Actualmente se desempeña como Director General e Instructor Senior de Zensitive. Presta servicios como Consultor independiente y Coach de ejecutivos y profesionales en Pymes y grandes empresas, especialmente en el área de liderazgo personal, comunicaciòn y manejo del cambio. Es y ha sido coach de empresarias exitosas, gerentes de venta, responsables de finanzas, recursos humanos y nuevos emprendedores. Ha sido capacitado en tècnicas de de Coaching en Cambridge (UK) y de desarrollo personal en NorthWestern University, Kellog ( USA). Trabajó los últimos 12 años en empresas multinacionales y fue durante los últimos cinco Gerente de Estrategia y Desarrollo de Recursos Humanos para AGA Linde Healthcare (Linde Gas Therapeutics), con responsabilidad en Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Chile, Uruguay y Argentina. Allí entrenó a las distintas áreas y equipos en temas de recursos humanos, trabajo en equipo, valores, cambio y performance. Anteriormente, como Tutor y entrenador de la fuerza de ventas de SmithKline Beecham, (SB) desarrolló personas, herramientas de comunicación y programas de incentivo para Argentina. Ha escrito artículos sobre manejo de proyectos y comunicación que fueron publicados en distintos websites. Dictará cursos en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas en el 2007 y culminará su certificación como Instructor de la consultora internacional Achieve Global.. Cómo interpretar la situación sería parte de la solución si no fuera porque la intención de tu jefe no siempre coincide con tu percepción.
Sigamos con la nota que comenzamos en el artículo anterior. Ya vimos dos perfiles distintos de jefes, ahora veamos algunos de los comportamientos típicos que más podrían irritarte (nota: si tú eres jefe, esto podría servirte para reconocer el daño potencial que podrías estar causando, consciente o inconscientemente, por no haber dedicado un tiempo a actualizar los job descriptions o por no haber reservado diez minutos para entender por qué alguien de tu equipo considera injusta su carga de trabajo. Recuerda que esto tiene unos costos ocultos enormes, que se traducen en rotación, baja performance, hostilidad intra-equipo, ruptura en la comunicación y conflictos internos, los cuales a su vez puedes traducir fácilmente en dinero).
¿Hay justicia en las organizaciones?
El comportamiento de tu jefe puede ser desde ambiguo hasta lo que quieras, pero en realidad lo que más puede jugarte en contra es la reacción que tomes al respecto. Te digo algo sobre esto y vuelvo a tu jefe: cuando uno piensa si es justo que a fulano le den tan poco trabajo y a mí no, o viceversa, que le den mucho trabajo a él y a mí no, o que lo nombren project leader a él y a mí no... o que me nombren responsable de otro proyecto a mi y a él no... la persecución de la justicia laboral comienza a volverse, sin querer, en el foco de tu esfuerzo, tus comentarios y tu día a día. Y ahora, de la noche a la mañana, el problema ya no es de tu jefe, es tuyo. Te lo compraste. Tu percepción de la situación se adueñó de tu pensamiento, afectando así tu comportamiento posterior, y seguramente los resultados que comenzarán a llegar –por ejemplo: si piensas que estás siendo injustamente tratado y no estás siendo oído, posiblemente quieras tomar tus propias acciones correctivas, llegando tarde, yéndote más temprano o tomándote más minutos para el almuerzo cuando el jefe no te esté mirando–. Esta dinámica, lejos de ser virtuosa, lleva intrínsecamente las semillas de muy pequeñas y malas decisiones tomadas diariamente, lo que te posiciona en el umbral contrario al del éxito.
Un entorno laboral en erupción: te pide que entrenes a otros que, debido a esto, estarán logrando promociones que se te niegan automáticamente a ti.
"Esto se pone feo... ¿entrenar a otros para que logren el puesto o la posición que yo quería? ¿Qué clase de pedido es ese? ¿Cómo va a jugar así con mi moral? OK, yo se los entreno, pero que se prepare. Van a quedar bien preparaditos... je, je, je."
La sensación de sentirse utilizado (por no decir otra cosa) es algo que apunta directo al corazón de la víctima, más aún cuando las expectativas, los mensajes y hasta la evaluación de desempeño, hablaban de otra cosa. Pero analicemos el pedido una vez más: “Te pido que entrenes a tal y tal, para tal cosa”. Si toman la situación literalmente, lo único que recibieron es información, ninguna patada en ningún lado. Tu pensamiento se encargó de traducir eso en lo que sería la peor de tus novedades del día. ¿Por qué? Porque pedirte que entrenes a otros...
a) no es poca cosa;
b) es una enorme responsabilidad;
c) siempre dio prestigio;
d) te prepara para más.
El error de tu jefe pudo haber sido el no ser claro en tu proyecto de carrera; pero que el tuyo no sea el de no valorar un movimiento horizontal. Olvídate por un momento de pensar que el único avance en las organizaciones es el vertical (como sucedía antes), ya que en organizaciones matriciales la exposición horizontal (misma responsabilidad, distintas áreas), diagonal (algo más de responsabilidad y misma área) también son muy frecuentes.
Estas son varias posibles alternativas o sugerencias de acción para cada una de las dos actitudes mencionadas anteriormente:
1. En el caso del jefe “poco amante de la equidad”:
Eres realmente el único al que le pasa esto del “extra workload”? Tú tienes más tareas que otro, pero ¿no habrá alguien que tiene más tareas que tú? No es una satisfacción, pero al menos tu jefe balancea para todos lados. Te sugeriría que no le dediques mucho tiempo a esto, pero si realmente quieres armar tu “caso”, investiga lo que hacen otros, qué ha pasado con quienes han trabajado con este jefe... ¿puedes encontrar alguna evidencia que demuestre que la cosa es contra ti?, ¿o se sabe que lo hace siempre, con todo el mundo? ¿Hay más gente que se ha sentido subestimada y sobrecargada de trabajo?
Si al fin pudieras concertar una reunión con tu jefe, ¿tienes ya una idea de lo que para ti representaría una carga de trabajo equitativa, desafiante y realizable? Nada peor que tener la pelota de nuestro lado y no saber finalmente qué hacer con ella.
Y en este caso, como consejo final, te diría que no juzgues tu trabajo por “carga de trabajo”; a la larga, si las cosas no te salieran como quisieras, podrías estar quejándote por falta de trabajo. Tú decides qué prefieres. Piensa.
2. En el caso del jefe que parece pedir cosas que no encajan en tu “modelo”:
Conclusión
Si piensas que es injusto que los demás no te promocionen... piensa qué puedes hacer para promocionarte tú mismo. Aprende las reglas del juego e inicia tu propia campaña de marketing personal. Los jefes no son lo que deberían ser ni hacen lo que quisiéramos que hicieran. De hecho, posiblemente están repitiendo los errores que juraron no cometerían cuando fueran jefes. Pero son los jefes, y hoy estás en esta situación. Y por alguna razón (que trasciende tu esfera de conocimiento) están allí. Así que eres tú el que debe decidir cada paso y, sobre todo, cada pensamiento asociado a la información que recibes de ellos.