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POSIBLES CAUSAS DEL BULLYING EN CHILE
- By Prof. M. Muñoz A.
- Published 03/25/2008
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POSIBLES CAUSAS DEL BULLYING EN CHILE
“La muerte de Jokin ha sido
convertida en un referente mediático en materia de acoso escolar al
incluir la dimensión jurídica. Condenar a varios menores por un delito
contra la integridad moral, por trato inhumano o degradante previsto en
el artículo 173 del CP abre un horizonte, hasta ahora desconocido, en el
tratamiento de los supuestos de acoso escolar”. En un estudio que
comienza señalando este caso emblemático en el país peninsular, que para
nosotros revela cuna importancia primordial desde que, en lo que va del
año 2007, han sido varios los estudiantes y menores que han decidido
terminar con sus vidas, entre otras circunstancias por el acoso y
agresión moral del medio humano en que se desenvolvían. Entre ellos
debemos recordar, el caso ocurrido en la Octava Región de Chile, cuando
un menor llega a la Escuela armado con la escopeta de su padre y asesina
a su compañero de clases motivado por celos.
Lo que intentamos decir, es que en nuestro país, la violencia escolar se expresa no solo en los ataques permanentes, con todas las formas de violencia física, moral o psicológica, sino, que más aún, entre los jóvenes asesinados por los propios compañeros y los que agotados moralmente de la persecución, el desamparo y la constante y permanente agresión, se suicidan, hacen un numero que debiera causarnos horror, pues, ello, demuestra en forma fehaciente la descomposición ética y moral, de nuestra confusa sociedad.
El destacado Psiquiatra,
Sergio Canals Lambarri, analizó el fenómeno con docentes y estudia el 5
de diciembre pasado en la Universidad San Sebastián.
“Llegué a Concepción a terminar una gira que comencé en las sedes del
sur, por lo tanto me siento como en casa”, expresó el Psiquiatra infanto
juvenil Sergio Canals Lambarri, quien abordó en la Sede Las Tres
Pascualas el tema:
“¿Cómo enfrentar la amenaza del bullying o acoso escolar?”.
“El bullying es la acción persistente de dañar a otra persona o
compañero más débil e indefenso”, explicó el profesional.
Es así, como Canals dijo que en el aula hay factores que determinan este
fenómeno como “la escasa preocupación de los docentes por los
estudiantes, el poco apoyo emocional, la mala relación entre los
alumnos”, entre otros factores, precisó. Además, explicó que en este
fenómeno siempre hay tres participantes: el agresor, la víctima y el
cómplice.
El médico nos expresa que los elementos activos del bullying son el
acosador y su cómplice o cómplices, lo que revela una acción calculada y
premeditada, que se manifiesta en el seno de la sociedad educacional, en
los marcos del deber de vigilancia del Director del colegio y los
maestros.
El acoso escolar de ningún modo es una situación límite, sino que, al contrario, es una agonía permanente, cotidiana, en que la víctima soporta humillaciones, agresiones psicológicas, murmuraciones, desprecios, apodos o motes y ridiculizaciones. Todas de efectos catastróficos para la salud mental del individuo acosado. Al respecto, la legislación chilena nos conduce a establecer las responsabilidades de la Corporación Educacional y de su director. Respecto de este último cabe señalar que se trata de una responsabilidad extracontractual prevista y sancionada en los artículos 2314 y 2329, en relación al artículo 2320, todos del Código Civil Chileno, en cuanto este último expresa que toda persona es responsable de sus hechos propios, pero también de los de aquellos que se encuentran bajo su cuidado, así, el director o jefe de un establecimiento responde de los hechos de sus discípulos.
En cambio, el contrato de prestación de servicios educacionales que el padre o el apoderado acuerda con la Corporación Educacional, hace a esta última responsable, desde el punto de vista de la responsabilidad contractual, pues, ella obliga a la corporación al “deber de cuidado” del alumno, de tal modo que éste no puede sufrir daño alguno cuando esté bajo su cuidado o responsabilidad, dado que ello la hace responder por dichos daños.
