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Dificultades y oportunidades
- By Javier Huertas
- Published 07/23/2007
- Emprendedores
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Javier Huertas
Egresado de la EDA (Facultad C.C.E.E. - Uruguay)
Desde 1973 ha trabajado en prestigiosas empresas de la actividad
privada, Jetmar Viajes S. A., Nordex (Armadora de Peugeot, Citroën y
Renault), EDE S. A. (Fábrica de prendas de punto), Chic Parisien y la
Casa de las Telas.
En los últimos 15 años ha ocupado cargos gerenciales de
primera línea y ha integrado comités de dirección de algunas de estas
empresas.
Ha sido asesor y auditor de diversos tipos de empresas
privadas (agencias de publicidad, publicidad en la vía pública,
barracas de equipamientos, e industrias exportadoras de la confección).
Actualmente es socio de Lucem Asesores Lucem.net
Temas: gerencia
País de residencia: Uruguaydegerencia.com
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Dificultades y oportunidades
Diálogo entre empresario y
consultor:
- Lo mandé llamar porque no se qué está pasando con mi negocio. Mire por la
ventana, ¿ve ese local que está cruzando la calle? Esa es mi competencia
directa. Me paso el día observando lo que pasa ahí enfrente. Tenemos el mismo
horario, tenemos el mismo nivel de precios, usamos la misma cartelería, cuando
él lanza una promoción, yo le sigo con una similar, antes de irme a casa cada
noche miro su escaparate y si hace algún cambio vengo a la mañana mucho más
temprano y hago también el cambio. ¿Usted me puede decir qué es lo que está
pasando?
- No se angustie, seguramente lo que está sucediendo es que mientras él se ocupa
de atender su negocio usted se ocupa del negocio de él.
Sabemos que los costos están adentro pero las oportunidades están afuera y que
si sólo nos ocupamos de nuestros costos, de nuestra situación interna, es poco
probable que las oportunidades vengan por sí mismas a golpearnos la puerta, esos
tiempos han ido quedando atrás. Como en todos los órdenes de la vida, de la vida
empresaria también, es cuestión de un justo equilibrio.
Hemos estado escuchando esta arenga muy a menudo: “es necesario que logremos
convertir cada dificultad en una oportunidad”, que no por manida deja de ser
cierta, pero resulta que a la hora de realizar esta fabulosa alquimia muchas
veces la realidad nos da de frente. Ocurre que el empresario-dueño-gerente de
más del 90% de las empresas, léase PYME, debe ponerse muchos y variados
sombreros al cabo del día. Cada lector conoce los suyos, que sin duda son
numerosos.
Cada empresario-dueño-gerente, siente – porque está en su piel de emprendedor –
que tiene que salir a buscar las oportunidades que están afuera. Pero ese afuera
ahora ya no está tan cerca, ni es tan claro, ni es tan tangible. Ese afuera
ahora está globalizado, habla en muchos idiomas distintos, tiene otras
preferencias y demandas, tiene más medios de comunicación. Así, al abrir la
ventana para ver para afuera es tal la confusión de lo que ve, que
Hagamos el siguiente paralelismo. ¿Qué pasaría si para hacer un viaje de
negocios, tuviéramos que calcular las distancias, obtener el mapa de rutas y de
vientos, diseñar la embarcación, construirla, conseguir la tripulación, aprender
a navegar, y finalmente pilotear la nave y navegar durante más de tres meses
suponiendo que entendimos bien y que lo vamos a buscar es realmente lo que
queremos? Algo parecido a lo que hizo Marco Polo con mucho éxito, pero en otros
tiempos y dedicándole buena parte de su vida.
Felizmente todo eso ya fue resuelto antes por otras personas porque para esas
personas ese es su trabajo, eso hace su empresa. Ahora, disponemos de ese
servicio y tenemos a nuestra disposición un buen agente de viajes que conociendo
nuestro rubro, nos tiene al tanto de ferias y eventos internacionales. La tarea
queda limitada entonces a levantar el teléfono o mandar un mail. La reserva
queda hecha, pagamos nuestro ticket y solo hay que soportar las horas de viaje y
los cambios de aviones.
Con esta misma practicidad debemos manejar la informática, las comunicaciones,
Internet, la WEB, los portales de negocios, las ferias virtuales y todas esas
facilidades que la tecnología nos ofrece para poder ver por la ventana en lugar
de por el pequeño agujero en la pared.
No es necesario que para poder aplicar la tecnología a los negocios debamos
manejar todos los conceptos ínter nautas y pasemos las madrugadas colgados a la
“red de redes”. ¿Por qué no? Porque tenemos que atender nuestro negocio, porque
no somos expertos, porque esa no es nuestra profesión y porque pagando un ticket
podemos hacer el viaje de todas maneras.
Nuevamente, no limitemos nuestras posibilidades. Seamos prácticos. Hay empresas
que mediante un precio de intermediación pagable después que el negocio se
concreta, hacen todo esto por nosotros. Además seamos comerciantes – todo buen
empresario lo es – siempre es mejor el 95% de algo que el 100% de nada.

