También ha escrito "101 Senderos para conseguir éxito". Un ameno y maravilloso libro, muy fácil de leer, en dónde encontrará la motivación y la ilusión, que le
ayudarán superar cualquier dificultad. http://www.exitoenlared.com/senderos/.

 
Por Lola García
Publicado en 01/19/2007
 

Los almuerzos de negocios se celebran cada vez con más frecuencia y también son más las ocasiones en las que se viaja al extranjero con fines laborales. Conozca algunos detalles de los usos y costumbres en diferentes países europeos.


La etiqueta en la mesa es un buen negocio – III -

Como hemos ido viendo en los artículos anteriores, los almuerzos de negocios se celebran cada vez con más frecuencia y también son más las ocasiones en las que se viaja al extranjero con fines laborales. Por esta razón es interesante conocer algunas de las costumbres de estos países.

 

Nuestros vecinos ingleses, son personas que se caracterizan por la puntualidad. Es de suma importancia llegar a tiempo, porque hacer esperar se considera una descortesía.

 

Otra peculiaridad inglesa es que cuando se come, las dos manos no se colocan sobre la mesa: mientras la derecha se coloca encima, la izquierda reposa en el regazo. La cuchara nunca se lleva a la boca en punta como lo hacemos aquí en España, sino de lado, es decir, por el lado ancho. A la hora de servirnos la comida, nunca lo haremos hasta que no seamos invitados a ello.

 

Los temas de conversación serán los habituales. Ha de evitarse hablar sobre nosotros mismos a no ser que se nos pregunte y cualquier crítica acerca de la monarquía o Familia Real es considerada de mal gusto.

 

Utilizar expresiones cómo: “Yes, please” - Sí, por favor - y “No, thanks”  - No, gracias - son imprescindibles en cualquier mesa.

 

Los franceses disfrutan mucho de la buena mesa con un buen vino. Está bien visto que se invite a comer al cliente; las comidas de negocios suelen extenderse bastante, no suelen ser comidas rápidas. En cuanto a la etiqueta en la mesa, no hay mucha diferencia con respecto al resto de los demás países, pero por ejemplo, no hay que sorprenderse si se anudan la servilleta al cuello, si cogen un hueso con la mano o se untan trozos de pan en la salsa. Las manos, es importante, que siempre estén a la vista, incluso cuando se está en la mesa.

 

En cuanto al aspecto de la conversación, es interesante destacar que a los franceses no les gusta demasiado hablar sobre lo que cuestan las cosas, sueldos y temas familiares. Es mejor que se traten temas que tengan que ver con la procedencia de la persona, comidas, aficiones, culturas extranjeras o deportes.

 

En Francia no son muy exigentes con la puntualidad, pero hay que ser respetuosos con el tiempo de la persona con la que estamos entablando una relación.

 

Los temas estrictos de negocios se hablan, por regla general, cuando se pasa a tomar el café y nunca durante la comida. Una costumbre francesa es poner la cuenta de la comida en la mesa sin haberla solicitado con anterioridad.

 

Una observación interesante: si le invitan a una casa a comer y desea obsequiar con un ramo de flores, lleve siempre un número impar de ellas.

 

Italia, como es bien sabido, es la reina de la pasta. Si acude a un restaurante y pide otro menú que se salga fuera de la habitual pasta puede resultarle mucho más caro. Cuando se quiere pedir la cuenta al camarero, se puede decir “Cameriere, il conto” o también “pagare prego”.

 

Las propinas en los restaurantes son bien aceptadas y se depositan en el plato donde nos traen la factura con naturalidad y discreción. En España, Grecia e Italia los clientes suelen ser más generosos que en las naciones del norte de Europa.

 

En Alemania, los temas relacionados con los negocios se tratan antes de comer o después del último plato. El carácter de los alemanes impide saber si algo les complace o no, al no prodigarse en expresiones gestuales.

 

Al sentarse a la mesa, nunca lo haga si no le han concedido el asiento de antemano y procure caminar al lado izquierdo de la persona con la cual se relaciona. Actuando de esta manera, le está concediendo una posición de respeto, muy valorado para ellos.

 

En reuniones, para distinguir a la persona de mayor rango, sólo basta con fijarse en la persona que converse en un tono de voz más bajo que el resto. Con los alemanes se debe evitar hablar de la Segunda Guerra Mundial y realizar preguntas personales.

