- Home
- Motivacion
- Endorfinas
Endorfinas
- By Juan Manuel González Cerda
- Published 04/3/2008
- Motivacion
- Unrated
Juan Manuel González Cerda
Nacido en Monterrey, Nuevo León el 07 de Enero de 1951...
Ingeniero Mecánico Administrador graduado en la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Post-graduado en Japón con especialidad en Siderurgia y en Sistemas Japoneses para la Calidad y la Productividad.
Diplomado en Alta Dirección de Empresas y en Productividad y Calidad en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Campus Laguna.
Idiomas: Inglés, Japonés.
Puestos desempeñados:
Otras actividades desempeñadas:
Ocupación actual:
México.
Endorfinas
Podría parecer frívolo hablar acerca de la felicidad, la autosatisfacción
personal o la sensibilidad estética cuando estamos concientes de que a nuestro
alrededor gravitan problemas económicos, falta de desarrollo, falta de empleos,
la lucha cruenta de las empresas por la supervivencia y miseria y desánimo en
muchos de los mexicanos que cada día ven más lejos la solución a sus problemas.
Cierta o no la astrología, Quirón tiene razón con la enseñanza que se le
atribuye en el párrafo anterior, a ella hay que agregar que la mayor parte de la
solución a nuestros problemas depende de nosotros mismos, como individuos y como
sociedad. Pero ¿Cómo afrontar las situaciones de reto cuando no tenemos el ánimo
para ello? Observe usted a la gente en la calle, en su trabajo, en sus diversas
actividades diarias y podrá notar que la inmensa mayoría tiene un aspecto de
preocupación o en el mejor de los casos, de indiferencia por concentrar sus
pensamientos en sus propios problemas; son pocas las personas que podemos notar
con facilidad que irradian optimismo, esperanza, buena disposición y alegría.
Haga usted la prueba, ¡cuéntelas!. Además de la actitud correcta, está
científicamente comprobado que el organismo de estas personas fabrica muchas
endorfinas y la presencia de éstas las hace sentirse eufóricas y felices. Entre
los descubrimientos científicos mas importantes de la ciencia moderna se
encuentran las endorfinas, las cuales fueron descubiertas por John Hughes y su
equipo de científicos de la Unidad para la Investigación de las Drogas Adictivas
de Aberdeen. Aquellos instantes felices que todos de una manera u otra hemos
experimentado y que muchas veces recordamos como algo muy especial correspondían
a momentos en que nuestro cuerpo estaba sintetizando endorfinas. Las endorfinas,
además de producir en nosotros una sensación placentera de felicidad, influyen
en nuestro comportamiento y son un potente analgésico natural pues alivian el
dolor como solo pueden hacerlo las drogas de la familia de la morfina, y pueden
incluso prevenir y curar muchas enfermedades pues tienen relación directa con
los mecanismos de defensa del organismo humano.
Hay varias formas de generar endorfinas, una de las más eficaces es el masaje o
las caricias, que tan placenteras nos resultan. El placer que produce el masaje
no es el resultado del masaje mismo sino de la generación de endorfinas que éste
provoca. Desde la más remota antigüedad las madres de familia saben por instinto
que pueden calmar el dolor de sus hijos con caricias y cariños, y lo mas
sorprendente es que funciona. Ello se debe a esas maravillosas drogas llamadas
endorfinas. Otros medios para generarlas lo son la acupuntura, los deportes, las
técnicas de relajación, la risa, la música, y cualquier
Cuando un drogadicto se administra su dosis, está intentando provocar desde
afuera, lo que su organismo debería hacer desde adentro. Las primeras veces que
se droga, efectivamente, vive una sensación de felicidad y euforia, de
relajamiento. De hecho, muchos drogadictos describen esta situación diciendo:
“es como unas vacaciones”. Gracias a la droga, se han desconectado
momentáneamente con aquello que les proporciona infelicidad. Esto solo ocurre
con las primeras dosis pues además de la tremenda intoxicación que se va
creando, la capacidad del organismo para segregar y recibir endorfinas va
disminuyendo y el drogadicto se encuentra cada vez mas desprotegido ante el
dolor y la depresión.
Las endorfinas no se pueden administrar desde afuera, es nuestro propio
organismo el que las crea desde adentro, pero si desde afuera le ayudamos y lo
estimulamos para que las produzca, nos sentiremos mejor y más dispuestos a
enfrentar los retos. En muchas ocasiones, el típico ejecutivo o empresario,
acaba su jornada laboral en una situación de stress que le dificulta relajarse
por medios naturales y entonces es bastante normal que recurra a las bebidas
alcohólicas ya que el alcohol produce una reacción parasimpática de calma y
relajación. Sin embargo, la utilización crónica de alcohol, anula la capacidad
del cuerpo para mantener el flujo correcto de endorfinas en el organismo.
Algo que nuestros abuelos ya sabían lo es el hecho de que la risa es buena para
la salud. Además de reír, tomar las cosas con humor, positivamente, sin
proyectar nuestra negatividad, nos ayuda a vivir una vida más plena. La risa nos
hace olvidar las preocupaciones y los problemas y encaramos la existencia más
positivamente. Una actitud positiva y un cierto toque de humor ante la vida,
implica una bioquímica equilibrada que da como resultado una tasa normal de
endorfinas en nuestro cuerpo y lógicamente, de defensas y de capacidad de
sensación de felicidad. Una simple sonrisa emite una información que hace que el
cerebro genere endorfinas.
Para ser felices hemos de saber colocarnos por encima de ese espejismo que
llamamos realidad, hemos de estar por encima de las dificultades que el destino
nos depara y para ello, el sentido del humor nos ayudará. A veces la vida se
presenta tan llena de problemas y contrariedades que nos sentimos incapaces de
reaccionar, parece como si nos faltaran las fuerzas y así, es más fácil ceder
ante la angustia o la depresión que reaccionar, es entonces que debemos comenzar
a estimular nuestro cuerpo para que genere endorfinas. Nuestra capacidad para
desarrollar una conciencia receptiva agudizada que nos haga vivir más plenamente
la vida y aprovechar al máximo las oportunidades que ésta nos brinda, es la base
de nuestra felicidad y el secreto se encuentra en las endorfinas.
Estimados lectores, ¡droguémonos con la vida!, ¡droguémonos con nuestras propias
endorfinas!

