Ing. Químico, Master en administración de negocios en la Universidad de Palermo.
Desarrolló su carrera como Gerente y director de Pymes líderes en el Mercosur.
Fundador y director de SEA Consultores, empresa especialista en la problemática de las empresas Familiares.
Todos los productos y servicios ofrecidos por la Consultora pueden ser vistos en www.pymesdefamilia.com.ar
Temas: Empresa Familiar, estrategia, marketing, emprendedores
País de residencia: Argentina
degerencia.com
Si arrojamos una rana a un
recipiente con agua caliente, esta comenzará a moverse y saltar tratando de
escapar. En cambio, si la ponemos en un recipiente con agua fría y vamos
calentándolo gradualmente, seguirá nadando sin percibir el cambio hasta que la
temperatura relaje sus músculos impidiéndole salir.
Esto es lo que nos pasa habitualmente en nuestra relación con el entorno.
Reaccionamos ante las crisis o cambios bruscos y, generalmente, no percibimos
los cambios graduales y constantes hasta que es demasiado tarde. Normalmente
vivimos tratando de evitar los cambios.
En los anteriores artículos sobre Cómo pensar estratégicamente, he
presentado el sistema empresario-empresa-mercado-entorno y hemos visto los
distintos mapas para interpretar el mercado y la empresa, y los hábitos
imprescindibles que debe adquirir el empresario.
Vamos ahora a ver cómo monitoreamos el entorno, que es el sub-sistema que
contiene a todos los demás.
El entorno, cómo todos los sub-sistemas, cambia continuamente, porque cambian
sus componentes.
Podemos dividir, a efectos de sistematizar el monitoreo, el entorno en dos:
Entorno nacional y entorno internacional.
El primero es en el que nos movemos hoy, en el día a día, es nuestra realidad; y
el segundo es el que inevitablemente influirá en el nuestro y cada vez se
diferencian menos, a medida que avanza la globalización, los subentornos
nacional e internacional son cada vez más parecidos o el segundo influirá en el
primero en plazos cada vez mas cortos.
Entorno Nacional
El contexto cambia continuamente y puede definirnos un nuevo nicho, o presentar
oportunidades futuras, o amenazas que debemos eliminar cambiando nuestra rueda
operativa a tiempo.
Debemos estar continuamente chequeando en que medida cambian y como esos cambios
pueden afectarnos.
Podemos dividirlo en cuatro sub-contextos
Sub-contexto económico: son las variables económicas del país donde se
desenvuelve nuestra rueda operativa PBI, crecimiento, inflación, índice de
pobreza, distribución de renta, posibilidades de financiamiento.
Sub-contexto político legal: las condiciones políticas del país, si hay
elecciones a corto plazo, si cuida el medio ambiente, el sistema educativo,
leyes laborales.
Sub-contexto social cultural: nivel de educación de la población,
variables demográficas, modas.
Sub-contexto tecnológico: aparición de nuevas tecnologías, posibilidad de
productos sustitutos, apoyo de universidades, programas de ayuda a nuevos
emprendimientos.
Entorno internacional
El desarrollo de las comunicaciones que generó la, a veces buscada y otras
atacada, pero inevitable Globalización, hace que acontecimientos en países
remotos afecten la rentabilidad de nuestra rueda operativa. Así una guerra en
Irán hace subir el precio del petróleo y esto afecta el costo de la energía en
el contexto nacional, lo que hace que aumente el costo de producción de un
proveedor en nuestro sector industrial y esto baja la rentabilidad de nuestra
rueda operativa porque no podemos trasladar al precio ese aumento porque nuestro
contexto nacional está en una etapa recesiva. O aparecen oportunidades de
exportación porque China abre sus mercados y aumenta la demanda mundial de
determinados productos.
Debemos permanecer continuamente atentos a los cambios del entorno y para estar
actualizados tenemos distintos medios, los periódicos, donde vemos las
orientaciones económicas nacionales e internacionales, las nuevas costumbres de
la sociedad. El mercado, el hablar con los clientes nos permite estar enterados
de tendencias, de que les gusta o no. Las cámaras industriales, en esas
reuniones se comentan novedades del sector. Las exposiciones donde se presentan
las innovaciones tecnológicas.
Cómo se ve el empresario no debe permanecer dentro de la empresa, debe estar
atento a lo que sucede afuera, para que no le pase lo que a la rana.
Conclusiones
He comenzado esta serie de artículos explicando que no se puede aprender a
pensar estratégicamente leyendo un libro o un artículo, que cómo el nadar o
andar en bicicleta hay una sola forma de aprender: ejerciendo.
