- Home
- Comercio Exterior
- EL CONO SUR Y LOS PROYECTOS BRASILGUAY
EL CONO SUR Y LOS PROYECTOS BRASILGUAY
- By Bernando Quagliotti de Bellis
- Published 04/11/2008
- Comercio Exterior
- Unrated
Bernando Quagliotti de Bellis
Geosur - Asociacion Sudamericana Estudios Geopolíticos
View all articles by Bernando Quagliotti de BellisEL CONO SUR Y LOS PROYECTOS BRASILGUAY
“Sólo hay que sentarse y “navegar” en la computadora. Para encontrar -entre otros- a Eduardo Elsztain presidente de IRSA, (con su empresa agropecuaria Cresud ), tesorero del Consejo Judío Mundial y -según el diario La Nación de Buenos Aires “el dueño de la tierra” (3,julio,2005) Cresud busca lograr 320 millones de dólares en los mercados bursátiles de Estados Unidos, Europa con el fin de adquirir más campos para su posterior reventa.
O bien, dirigirse al fuerte empresario brasileño Elie Horn de “Brasil Agro “, quien a través de sus controladas “Cape Town” y la administradora de fondos “Tarpon” maneja activos por unos 2.000 millones de dólares. No sería de extrañar que parte de lo recaudado con la citada emisión de “Cresud” , ésta lo destine a incrementar su “pata brasileña” a través de “Brasil Agro” con quien ha formalizado un joint venture.
Todo un gran negocio
especulativo en el espacio de contacto entre cuatro países del Cono Sur:
Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil. Este accionar ha llevado a la
clasificación en Brasil, de las fronteras brasilguay , por la presencia
del eje limítrofe ubicado en el río Uruguay.
Una estrategia de diversificación geográfica
La última Memoria de Cresud, indica la lógica de la colocación accionaria. Dice textualmente: “ La Compañía ha encarado una estrategia de diversificación geográfica y de productos que permite minimizar los riesgos inherentes a la actividad agropecuaria. La Argentina presenta valores de la tierra por debajo de los observados en otros lugares del mundo para iguales niveles de productividad, con la ventaja de requerir un menor nivel de insumos para la explotación de las mismas. Además existen oportunidades en la incorporación de tierras marginales a la producción y en el desarrollo de tierras rurales cercanas a las grandes urbes con alto potencial de incremento en su valor inmobiliario”.
Cuando Brasil se integró al Tratado de la Cuenca del Plata (1967) ya tenía estudiado y trazado su esquema geopolítico nacional, en particular en lo atinente a áreas de frontera. El punto B del II Plan de Desarrollo (1975-1979), estableció: “Desarrollo de áreas de frontera hasta ahora marginadas, donde se aplicarán importantes inversiones en infraestructura de integración física, colonizándose más allá de las agrovillas.”. En el punto C, se afirmaba: “La zona centro-sur, seguirá siendo el eje de la actividad tradicional”.
Al referirse a las áreas de frontera, se ejecutaba lo previsto por el Ing. André Rebouças en 1874: “la marcha hacia el Oeste” y hacia e sur. El 1/febrero/1982, bajo el título “El patrimonio nacional : entre límites y frontera”, CRÖNICAS publicó un fundado artículo del Prof. J. Ariel Madeiro López, quien planteó y analizó las graves consecuencias del atractivo oportunismo que se venía agudizando, en cuanto a la inversión en tierras uruguayas por parte del capital extranjero, sin residencia estable en el Uruguay. En aquel entonces, ya notaban las graves derivaciones geopolíticas que surgirían ante la falta de medidas o controles en la zona fronteriza. , que podrían afectar a la soberanía del país. Más aún cuando no existía , al igual que hoy (28 años después, sumado a tantos anteriores) un PROYECTO NACIONAL con coherencia programática, que alentara la participación colectiva en el escenario del proceso de integración regional que se aspiraba concretar con el Tratado de la Cuenca del Plata.
Brasil, desde aquel
entonces otorgó énfasis a la integración de su faja fronteriza de 16.453
kilómetros con 10 países sudamericanos. El lema era concretar una
fronteras viva, pujante y expansiva que tuviera proyección hacia adentro
del territorio brasileño y hacia fuera en territorio vecino.
Insisto, una vez más, que Uruguay al carecer de frontera (presencia viva
de ciudadano), tan sólo tiene límites terrestres con Brasil, dos puntos
cuestionados como el caso del “Rincón de la Invernada” , perdido por la
pésima actuación de la misión Lamas y la sagacidad del Vizconde de San
Leopoldo . Argentina y Paraguay tienen una faja de frontera de 50
kilómetros. Brasil de 200 kilómetros.
En 1968 surgieron los “Proyecto Noroeste PR” (recostado al río limítrofe
con la república de Paraguay) , “”Proyecto Sudoeste I”, y “Proyecto
Cuenca de la laguna Merin” (lindando con tierras limítrofes de Uruguay).
