Empresas Familiares: El espíritu de Navidad
- By Santiago Eduardo Antognolli
- Published 07/23/2007
- PYMES
- Unrated
Santiago Eduardo Antognolli
Ing. Químico, Master en administración de negocios en la Universidad de Palermo.
Desarrolló su carrera como Gerente y director de Pymes líderes en el Mercosur.
Fundador y director de SEA Consultores, empresa especialista en la problemática de las empresas Familiares.
Todos los productos y servicios ofrecidos por la Consultora pueden ser vistos en www.pymesdefamilia.com.ar
Temas: Empresa Familiar, estrategia, marketing, emprendedores
País de residencia: Argentina
degerencia.com
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“El primer paso en un “Programa
de Cambio Organizacional RADICAL”!!, es obvio – Cambio personal Radical ¡!! . (LH/RG)
Diciembre. Época de reflexión y Balance, de revisar lo realizado y de plantear y
organizar las próximas realizaciones.
Es bueno aprovechar “El espíritu de Navidad” para reflexionar sobre los cambios
que debiéramos realizar en nosotros mismos.
Mi trabajo diario con Pymes de Familia consiste, normalmente, en trabajar sobre
todo con los empresarios y mandos medios en cambios de hábitos y actitudes.
Si se logran esos cambios toda la organización parece acomodarse.
Siempre insisto en que cada empresa es un ente único e irrepetible, y que no se
puede, nunca, generalizar sobre recomendaciones y prácticas sin conocer a fondo
la cultura de la misma.
Siempre esa cultura, forma de hacer las cosas, de encarar los problemas, de
esencia en la forma de ser de las empresas, es una copia de la personalidad de
quien dirige.
Por eso quiero aprovechar el espíritu tan especial de estos días, para ayudar a
reflexionar sobre esas actitudes que hacen que seamos la solución y la causa
principal de muchos de los problemas que tenemos que enfrentar día a día en la
dirección de las Pymes de Familia.
En todos mis seminarios insisto con la reflexión sobre tres temas, que son, en
mi opinión, claves para poder llevar adelante la empresa.
Hábitos del empresario
Es imposible definir una personalidad patrón para gerenciar una empresa, lo que
si se pueden definir son hábitos que se destacan en todos aquellos que tienen
cierto éxito en esa tarea.
Estos hábitos son.
-
Comenzar con un fin en mente.
-
Pro-actividad.
-
Manejos del tiempo.
-
Pensar en ganar – ganar.
-
Centrarse en principios.
Mucho se ha escrito sobre cada uno de ellos y el nombre de cada uno encierra en
sí el contenido del mismo. (Ver en este mismo sitio “Empresas Familiares:
Pensamiento Estratégico: primera parte”).
Si ejercemos estos hábitos tendremos un objetivo, las acciones a llevar a cabo
para alcanzarlo, la velocidad a la que queremos llegar, cómo nos relacionamos
con el medio y el rumbo que vamos a seguir, el de los principios..
Actitudes del empresario
Siempre les explico a los empresarios “todo lo bueno que tiene su empresa es
generado por usted, y, lamentablemente, todo lo malo también es generado por
usted”.
Muchos empresarios no son concientes de las consecuencias de sus actitudes.
Cuando tenemos gente a cargo, tenemos la responsabilidad de comportarnos de
acuerdo a lo que queremos generar en nuestro personal.
Un empresario me dijo una vez. – “Estos (refiriéndose a su personal) no
entienden que yo, como dueño, puedo dejar las herramientas tiradas cuando
termino de trabajar. Pero ellos tienen la obligación de juntarlas.”
Por supuesto llevaba años peleando con todos los operarios, que encontraban mil
excusas para no guardar las herramientas.
Tenemos que ser concientes de que “Todo lo que hacemos, educa; y todo lo que no
hacemos, también educa”.
Si mentimos, no esperemos honestidad; si no somos respetuosos, no esperemos
respeto; si somos irascibles, no esperemos calma; si somos desordenados, no
esperemos orden; si somos deshonestos, no esperemos lealtad;….. Y así
infinitamente.