Pero, no siempre responde
la Corporación o el Director. Hay una situación reconocida y expresada
por el Código Civil en el artículo 2321, que señala expresamente que los
padres siempre son responsables de la conducta de sus hijos, cuando las
acciones ilícitas que estos cometan, sean producto de la mala educación
o de los hábitos viciosos que les han dejado adquirir. Dice,
textualmente la disposición:
Art. 2321. Los padres serán siempre responsables de los delitos o
cuasidelitos cometidos por sus hijos menores, y que conocidamente
provengan de mala educación, o de los hábitos viciosos que les han
dejado adquirir.
Una encuesta de CONACE, estimó que en Chile en la categoría de
victimización, a lo menos el 49 por ciento de los alumnos encuestados
han sido víctimas de robo, una forma de agresión escolar. Y no menos de
una cuarta parte sufre acoso escolar grave.
Desde otro punto de vista, es absolutamente factible demandar,además, la
responsabilidad del Estado en los Daños ocasionados por prácticas de “bullying”,
a los menores que se encuentran al cuidado de una Corporación
Educacional del Estado o de una Municipalidad.
CAUSAS POSIBLES DE LA VIOLENCIA ESCOLAR.-
No podemos desconocer un hecho real.
Nuestro país, se desliza por el declive de la violencia a pasos
agigantados. Todos los días vemos las acciones policiales destinadas a
limitar la acción del narco tráfico que afecta principalmente la
población joven y sus nefastas consecuencias de agresión y muerte. Pero,
al mismo tiempo observamos el desprecio a la vida en las carreteras y no
podemos dejar de asombrarnos con las siniestras cifras de muertos e
incapacitados. Todo ello es indicio del ámbito extremadamente grande que
abarcan los hechos de violencia.
Los jóvenes hoy son, sin duda, los actores activos de alcoholismo,
drogadicción, acciones temerarias que causan daño, violencia contra
terceros y suicidios. Chile, muere cada día en la violencia de sus
jóvenes.
No es todo, debemos saber que el trabajo en sí, resulta un ambiente
peligroso para los trabajadores de nuestro país. Un gran número de ellos
muere o queda discapacitado durante su vida laboral. Hablamos de un
número que varía entre los 300 a 350 trabajadores muertos y varios
cientos de incapacitados Los accidentes del trabajo mortales se suceden
uno tras otro sumando cerca de uno diariamente, un estilo de violencia
que transgrede la paz social y crea sentimientos de impunidad sobre los
hechores, quienes muy raramente aparecen culpable del siniestro, y los
Tribunales de Justicia, cuando se trata de reparar el daño por la muerte
o incapacidad, se asilan en la doctrina que no se puede obtener ganancia
a costa de los accidentes o muerte de los trabajadores, terminando
absurdamente en una absolución penal o en una suma ridícula como
indemnización reparatoria.
De esta forma matar o incapacitar por negligencia laboral, resulta más
barato que hacerse cargo del deber de cuidado, que la empresa debe tener
respecto de sus trabajadores. Asunto que acarrea el desprecio de los
jueces y la convicción de los afectados que estos se encuentran sumisos
al poder político y económico.
La Violencia en el Trabajo se puede clasificar en:
1.- Violencia económica.
2.- Violencia de trato.
3.- Violencia en la inseguridad laboral.
4.- Violencia en la inestabilidad laboral.
5.- Burn-out.
6.- Neurosis Laboral.
7.- Discriminación.
Los grados de violencia en Chile, ha llevado al episcopado nacional a
presentar a la opinión pública la idea del “salario ético”. Pues, la
base de toda inequidad comienza con la violencia económica que el
sistema aplica a los trabajadores, que forman una masa equivalente a un
ochenta por ciento aproximadamente, de la población nacional, a fin que
las remuneraciones alcancen a lo menos doscientos cincuenta mil pesos,
como un mínimo ética moralmente aceptable. (US$ = 505 pesos chilenos).
