
Introducción
En un contexto internacional pos-guerra fría caracterizado por la
formación de zonas geoeconómicas y globalización, la agenda de seguridad
de los 90 -de carácter transnacional- incluirá temas como la inserción
en la economía internacional, los desafíos de una integración
diferenciada y el consiguiente impacto económico sectorial y regional,
en un área en la que convergen varios procesos de integración económica,
de concertación política y de libre comercio.
Es por ello que el Comandante Fidel Castro planteó: “El capitalismo
desarrollado, el imperialismo moderno y la globalización neoliberal,
como sistemas de explotación mundial, les fueron impuestos al mundo,
igual que la falta elemental de principios de justicia durante siglos
reclamados por pensadores y filósofos para todos los seres humanos, que
aún están muy lejos de existir sobre la Tierra” . Ante esta situación,
un pequeño país sometido a un injusto y cruel bloqueo por el gobierno de
Estados Unidos y sumido en una crisis que se agravó a raíz de la caída
del campo socialista, se impone con sus esfuerzos, capacidad y
sagacidad, Cuba se desarrolla, y consolida su economía a partir de
nuevos cambios y apertura económica externa.
“Los efectos de la desintegración de la URSS, hacen que el escenario
internacional se identifique con la incertidumbre. La seguridad de una
economía militar que contrasta con una inestabilidad hegemónica de la
economía (comercio, finanzas y tecnologías); una coyuntura de
mundialización/desnacionalización de la actividad económica, con la
debilidad de los mecanismos político-institucionales de regulación a
nivel mundial; el ascenso del regionalismo económico y las dudas que
generan los posibles marcos de gobernabilidad internacional, marcan el
sistema internacional en su conjunto” .
Luego, captar finanzas para reactivar la economía cubana ante la nueva
realidad mundial de globalización económica para desarrollar sectores
claves de interés social en el país sigue siendo una máxima para la
dirección del país. La solución de apertura económica, si bien desde el
punto de vista social no fue la más factible por las contradicciones y
conflictos que ha tenido que enfrentar la nación, fue sin dudas
necesaria y estratégica.
Así es como Cuba se ve en un escenario de cambios y decisiones
estratégicas y se inicia el proceso complejo y gradual para llegar a los
modelos globales de inversión extranjera directa (IED).
“La Inversión Extranjera Directa (IED) se constituye en pieza clave de
definición de las formas de la nueva economía mundial y en una de las
fuentes de capital más importantes para las economías en desarrollo. El
destino de los países en desarrollo en general se juega en el carácter
de la inserción en el sistema de comercio internacional” .
La IED no solo es un motor fundamental en la creación de nuevas
tecnologías, habilidades, gestión y conocimientos técnicos comerciales,
sino que además proporciona una orientación mundial .
Desarrollo
Sin dudas y ante, tantos retos Cuba ha llevado a cabo un proceso de
inserción, bien particular y específico, para un país que desarrolla un
proyecto socio-humanista, el cual está basado en la tesis de la
“sociedad nacional”, cuya idea postula que las naciones constituyen una
provincia subordinada del sistema global, de lo cual derivan que no hay
espacios para sistemas diferentes y por tanto -según esta tesis- hay que
plegarse al ropaje que impone la globalización neoliberal.
Cuba está ante uno de los más grandes retos, que se le ha presentado,
conectarse al proceso de la globalización manteniendo sus postulados y
principios, tomando lo positivo de esta tendencia mundial y
desconectando todo aquello que afecte los ideales por los cuales se
llevó a cabo la Revolución cubana.
Desde 1989 aproximadamente se vienen dando pasos en cuanto a la apertura
parcial del mercado, el empleo y nuevas formas de planificación,
ratificados y aprobados en la Resolución Económica del V Congreso del
Partido Comunista de Cuba cuando se plantea: “la Planificación
desempeñará el papel fundamental en la conducción de la economía, aún
cuando se ha abierto un espacio para el funcionamiento de mecanismos de
mercado bajo la regulación estatal. Corresponde al Estado Socialista
corregir las distorsiones inherentes a los mecanismos de mercado a fin
de disminuir sus efectos negativos (…) en lo económico, político,
ideológico y social”.
Y es que para el marco externo se prevé que la planificación contribuya
al objetivo de superar las restricciones externas que enfrenta la
política económica cubana a corto, mediano y largo plazo, mediante el
diseño de programas y políticas que impulsen el desarrollo productivo en
las ramas y sectores estratégicos que sirvan de base para la captación
de inversión y financiamiento extranjeros.
“El estado de descapitalización de la economía a partir de 1990 afectó
con fuerza a los sectores industriales, lo cual fue un elemento
importante en la búsqueda de Inversión Extranjera Directa (IED). (…) Así
la falta de materias primas y la necesidad de una reconversión
industrial, demandados por la reinserción en mercados cada vez más
monopolizados y exigentes, presionó hacia el perfeccionamiento
empresarial, por ende a la búsqueda de tecnologías, y en el caso cubano
esta puede ser posible a través de asociaciones extranjeras.”
Es así como se inician transformaciones en el comercio exterior cubano
enfrentando desafíos, como la competencia que ejercen las grandes
empresas transnacionales, y de hecho el bloqueo norteamericano y si a
esto le sumamos las barreras impuestas por el marketing, a través de la
vía de los precios, la calidad y presentación del producto, pues hace
que los desafíos se acrecienten y es cuando la economía cubana tiene que
moverse atendiendo no solo a las condiciones internas sino externas,
donde las relaciones monetario mercantiles ocupan un papel activo.
