Nació en Caracas el 01 de julio de 1950
Consultor en Estrategias y Gestión Organizacional, Director de Consultoría de la firma Trinodus S.A., conferencista y facilitador en temas de transformación personal y organizacional, autor del libro “La Organización en 100 Palabras”
Se ha formado en disciplinas de Consultoría, Técnicas y Destrezas Gerenciales, Comunicación, Planificación Estratégica, Comportamiento y Desarrollo Organizacional, Dinámicas de Grupo, Enriquecimiento del Trabajo, Gerencia por Procesos, Liderazgo, Evaluación y Administración de Proyectos, Aseguramiento, Control y Gestión de la Calidad, Coaching, Desarrollo del Pensamiento y Técnicas de Meditación.
Durante dieciocho años trabajó como Gerente Técnico para empresas nacionales e internacionales en los sectores farmacéutico, cosmético y alimenticio.
Cómo hacer de la novedad el mayor estímulo de su día de trabajo
Si algo resulta distintivo de un buen gerente de estos tiempos, es su capacidad para lidiar con las novedades. Una de las acepciones que nos da el diccionario sobre el término novedad es: “ Cambio producido en algo. Suceso reciente, noticia ”.
Cada día en la vida del gerente de mente fresca es percibido como un desafío, un devenir de situaciones que retarán su imaginación, para llevarlo a encontrar cursos de acción originales y sacar provecho de cuanta coyuntura le plantee el futuro.
Los cambios son el reclamo de la vida que le dice a cada hombre o mujer: “evoluciona, surge, transfórmate”.
En un hermoso texto de Douglas MacArthur nos dice:
Quizás no haya una diferencia más significativa entre un gerente de mente joven y otro apoltronado, que su actitud ante la novedad y el cambio; su fe en el destino. Un destino que, por lo demás, no es percibido como fortuito o predeterminado, sino que es como la buena suerte, que no llega por azar sino que es consecuencia de nuestro empeño en forjar las condiciones propicias.
Pero una cosa es creer que estamos tratando con situaciones nuevas y abocarnos a su resolución y otra muy distinta es tratar todos los días con el mismo tipo de problemas y creer que somos unos genios al hacernos cargo de ellos.
El no haber desarrollado la iniciativa en nuestros colaboradores es fuente de agotamiento de la mente del gerente. “O trae una solución o Ud. es parte del problema” reza una de “Las 6 Leyes de Vlad”, queriendo con ello significar que la persona que lo que hace es cambiar los problemas de lugar: de la planta al escritorio del gerente, de la oficina del cliente a la oficina de su superior, es un verdadero generador de confusión y de retardo mental en las organizaciones.
Cuando el síndrome de “Jefe que hago en este caso” se ha instalado en su organización, formúlese las siguientes preguntas:
¿Sabe cada quien lo que le toca hacer en su trabajo?
¿Tiene la gente las competencias necesarias para hacerse cargo?
¿Ha delegado la toma de decisiones?
¿Cree que en la honestidad de sus colaboradores?
Si la respuesta a más de dos de estas preguntas es no, le tenemos dos noticias: una buena y una mala.
La mala es que: está desperdiciando su talento. La buena es que puede refrescar su mente si implementa algunas de las acciones que le señalamos a continuación:
Mida la efectividad de su estilo gerencial en función de que pueda tener tiempo para planificar, crear, pensar libremente y no por el número de visitas que le realizan sus subalternos para “pasarle problemas”.