Con estas dos definiciones podemos comenzar el desarrollo de este tema. ¿Qué es realmente la marca?. Antes existía una gran distinción entre un producto y otro porque generalmente eran diseñados manualmente, con “recetas” distintas, hoy no. Las empresas usan la misma materia prima, las mismas máquinas, comprada en el mismo lugar, y a consecuencia de ello los productos son idénticos.
Con estas dos definiciones podemos comenzar el desarrollo de este tema. ¿Qué es realmente la marca?.
Antes existía una gran
distinción entre un producto y otro porque generalmente eran diseñados
manualmente, con “recetas” distintas, hoy no. Las empresas usan la misma
materia prima, las mismas máquinas, comprada en el mismo lugar, y a
consecuencia de ello los productos son idénticos. O acaso ¿usted podría
distinguir entre dos aceites para cocina distintos o dos remeras de
algodón? Según la publicidad de alimento para gatos y perros ellos se
dan cuenta, bueno nosotros no, porque son realmente idénticos. Entonces
¿dónde está la diferencia, que hace que compre un producto y no el otro?
La tradición de marca, su historia, la experiencia con la marca, la
recomendación de otras personas que ya experimentaron con la marca y por
supuesto el valor agregado que ésta nos da: nos hace más fuertes, más
femeninas, más humanos, más elegantes, más salvajes, nos muestra como
personas rebeldes o amas de casa dedicadas a su hogar.
Como verán, la diferencia lo pone la marca, y el valor real que tiene
está en la mente del consumidor. Por eso la marca es un activo y la
elección de la misma es financiera.
¿Qué es el valor de la marca? Simple, como el consumidor, proveedor,
distribuidor y vendedor piensan y sienten acerca de la marca en relación
a su competencia.
La historia de la marca es la base de su futuro. Como comentaba
anteriormente, es la experiencia que tiene el cliente con la marca la
que la hace importante y destacada. Por eso debemos atender a nuestros
clientes y sorprenderlos. Recuerdo un ejemplo que nos dio Tom Wise en
una conferencia el año pasado: él compro unos zapatos en un local de una
ciudad donde daba una charla, esa misma noche viajó de regreso a Buenos
Aires se colocó los zapatos y le dolían casi sin poder caminar. Los
llevó a los meses a la misma casa en Buenos Aires donde sin la factura,
ni ningún comprobante de compra simplemente se los cambiaron por otro y
le explicaron que en realidad sus zapatos no sólo tiene la talla
estándar sino también un nro. que representa el grosor del pie y que el
anterior no era el adecuado.
Esta es una experiencia positiva con la marca, tan impáctate que la
comenta a sus amigos, colegas y participantes de sus charlas.
Nos estamos metiendo en lo que llamamos Customer Relationship Management
o administración basada en la relación con el cliente. Darle una
experiencia tan importante como para que el mismo sea nuestro propio
vendedor, no menospreciemos el poder del “boca boca” o como dicen ahora
“boca a oído”, es un canal de venta fantástico, sino es el mejor, ¿Usted
no elegiría el café recomendado por su abuela?… Yo no, y tampoco la
mayoría de las mujeres ¿por qué?
Los tiempos cambian y debe entender, las costumbres de los consumidores
también. “Yo sólo compro café instantáneo no tengo un minuto que perder
y odio lavar el colador” es un pensamiento común hoy, pero terrible hace
un par de años cuando el café instantáneo salió con su publicidad y las
mujeres dijeron: “¿qué quiere decir esta marca, que yo no le voy a
dedicar el tiempo que se merece mi marido para hacerle un café?”
Para terminar, muchas marcas están tratando de escalar y escalar en la
mente del consumidor como “modernas, a la moda, cool”. Recuerde, la moda
muere, en cambio su marca debe permanecer en el tiempo por eso debe
crear una historia propia, una idea propia, debe ser relevante.