Los viejos clientes mueren,
se pasan a la competencia o simplemente dejan de comprar nuestro
producto, por lo que no es sobresaliente pensar que un negocio no puede
vivir con clientes viejos. En este punto nos encontramos en la etapa
final de lo que en marketing se llama “de retención” y lo entendemos
como el ocaso de nuestro producto dentro de su ciclo de vida.
La teoría de marketing (anticuada) enseñaba que en este punto
simplemente deberíamos aceptar que nuestro producto sobrevivió a su vida
efectiva y debe permitírsele morir simplemente dejando de darle apoyo
hasta que desaparezca.
Hoy sabemos que eso no tiene sentido Conocemos centenares de productos
de más de 100 años que supieron renovarse, reestructurarse y seguir
estando en los primeros lugares dentro de la cabeza del consumidor.
Imaginemos la vida del producto comenzando en su etapa inicial luego la
competitiva y la que nombramos anteriormente de recesión. Ahora
transformamos esta línea en un espiral creando un nuevo estado “la nueva
etapa pionera”.
Esta nueva etapa deberá lograr captar nuevos clientes basados en la
innovación del producto original, o en la creación de extensiones de
línea con una nueva fórmula y nombre que se relacione con la versión
original de nuestro producto. Esto quiere decir que buscaremos que más
gente utilice nuestro producto realizando una pequeña (o grande)
modificación del mismo o encontrar nuevos usos, enfocar nuestro producto
desde otra perspectiva o adecuarlo a las necesidades actuales del
mercado, darle buenas razones para usarlo con más frecuencia, entre
otras posibilidades que nos dé un nuevo enfoque para nuestra publicidad
y que llegue al cliente de otra manera ya sea porque realmente el
producto cambio o por que encontramos atributos o características que
nos permitan venderlo como si fuera nuevo, pionero.
Cómo debe actuar una publicidad en esta etapa renovada?
En una etapa pionera se busca crear nuevos productos o una categoría de
productos, lograr que el consumidor vea la necesidad de éstos y por lo
tanto la publicidad debe educar al consumidor acerca del nuevo producto
o servicio.
Ahora, en la nueva etapa pionera la gente ya conoce su producto y hasta
están cansados o aburridos de él, en este caso es muy importante voltear
nuestra publicidad en hacer entender a nuestros clientes “de que se
trata esta diferencia del producto y porque es tan importante
nombrarla”, debe lograr no solo que el producto sea diferente, sino que
se vea distinto.
La idea es generar una campaña donde el cliente vea distinto al
producto, que sea diferente a los ojos de sus consumidores.