ADELANTÁNDOSE A LO QUE VENDRÁ
- By Mauricio Lefcovich
- Published 03/6/2008
- Economia
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Mauricio Lefcovich
Consultor en Administración de Operaciones y Estrategia de Negocios. Especialista en Calidad, Productividad, Mejora Continua, Reducción de Costos y Satisfacción del Consumidor.
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La noticia apareció en el
periódico El Mundo de España y da aviso de una guerra mundial contra las
bolsas de plástico. Y ello tiene su razón de ser. Por un lado la alta
contaminación. Sólo un 10% de las bolsas, se calcula, termina su corta
vida en el contenedor amarillo (contenedor para plásticos), y aún ese
escaso porcentaje también trae consigo problemas debido a la dificultad
en ser reciclados. La mayor parte acaban incineradas o en un vertedero,
causando serios daños al medio ambiente. Su composición a base de
polietileno, un derivado no renovable del petróleo, origina vertidos
tóxicos, además de grandes cantidades de CO2. El hecho de que en los
últimos 20 años el peso de las bolsas se haya reducido hasta un 75%
dificulta también su reutilización como bolsa de basura favoreciendo que
viajen arrastradas por vientos a campos y bosques, donde pueden tardar,
según afirma la noticia, hasta mil años en desaparecer. Las
serigrafiadas son todavía más nocivas, ya que los residuos metálicos de
las tintas también son contaminantes. Según Greenpeace el 90% de los 6,4
millones de toneladas de basura que acaba en el océano es plástico.
Por otro lado el elevado precio del petróleo y la reducción de dicho
recurso obligan también a encontrar formas de limitar el uso de bolsas
Todo lo anterior está llevando a la aparición de normativas tanto en los
países europeos como incluso en los Estados Unidos, China y Japón, que
prevé su prohibición si no son biodegradables o bien la obligación de
abonar los mismos (especie de impuesto para su posterior reciclado).
También todo ello lleva a la aparición de nuevos compuestos para
producir el material de las bolsas partiendo del maíz y del aceite de
girasol o bien de la celulosa o almidón de patata.
Ahora es momento de analizar las consecuencias:
1º) Estas normativas han de llegar también a Latinoamérica y por lo
tanto muchos fabricantes actuales de bolsas de polietileno tienen que
pensar seriamente en ir efectuando una reingeniería en sus procesos
productivos, invirtiendo en nuevos métodos de producción.
2º) Para los agricultores como para los consumidores se suman nuevos
demandantes de materias primas que hasta ahora se utilizaban
principalmente como alimentos y ahora ya afectan los precios de la misma
por la presión para su uso como combustible (biocombustibles) y
próximamente también como base para la producción de material
biodegradable.
La solución como en el caso de los combustibles no pasa por la
utilización de plantaciones destinadas sobre todo a la alimentación para
asignarla con fines energéticos o de generación de nuevos materiales. La
presión de la población mundial es de por sí bastante fuerte sobre las
zonas productoras de alimentos, como para generar mayor presión con su
utilización para otros usos industriales. Lo conveniente es modificar
los patrones de consumo y los paradigmas de producción y
comercialización a los efectos de evitar el incrementos del hambre en el
planeta.