Esta es a mí entender, la base esencial de la violencia que se
desarrolla con fuerza en nuestra sociedad y la hace ajena a los valores
tradicionales de solidaridad y paz social. Una familia de la masa del
ochenta por ciento no puede vivir sosteniendo la fuerza del marketing
que arrasa la tranquilidad de los hogares, creando carencias
artificiales y elevando los grados de necesidad de bienes y servicios en
las personas de escasos recursos. Los psicólogos del marketing han
llegado a crear espacios comerciales en los sectores de menores ingresos
a fin de recaudar en todos los niveles el circulante monetario. El poder
del efecto demostración, crea frustraciones y odios incontenibles, entre
los que no pueden alcanzar los bienes y servicios que el comercio
ofrece.
Los malos tratos de palabra y obra son fuentes menores de violencia en
cuanto al grado de violencia, no por eso menos dañina cuando se
prolongan en el tiempo y se constituyen en una forma normal de trato al
trabajador. Crea en él un resentimiento y una aversión psicológica a la
autoridad y a las normas legales. Pues, identifica todo el sistema con
su empleador abusivo.
Por ello, en Chile hay un ejército de niños que trabajan arriesgando su
vida en los cruces de las vías urbanas, en los supermercados, en las
tareas más duras como la agricultura y forestación e incluso en la
actividad constructora. Los niños son un ejército de más o menos ciento
ochenta mil pequeñas almas, que sufren el drama de distraer su tiempo
destinado al juego y a la recreación obligándolos a laboral con el fin
de llevar un poco de dinero a su hogar. Desgraciadamente en
supermercados y grandes tiendas, esta práctica de utilizar menores sin
contrato alguno y a cero costo, se ha hecho una costumbre aceptada y
promovida ante los ojos de la autoridad fiscalizadora. El niño reemplaza
un trabajador y lo hace por una propina o la mera caridad del usuario,
pero, no existe compromiso alguno con la empresa beneficiada con el
trabajo de estos menores.
La violencia en los niños
comienza en la aceptación del público de tener un empaquetador y una
persona a quien cargar con las compras para llevarlas al vehículo. Ello
se acepta, utilizando, entre otros argumentos, que se le hace un favor a
un niño que de otro modo podría estar realizando acciones
delincuenciales. Una forma de lavar el alma y evitar el complejo de
culpabilidad que acarrea esta práctica del todo abusiva y corrupta.
Los niños sufren violencia:
1.- En sus roles laborales
indefinidos y no formalizados.
2.- En las Escuelas.
3.- En las limitaciones en la adquisición de bienes específicos.
4.- En la calle cuando son acosados por pandillas y grupos.
5.- En el trato cotidiano por los mayores.
6.- En los hogares de riesgo socio-económico.
7.- Frente a los traficantes de droga.
8.- Al no serles reconocidas sus labores como trabajo pagado.
9.- Violencia del Estado, en su trato indiferente y mala calidad de la
protección a los niños.
No me agoto en señalar, una y otra vez, como el Estado fue capaz de
encerrar a un menor de siete años en una cárcel pública, ha ya algunos
años, y lanzarlo a la calle sin ayuda, educación o formación mínima,
cuando éste alcanzó los catorce. Son hechos que nos llevan a
fortalecernos en nuestro actuar y a decidir que nada puede desviarnos de
insistir en estas justas causas.
Este grado de violencia se conjuga con la violencia intrafamiliar, que
se ha desatado en el año actual ascendiendo a 60 situaciones contadas y
denunciadas, de muertes por parejas, en las que generalmente la mujer es
la víctima.
Además, de esta violencia extrema, debemos convivir con la violencia
cotidiana física o psicológica de menor grado, pero no menos
destructiva, asunto que se refleja en que un elevado porcentaje de niños
solo piden al “Viejo Pascuero”, el cese de la violencia entre sus
padres. Como lo dijo el Senador Núñez en el Senado al proponer el
estudio de una ley sobre esta materia, se trata de una situación
catastrófica, a la que no conviene hacerle el quite, sino, enfrentarla
como una realidad cruel, cuyo origen más cierto, es el profundo quiebre
de la igualdad socio-económica en nuestro país, y el tormentoso efecto
de la utilización de los medios de comunicación social para hacer
demostraciones de tecnología, bienes y servicios, a los que solo una
clase privilegiada puede alcanzar. En definitiva, se trata de la
desigualdad en el corazón de la filosofía social: La Libertad avasallada
por la inequidad económica.

