Consultora en Recursos Humanos con más de 10 años de experiencia
Autora del libro "Contrátese rápido y Contrátese bien"
Ni la timidez ni el
entusiasmo son partes de nuestra personalidad sino que son hábitos a
corregir o a adquirir. Ambas se originan de la misma forma: en nuestros
pensamientos. Todos hemos creído erróneamente que los sentimientos
originan pensamientos pero no es así, los pensamientos son los que
originan en el corto y mediano plazo nuestra forma de sentir.
Parece que muchos entrevistadores han tomado clases de cómo hacernos la
vida de cuadritos en la entrevista por lo mismo que quieren evaluar si
somos seguros de nosotros mismos, si dejamos que nos afecte nuestro
entorno o si somos maduros e independientes de pensamiento.
¿Qué es lo que sucede en las entrevistas para que nos pongamos
nerviosos? Un entrevistador antipático, que no se preste a romper el
hielo, huraño, malhumorado y hasta agresivo. Al tener frente a nosotros
un entrevistador así, nosotros nos ponemos nerviosos no porque el
entrevistador haya estado así, sino porque nosotros decidimos tener
pensamientos negativos. ¿A qué me refiero con pensamientos negativos,?
A que en vez de estar poniendo atención al contenido de la entrevista
nos estamos enfocando a la forma de la misma sin darnos cuenta que ésta
puede ser simplemente un escenario artificial creado por el
entrevistador para evaluarnos. Al empezar a tener pensamientos tales
como:
- Seguro que el entrevistador ya me odia
- Le estoy quitando parte de su tiempo
- Seguro dije una barbaridad sin darme cuenta y el entrevistador ya se
lo notó
- Creo que ya se dio cuenta que no me lavé los dientes
Y así la lista se vuelve interminable, entonces no fue el entrevistador
quién originó que te pusieras nervioso, sino que fueron tus pensamientos
los que fueron mermando tu desempeño a lo largo de la entrevista.
Entonces justificas tu fracaso diciendo: " Es que desde el principio el
entrevistador y yo no hicimos química."
Te tengo una noticia: La Química no es recíproca, a qué me refiero con
esto, a ti te puede caer mal una persona (en este caso el entrevistador)
pero si tú haces caso omiso de su actitud y no dejas de hacer derroche
de encantos en la entrevista tal vez a ti el entrevistador te haya caído
muy mal, pero tu a él seguramente le caíste de maravilla.
Te tengo otra noticia, un entrevistador experimentado va a usar estas
técnicas de intimidación A PROPOSITO para evaluar si eres seguro de ti
mismo o no. Por un lado te va a preguntar: Gonzalo ¿eres seguro de ti
mismo? Y tu obviamente vas a contestar. "Por supuesto". (Hasta la fecha
no he conocido a nadie que diga que nó en esta respuesta.)
Bueno, pues como seguramente al entrevistado le ha pasado lo mismo que a
mí, ya querrá él evaluar si como roncas duermes. Y cómo lo va a hacer,
pues poniéndote mala cara en todo el transcurso de la entrevista para
que le DEMUESTRES que en verdad eres seguro de ti mismo.
¿Y si tu llegaras a la entrevista sabiendo de antemano que el
entrevistador va a usar técnicas para estresarte pero que le estas
cayendo estupendamente bien aunque el no lo demuestre? ¿Cómo cambiarían
entonces tus pensamientos?
- Míralo que serio, si supiera que ya le caché sus trucos.
- Se que aunque tenga esa cara de enojado yo le estoy cayendo súper
bien. - Qué bien me está yendo en la entrevista.
- Qué bien me siento hoy.
Si tu tienes en el transcurso de la entrevista este tipo de
pensamientos, tu actitud va a cambiar y automáticamente vas a cambiar de
la timidez al entusiasmo. Haciendo muchísima diferencia en tu desempeño.
Supongamos que el entrevistador no es lo suficientemente entrenado para
utilizar técnicas de intimidación, sino que simplemente de verdad está
malhumorado, pues mejor para ti de todas formas.
Así es como esto sucede, no sólo en las entrevistas sino en la vida en
general, cuando estamos con una gente huraña, esta persona no nos invita
a volvernos extrovertidos y entusiastas, sino como que nos contagia su
mal humor. Si esto sucede no habremos hecho entonces ninguna diferencia
con los demás candidatos porque ellos también van a haber estado
malhumorados y serios.
Sin embargo, si tú eres consciente de que él no te debe contagiar su
estado de ánimo y que tú debes estar entusiasta y alegre a pesar de él,
él tal vez no te haya caído bien a ti, pero tú a él si le vas a haber
caído bien a pesar de su seriedad, entonces tú sí vas a haber hecho
diferencia entre los demás candidatos serios y cuando tengan que hacer
una elección tú eres de las primeras personas que estarán en sus mentes.
Por supuesto que es indispensable que llenes el perfil que requiere la
vacante, pero primero se tienen que enamorar de ti como persona y luego
como empleado, entonces tú, si como persona muestras integridad,
entusiasmo, deseos de superación, lealtad e interés por el trabajo y la
empresa en cuestión, aunque cubras en un 90% el perfil te garantizo que
vas a tener más posibilidad que alguien que llegue a tener el 100% del
perfil pero como persona no los haya convencido completamente.
No sabes la cantidad de oportunidades que pueden llegar a aparecer en tu
vida con un simple y sencillo cambio de actitud. Haz la prueba y
compruébalo por ti mismo.