Podemos hacer también una lista de las actitudes correctas del empresario:
-
Determinación: Es lo que diferencia lo imposible de lo posible. Estoy aquí para llegar no para “tratar de llegar”
-
Preparación, planificación y capacitación: El orden indispensable para llevar a delante cualquier misión.
-
Resiliencia: (Este término viene de la Física y se aplica a aquellos materiales que tienen la capacidad de volver a su estado original después de haber estado sometido a muy altas presiones.) La mayor dimensión del hombre no se encuentra en los momentos de confort y conveniencia, se encuentra estando en tiempos de desafío y controversia.
-
Trabajo en equipo: Es necesario elevarse por encima del beneficio personal cuando se toman decisiones.
-
Promover diversidad de personalidades y habilidades, valores comunes y objetivos compartidos.
Relación con el personal
Trata a una persona como quieres que sea y así se comportará.
En una de las empresas que me tocó ayudar, al preguntar por el personal las
respuestas eran del tipo:
No, Víctor, no es bueno para nada. Susana sabe facturar pero no le pidas otra
cosa. Angélica no tiene capacidad, no se le puede pedir nada.
Lo peor es que esta gente era la que estaba en contacto con los clientes, por
supuesto con sueldos muy bajos y tratados como el dueño creía que ellos eran.
Con esas actitudes querían ser competitivos.
Siempre insisto que el salario no es la principal causa de descontento de los
empleados. A nadie le alcanza con lo que gana. (Siempre que los salarios estén
por debajo del mínimo). Cuando alguien recibe un aumento de salario, al tiempo
eleva su nivel de vida y otra vez se muestra desconforme, si no se cambiaron las
verdaderas razones del descontento.
Además nadie quiere ganar buenos sueldos a costa de un trabajo que no es
valorado.
Lo que hace a la gente respetar a la empresa es:
-
Reglas de juego claras. Los empleados deben saber exactamente que se premia y que se castiga en la organización, y esas reglas deben ser explícitas.
-
Justicia. Las mismas reglas para todo el mundo dentro de la empresa, inclusive el dueño.
-
Reconocimiento. Decía Freud que todos hacemos las cosas bien para que los demás perciban que las hacemos así, que no basta con ser bueno si los demás no lo reconocen.
Y lo que hace al personal alinearse con los objetivos, es seguir la regla de oro
de las relaciones humanas en la empresa:
Premiar y reconocer en público, reprender y corregir en privado.
Conclusión
Estos temas no son de tratamiento habitual en los manuales y libros de Dirección
de empresas.
Pero mi experiencia con las Pymes de familia es que si conseguimos que los
dueños tomen conciencia y cambien su actitud, los resultados son asombrosos.
Es mi intención hacer reflexionar a los dueños de Pymes sobre estos temas que
influyen tanto en el éxito y el clima de trabajo.
Las transformaciones se producen casi sin esfuerzo, el personal inmediatamente
percibe, si el empresario consigue cambiar las actitudes, la diferencia de clima
y bajan en forma notable el ausentismo y las impuntualidades.
Aprovechen este “Espíritu de Navidad” para reflexionar y preguntarse:
-
¿Es lo que más me molesta de mi gente mis propios defectos?
-
¿Cuánto hace que no felicito a nadie por un logro o un trabajo bien realizado?
-
¿Cuándo fue la última vez que les dije gracias por todo el esfuerzo que ponen en la empresa?
-
¿Cuándo fue la última vez que les pedí perdón por haberme equivocado?
-
¿Cuánto se, acerca de la vida privada de mis empleados, si tienen problemas, si necesitan apoyo moral por algún tema? ¿Qué se de su familia?
Lo bueno de estos cambios es que no generan aumento de costos y sí enormes
beneficios.
Les sugiero aprovechar este “Espíritu de Navidad” para organizar una reunión con
todo el personal y hacer un brindis, agradecerles el trabajo aportado, pedirles
disculpas por los errores y felicitarse mutuamente por haber llegado donde
están, sea donde sea, porque estoy seguro que a partir de ese momento van a
estar todos, absolutamente todos, un poco mejor.