Muchos empresarios pueden abrumarse por la cantidad de variables que tienen que
atender y estar chequeando continuamente, el entorno, las exposiciones, el
mercado, las tendencias, la cadena de valor, el análisis FODA, las fuerzas
competitivas, la cultura, los hábitos que debe cambiar, los distintos mapas
estratégicos, la competencia, etc., etc.
Siempre comparo el gerenciar una empresa con el conducir un automóvil, vamos
prestando atención al entorno, a la vez que modificamos la marcha en
consecuencia de lo que pensamos que va a suceder, otro automóvil que se cruza,
el semáforo que va a cambiar la luz, los carteles indicadores de donde estamos o
de la maniobra que podemos o no realizar. A la vez que vamos atendiendo a los
indicadores del tablero, velocidad, temperatura del agua, luces prendidas,
cinturones de seguridad colocados, puertas trabadas, presión de aceite, cantidad
de combustible, ruidos del motor o de la carrocería, espejos retrovisores.
Si pudiéramos recordar cuando comenzamos a aprender a conducir un automóvil,
veríamos que la sensación era la misma que sentimos hoy al ver la cantidad de
variables que hay verificar y modificar para conducir una empresa, sin embargo,
hoy, cuando conducimos el automóvil, muchas de las acciones las realizamos sin
pensar concientemente. A nadie se le hubiera ocurrido aprender a conducir en
clases teóricas, siempre fue imprescindible subirse al automóvil y comenzar a
practicar.
Otro de los problemas habituales que impiden el correcto desempeño de los
gerentes es el no querer enterarse de lo que está mal. Prefieren rodearse de
buenas noticias, como si eso hiciera que las variables se acomoden solas.
Confunden esta práctica con optimismo.
El gerenciar es todo lo contrario, el trabajo consiste en buscar las malas
noticias, no podemos solucionar lo que no sabemos.
Muchas veces cuando un empleado nos trae malas nuevas es el que se lleva el
reto, cuando debiéramos premiar a los que encuentran problemas, por más pequeños
que sean.
Si no, recordemos a aquel general que hacía ejecutar a todos los mensajeros que
traían malas noticias del frente, por supuesto nunca supo porqué perdió la
guerra.
En definitiva el pensar estratégicamente es:
•Saber adonde queremos llegar: elaborar un sueño posible y
comenzar a llevarlo a cabo encolumnando a toda la organización detrás de él.
Dándole un sentido al día a día. Saber que lugar queremos ocupar en el sub-sistema
mercado.
•Saber exactamente donde estamos: estudiar a la empresa, al
entorno, al mercado, hacer el análisis FODA y estudiar las fuerzas competitivas.
•Saber exactamente cómo llegamos: estudiar los distintos mapas y
sub-sistemas, conocer con que herramientas contamos, en que estamos fuertes y
que debemos modificar.
•Monitorear y corregir el rumbo: el sistema
empresario-empresa-mercado-entorno es tan dinámico, y lo va a ser cada vez más,
que nos obliga a chequear constantemente el rumbo elegido y corregir de acuerdo
a los cambios.
Debemos evitar el encerrarnos en la rueda operativa, que es error más común que
cometen los empresarios Pymes. Si bien la rueda operativa es el motor de todo el
sistema, nadie conduce un automóvil mirando como funciona el motor. Tenemos
indicadores de la marcha del mismo, y lo mismo debemos hacer en la empresa,
crear el tablero de control que nos permita monitorear la marcha de la rueda
operativa, mientras estamos atentos a las distinta variables externas a la
empresa.
El empresario operativo vive en la rueda operativa, dejando el mercado a sus
vendedores, el desarrollo a sus técnicos, no sabe de la competencia ni quiere
enterarse de las malas noticias, así el agua se va calentando lentamente hasta
que es demasiado tarde.
Mientras que el empresario estratégico vive oteando el horizonte, fijando la
vista en la ruta y los obstáculos que se cruzan o prevé que se cruzarán, mirando
el espejo retrovisor a ver quien se está acercando, chequeando si la ruta es la
elegida para llegar a ese fin y mirando su tablero de control para ver si su
motor funciona correctamente.
Al menor cambio en la temperatura del agua comenzará a saltar y escapará.
Algunos hombres ven las cosas como son y
preguntan ¿Porqué?¨. Yo sueño cosas que nunca existieron y me pregunto ¿Porqué
no?
B. Shaw