
Egresado de la EDA (Facultad C.C.E.E. - Uruguay)
Desde 1973 ha trabajado en prestigiosas empresas de la actividad
privada, Jetmar Viajes S. A., Nordex (Armadora de Peugeot, Citroën y
Renault), EDE S. A. (Fábrica de prendas de punto), Chic Parisien y la
Casa de las Telas.
En los últimos 15 años ha ocupado cargos gerenciales de
primera línea y ha integrado comités de dirección de algunas de estas
empresas.
Ha sido asesor y auditor de diversos tipos de empresas
privadas (agencias de publicidad, publicidad en la vía pública,
barracas de equipamientos, e industrias exportadoras de la confección).
Actualmente es socio de Lucem Asesores Lucem.net
Temas: gerencia
País de residencia: Uruguay“El escritor solo puede
interesar a la humanidad cuando en sus obras se interesa por la humanidad”
Miguel de Unamuno
En la medida que el ser humano va creciendo, personal, laboral y
profesionalmente, va demandando distintos tipos de recursos que en la formación
de su persona requiere para satisfacer otras tantas necesidades, que ya Maslow
(por nombrar un clásico) clasificó jerárquicamente. Así, una vez resueltos los
requerimientos básicos y elementales, comienzan a inquietar los faltantes
emocionales, sociales y espirituales. Las empresas como personas sociales siguen
la misma evolución y el Mercado como foro en donde concurren
[consumidores-personas] y [proveedores-empresas-personas], actúa también en
consecuencia.
Esta es una las razones, que surge de un análisis acotado y simplificado, por
las cuales en las economías más maduras y avanzadas, se está hablando cada vez
más y con más énfasis de la Responsabilidad Social de las empresas.
Stephen Jordan [1] disertando la semana pasada en Uruguay decía: “Las empresas
deben darse cuenta que desenvolverse en un entorno económico donde no prima la
confianza eleva los costos operativos y está en su propio interés hacer todo lo
posible para adoptar prácticas éticas”. Destacó que la gran mayoría de la
inversión extranjera directa —entre 85% y 90%— se dirige a países donde existe
un clima de confianza. "La poca confianza tiene incidencia sobre la capacidad de
hacer negocios. Hay que construir la confianza", subrayó.
Para algunos, que no hayan profundizado demasiado en esta tendencia, esto puede
resultar un intento etéreo más, para mejorar la imagen de algunas empresas o de
algunos países. De ahí la importancia de que podamos entender en un lenguaje
empresarial y cotidiano lo que el título de este artículo pretende ilustrar, que
la Responsabilidad Social Paga. Mencionaremos entonces dos tips que nos ayuden a
“aterrizar” esta reflexión.
La eficiencia de las organizaciones tomadoras de crédito: Cualquier
empresa que arriesga su capital en la realización de un negocio, se auto impone
un objetivo de resultados que por un lado devuelva el capital invertido y que
además logre una rentabilidad superior a otra alternativa de inversión.
Pero una organización que además de arriesgar su capital, toma crédito del
mercado financiero, tiene, además de una responsabilidad para sí misma o sus
accionistas, una responsabilidad para con su proveedor de servicios financieros.
Cuando la suma de estas responsabilidades trasciende la capacidad de respaldo
que tiene el mercado de crédito, se transforma entonces en responsabilidad
social. Lamentablemente hay ejemplos en éstas y otras regiones muy cercanos en
el tiempo.
La organización que maneje responsablemente su capital y el de terceros, que
invierta con certeza y que maneje sus gastos con austeridad, no porque tiene
posibilidad de gastar sino porque tiene la necesidad, seguramente tendrá un
mayor retorno medido en términos de confianza de parte del mercado. La
información que antes quedaba en el escritorio de algún analista de crédito hoy
es requerida por el mercado y no se puede ocultar.
El respeto por el trabajo y el esfuerzo de los colaboradores: Vista la
empresa como ecuación macro: empresa = capital + trabajo, necesariamente tenemos
que ocuparnos del segundo factor.
La empresa responsable manejará adecuadamente su relación con sus empleados,
incluidas las prestaciones salariales y compensatorias. La otra, seducida por
las posibilidades que un mercado de trabajo recesivo presenta, quizás pueda caer
en el error de abusar de la rotación de su personal, de pagar salarios
subvaluados en relación a las competencias y de exigir una dedicación más allá
de lo que la persona puede dar en términos normales de carga de trabajo.
Esta última debe recordar que su colaborador es también su cliente, que tiene
amigos y familiares, que forma parte de la corriente de opinión, en fin, que es
parte del mercado que le ha de evaluar socialmente.
De nuevo, no son tan etéreos los beneficios que se pueden lograr de una correcta
conciencia empresarial o en términos más amplios de la Responsabilidad Social.
[1] Stephen Jordan vicepresidente y director ejecutivo del Corporate Citizenship
de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos. Fuente http://www.elpais.com.uy/03/11/03/pecono_65359.asp