 

Cuando no se domine el idioma, hay varias palabras que son importantes incluir en el repertorio: “guten tag” -que equivale al “hola”-, “danke” -es “gracias”- y “bite” -significa “por favor”-.

 

La puntualidad para los alemanes es una cuestión de máxima importancia.

 

Si en alguna ocasión se decanta por regalar flores, el ramo nunca debe estar compuesto por trece. Las flores de color lila están reservadas para las ceremonias fúnebres y las de color rosa guardan una connotación exclusivamente romántica.

 

Suiza se caracteriza por sus gentes hospitalarias y cordiales, con buenos modales y buena educación. En cuanto al tema de la mesa cabe destacar una costumbre germánica donde los hombres se sientan a comer antes que las mujeres, encargadas de servir los diferentes platos. El visitante extranjero puede sorprenderse cuando al mediodía le sirvan una sopa o caldo y embutidos a las cinco de la tarde. También es bueno conocer la predilección que sienten los suizos por el vino, ya que es un país con muchas hectáreas de viñedo. Es normal que le inviten a visitar alguna bodega y le den a probar el vino en jarras, sacado directamente de la barrica. Se considera descortés rechazar esta particular invitación.

 

Hay que recordar que Suiza es uno de los países más limpios del mundo; en sus calles, jardines y parques no se encuentra ningún tipo de basura o papeles.

 

En Dinamarca, en general, el protocolo social no es muy riguroso ni con muchas exageraciones. Con frecuencia, los ciudadanos son personas cultas, menos frías y reservadas que sus vecinos los suecos y noruegos; no se asombran cuando se encuentran con el rey paseando por las calles.

 

Es un país de gran riqueza agrícola; son amantes de la buena comida y bebidas fuertes como por ejemplo el “snaps”, un  tipo de aguardiente. Suelen tomar a menudo lo que llaman “smor-brod”, son unos canapés variados de salmón, arenque, jamón, gambas o paté caliente.

 

Debido a las características climáticas y meteorológicas, no es común encontrárselos por la calle a partir de las cinco de la tarde.

 

En Noruega, al igual que en Suecia y Dinamarca, hay un elevado nivel de vida. Los noruegos están muy apegados a sus costumbres y tradiciones.

 

La sencillez de su carácter se puede observar en el trato diario. Son previsores y disciplinados, por ejemplo, envían las invitaciones con mucha antelación y les gusta mucho arreglarse para cualquier celebración por poco significativa que sea.

 

También les gusta mucho las bebidas fuertes y en su menú nunca faltan alimentos ahumados, arenques y salmón.

 

Casi todos ellos se tutean y se prescinde del título. Las conversaciones nunca deben girar en torno a la religión, política o hablar de sus vecinos los suecos, que a pesar de que no guardan rencores, Suecia se independizó de Noruega en un pasado reciente.

 

A la hora de realizar un brindis, la manera de actuar es la siguiente: siempre lo comienza el anfitrión poniéndose en pie y alzando la copa. Se mira directamente a los ojos del invitado y se inclina ligeramente la cabeza. Se pasa a tomar un sorbo y antes de dejar de nuevo la copa en la mesa, se vuelve a mirar al invitado y se inclina ligeramente la cabeza otra vez.

 

Los suecos tienen fama de reservados y poco habladores. Cuando es invitado a una comida y ocupa el lugar de honor, se debe levantar y pronunciar unas palabras en señal de agradecimiento. Si tiene que realizar un brindis, la palabra clave es “Skâl”. “Tack” es el equivalente a gracias y allí es una palabra que se utiliza mucho; si no quiere ser descortés, procure emplearla asiduamente.

 

Al contrario que sus vecinos los noruegos, utilizan en el tratamiento el título de su profesión: señor arquitecto, señor ingeniero. Cuando hablan no se suelen andar con rodeos y su forma de vestir es muy sencilla.

 

En las comidas abunda el pan (les gusta mucho), las salsas, los quesos, las patatas cocidas y los arenques.

 

No le extrañe si le invitan a una fiesta social en una casa particular. Debido al clima, son personas hogareñas, amantes de celebrar fiestas o reuniones en las propias casas.