(ver nuestro artículo con los diagramas de los citados proyectos en
CRONICAS 1/febrero/1982).
Han pasado 28 años.
Capitales brasileños están radicados en las tierras arroceras que un día
fueron de Saman, (y orgullo nacional) ; en las más importantes fábricas
de cerveza ( y pensar que en aquel entonces, el Estado de Río Grande
compraba al Uruguay la cerveza Norteña, más que por el contenido por el
envase de vidrio ) Siguieron las inversiones en frigoríficos, y en
tierras de alto valor productivo , que en varias oportunidades fueron
denunciadas por el que fuera senador Carlos J. Pereyra.
Las fronteras “brasilguay”.
Desde finales de la década de 1960, SUDESUL (Superintendencia para el desarrollo del sur brasileño) viene promoviendo actividades diversas en su zona fronteriza con el objetivo de dinamizar un proceso de desarrollo integrado, en los Estados de Paraná, Santa Catarina y Río Grande del Sur.
En 1971 SUDESUL, con el asesoramiento técnico de la OEA, procedió a un análisis territorial, con el objetivo de detectar los espacios que revelasen mayor carencia en cuanto a infraestructura física, económica y social para poder alcanzar -hecho actual- formas operacionales que permitan alcanzar posibles formas operacionales con el objetivo de eliminar los problemas indicados.
En el NEA (Noreste
argentino) se desarrolló una acción similar, aunque no tan pujantes.
Allí el estadounidense Tomkins se mantiene como propietario de casi
200.000 hectáreas en los Esteros de Iberá, una de las fuentes
principales del acuífero Guaraní, además de 320.000 hectáreas que posee
en la Patagonia chilena. .
“Protocolo 23” y la ruta del Mercosur
Brasil y Argentina, a partir del acuerdo “Protocolo 23” firmado por los ex presidentes Alfonsín y Sarney (29/XI71989), ratificado por sus sucesores Menem y Cardoso (15/III/1996) y más recientemente por Kirchner y Lula (16/IV/2005), sin consulta ni aviso al gobierno uruguayo (que también poco se interesó) , resolvieron no solo mejorar sino aumentar los canales de comunicación tanto vial como ferroviaria en la zona de fronteras, levantando puentes complementarios para aligar el tránsito de camiones en Paso de los Libre-Uruguaiana, como ser los enlaces Sâo Borja-Santa Tomé, Alvear-Itaquí, y uno futuro en la coronación de la proyectada represa Garabí-Roncador.
Con Paraguay, el gobierno brasileño le construyó la carretera BR-266 que une Ciudad del Este con el puerto de Paranagua, donde le construyó, además, silos para depositar su producción de soja. Recientemente, firmó en La Paz un acuerdo con Bolivia y Chile para establecer un “corredor de exportación” hacia los puertos en el Pacífico.
Recuerdo la exposición del
diputado paraguayo Dr. Carlos Alberto González, quien el 4/VIII/1977, al
votarse la “Ley que establece zonas de seguridad en las fronteras
territoriales de la república de Paraguay, reserva para los paraguayos
los inmuebles situados en dichas zonas”. En su sólido argumento, expresó
el Dr. González: “No es posible olvidar la lección de la historia en
cuanto al peligro que significa la colonización territorial de fronteras
con ciudadanos extranjeros que eventualmente pueden constituir un medio
de presentación que atente contra la soberanía nacional. Negar este
hecho o restarle importancia significa cerrar los ojos ante una amenaza
que acecha a nuestro país y puede originar un incalculable menoscabe a
su soberanía y a su integridad territorial”.
Y como si fuera hoy
El 19 de marzo de 1862 (han transcurrido 146 años) se presentó en el parlamento uruguayo, un proyecto de Ley de Frontera, que en la lectura de la discusión parlamentaria, el análisis permite apreciar en su contexto las visión geopolítica, el alto espíritu nacionalista y una auténtica y clara concepción del factor seguridad nacional.
De las diversas intervenciones, recuerdo hoy la del diputado Antonio de las Carreras: “Es necesario penetrarse de la situación de los departamentos de frontera y de la urgente necesidad de llevar allí población nacional o de inmigrantes que llegan a radicarse en nuestro país, para neutralizar así el elemento brasileño que invade -por decirlo así- el territorio de la Republica y que constituye una masa de población homogénea, fuerte en sus tradiciones y hasta el habla y que puede más tarde venir a constituir un elemento peligroso y alarmante para la tranquilidad de la República”. . . . “Dos puntos de vista tiene la cuestión de colonización de las fronteras: el uno político, el otro económico y puede decirse también que el punto económico está refundido en el punto político”.
Los marcos geográficos tienen actualmente, poca significación en la vida internacional, dado que es la frontera organizada la que apunta al poder y soberanía de la identidad de una Nación.

