El miedo a perder el empleo nos hace carecer de amor propio y aceptamos el hecho de ser explotados como parte normal de la vida.

El fallo de hacer esta reflexión lleva a consecuencias tales como frustración, aburrimiento, infelicidad y baja autoestima.

En realidad el área profesional de cada quién es tan importante , que el hecho de tomar decisiones acertadas o equivocadas afectan a todos los demás aspectos de la vida.

Hay personas con mucho trabajo y lo hacen en realidad muy bien, pero que siempre se quedan fuera a la hora de las promociones, viven con el miedo de quedarse sin empleo, hace años que no les aumentan el sueldo y no sólo aceptan las excusas que les da su jefe para no hacerlo sino que hasta acaban haciendo trabajo que no les corresponde.

Otros trabajan muy bien, pero nadie lo sabe, siempre alguien más es quién se lleva el mérito. Hay quienes tienen el potencial, y la ambición necesarias para ser el jefe, pero como son tan inseguros nunca han sabido llamar la atención hacia sus propias ideas.

Otros empleados son muy buenos en el trabajo que realizan, pero son tan conflictivos que a todo el mundo les caen mal. Algunos tienen malos hábitos, son impuntuales, distraídos, desorganizados, aunque cuando por fin se ponen a trabajar lo hacen muy bien pero sus malas costumbres les impiden el ascenso.

No falta el quejumbroso, que sonríe con su jefe pero que no desaprovecha oportunidad para criticar a todo y a todos. Nunca piensa en lo que puede hacer al respecto. Siempre es parte del problema y no de la solución. Este tipo de personas al creer que son los demás los que deberían hacer algo, ellos no mueven un dedo.


También está el explotado, sonriendo siempre con dulzura dice que sí a toda petición pero no sólo está sobrecargado de trabajo sino que cede noches, sábados y domingos y si acaso sólo recibe las gracias por sus esfuerzos. No ha aprendido a decir que no a las peticiones irrazonables, ni siquiera a negociar una solución a la carga de trabajo excesiva.

El problema con estas personas es que piensan que el hecho de cambiarse de trabajo va a solucionar sus problemas, cuando son ellos los que deben empezar a hacer cambios en su persona. Antes de buscar trabajo debemos tratar de sentirnos a gusto con el trabajo en el que estamos, para que podamos tomar una decisión sin apasionamientos y lo más objetivamente posible.

Debes reflexionar tus metas y desglosar los pasos que debes hacer para conseguirlas. ¿Qué esperas de este empleo? ¿Qué es lo que quieres de la vida y profesionalmente? ¿Qué es lo que tienes que ofrecer? ¿Que tipo de trabajo te haría feliz? Esto no se lo preguntes a nadie debes decidirlo tú...

Ahora escribe también las cosas que te gustaría tener en un trabajo y por otro lado las cosas que son indispensables para ti tener. Es muy raro que encuentres un trabajo en donde haya todo, lo que necesitas y lo que quieres, pero si lo pones por escrito no sólo aclaras tus ideas sino que determinas tus prioridades.

Recuerde que en las situaciones laborales, la tensión constante produce diversos efectos crea dificultad para concentrarte, puede afectarte al punto de tomar decisiones incorrectas o convertirte en un ser tan insensible que un detalle insignificante llegue a enojar en grado extraordinario. La tensión no solo interfiere en los resultados de trabajo sino también en las relaciones, la tensión consume energía y puede llevar a la fatiga extrema al insomnio o hasta enfermedades...