El país ha tenido que descentralizar los esquemas de autofinanciamiento,
sobre todo en el turismo, el níquel y el petróleo. Se destaca la
significativa descentralización del comercio exterior, como parte de la
reestructuración de los mecanismos de gestión económica externa. A la
vez se desarrolla el proceso de la implementación de leyes que legisla
la presencia del capital extranjero en Cuba.
Ya desde 1994, se vislumbran las primeras empresas mixtas orientadas a
los servicios, sobre todo en las inmobiliarias, la construcción de
viviendas, servicios, inmobiliarias, telecomunicaciones y a su vez se
permiten negaciones en todas las ramas productivas del país
En el orden interno comienzan a operase cambios, se procede a autorizar
la tenencia y circulación de divisas por la población, para captar
recursos externos posteriormente se establecieron redes de
establecimientos comerciales, aparece un nuevo signo de peso, el
convertible y ya en 1995, tiene lugar la apertura de casas de cambio en
las que la población puede realizar el canje de moneda sobre la base los
mecanismos de oferta y demanda.
De esta forma, a partir de 1990 en Cuba se llevó a cabo lo que podría
ser considerado como la “primera generación” de aperturas y reformas
económicas, las cuales se realizaron manteniendo el marco de referencia
del proyecto socialista cubano, sin que haya tenido lugar un proceso de
privatización de empresas estatales, como el que se ha producido en la
mayoría (por no decir en la totalidad) del resto de la región
latinoamericana y caribeña.
Coincidiendo con Pérez
Villanueva (2003) las ventajas de las empresas extranjeras, son
básicamente la implantación de procesos de producción modernos o únicos,
introducción de nuevas técnicas de gestión y mayor calificación de la
mano de obra. Tarde o temprano, estas tecnologías se traducen en
externalidades positivas para los empresarios nacionales. La IED no solo
es un motor fundamental en la creación de nuevas tecnologías,
habilidades, gestión y conocimientos técnicos comerciales, sino que
además proporciona una orientación mundial.
No obstante todas estas ventajas planteadas que no son menos ciertas,
existe una contradicción de difícil solución: por una parte, existe la
imperiosa necesidad de atraer inversiones, en función de que se mejoren
y perfeccionen las políticas de protección y promoción, pero, por otra
parte, se necesita canalizar esos flujos hacia objetivos nacionales de
desarrollo, para lo cual se requieren no solamente políticas
específicamente dirigidas a tales fines, sino también normativas de
aplicación multilateral que no restrinjan ni entorpezcan la consecución
de tales objetivos.
Todos los autores consultados se atreven a plantear que la vía más real
para Cuba en estos años, para la obtención de recursos financieros y por
ende la tecnología capaz de mejorar de forma competitiva sus
producciones o servicios, ha sido la IED.
Hoy Cuba se debate entre el desarrollo del país en general y la
creciente demanda por servicios y productos de excelencia, porque
actualmente se debe conducir a mejorar la "competitividad de las
exportaciones". Esto supone diversificar la cesta de exportaciones,
mantener tasas más altas de crecimiento de las exportaciones a lo largo
de los años, enriquecer el contenido en tecnología y personal calificado
de la actividad exportadora, y ampliar la base productiva de las
empresas nacionales capaces de competir en los mercados internacionales,
de forma que la competitividad se autosostenga y vaya acompañada de un
aumento de los ingresos.
Una importante diversificación de sus vínculos externos ha logrado el país y hoy en día sostiene relaciones con más de 150 países y la estructura de sus intercambios se ha diversificado significativamente; pues en la actualidad realiza el 35% con América, el 46% con Europa, el 15% con Asia y el 4% con los restantes países, en tanto que en 1989 aproximadamente un 85% se realizaba con los entonces países socialistas . Hoy se cuenta con unas 374 asociaciones con capital extranjero en más de 30 ramas de la economía, con un peso mayoritario en el turismo, la minería, la exploración petrolera, las telecomunicaciones y diversas ramas industriales.
La economía cubana se basa en nuevos cambios y transformaciones, donde ya se reconocen determinados espacios al mercado, así como la existencia de diferentes formas de propiedad significando una mayor descentralización y una modificación de las formas tradicionales de planificación para reconocer los vínculos entre plan y mercado.
Conclusiones
1. Producto del agravamiento de al situación política internacional a
partir de la década del 90, el derrumbe del campo socialista, el
recrudecimiento del bloqueo Norteamericano y las nuevas medidas contra
Cuba por el gigante del Norte, condujeron a la apertura hacia el
exterior de la economía cubana y la diversificación de la misma hacia lo
interno.
2. Las IED constituyen una poderosa vía para captar finanzas para la
revitalización de la economía.
3. Se desarrolla por tanto un tipo de vínculo entre plan y mercado,
donde las ganancias se reviertan en el mejoramiento de la calidad de
vida de los ciudadanos.
4. A pesar de las medidas tomadas y la apretura hacia el capital
extranjero en un ambiente globalizado se mantienen las conquistas
alcanzadas por la Revolución cubana.
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9. Venacio L. (2005). La inversión extranjera directa y la crisis
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www.eumed.net/libros/2005/lv/
10. _______________ “La Inversión Extranjera Directa (IED): la vía más
real para hacer frente a la crisis económica cubana durante los 90´”.
Tesis de pregrado para la Licenciatura en Relaciones Internacionales de
la Facultad de Ciencias Humanas en la Universidad Nacional del Centro de
la Provincia de Buenos Aires.