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¿Qué estoy queriendo alcanzar y qué hago para lograrlo?
- By Oscar Osvaldo Conti
- Published 04/14/2008
- Motivacion
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¿Qué estoy queriendo alcanzar y qué hago para lograrlo?
Esto abrió, mágicamente, una nueva imagen sobre la cuestión. Por supuesto que
también aparecieron varios fundamentos sobre la importancia que tiene saber qué
están queriendo alcanzar aquellos que nos acompañan en algún proyecto, pero creo
que es fundamental, para cada uno de nosotros, saber lo que nosotros estamos
buscando. A partir de allí, es posible trazar planes y corregirlos a medida
que avanzamos y vamos obteniendo resultados.
En un momento de bastante confusión de mi horizonte personal, mi terapeuta me
regaló una tarjeta con una frase de Ben Stein. “El primer paso en la vida,
indispensable para conseguir lo que queremos es este: decidir qué queremos”.
Aún conservo la tarjeta y mi recuerdo por aquella persona que me acompañó
durante unos años de intensa búsqueda personal. Es una frase simple y encierra
la complejidad de ir desmarañando aquello que nos permite sentirnos en camino
hacia un espacio elegido, aceptando que podemos desconocer cuál es el adecuado.
A lo sumo podemos suponer cuál es el conveniente dentro de un puñado de
alternativas para enfrentar a la incertidumbre del futuro. Lo fundamental es
poder elegir alguno entre varios.
Caminando los otros días con Enrique Mariscal, uno de mis maestros de vida, me
decía: “mi actual proyecto es escribir sobre lo simple y qué difícil que
resulta. Se trata de hacer pensar a los otros, y a mi mismo, desde un lugar
diferente”. Mi opinión es que lo viene haciendo desde hace tiempo y muy bien
por cierto.
Lo obvio, muchas veces permanece oculto entre creencias que venimos sosteniendo
sin habernos preguntado nunca sobre su validez. Las damos por sentadas y no
nos damos cuenta que guían nuestros pensamientos y nuestras acciones. Las
atesoramos sin saber que lo hacemos. Cuando somos conscientes de ello podemos
revisar si aún siguen siendo útiles o si nos están ayudando en la actualidad
para lograr aquello que deseamos alcanzar.
Otro maestro de vida, Miguel Angel Tomasini, ante un comentario quejoso mío
referido a llegar a la “vereda de enfrente” me dijo: “La verdad es que yo
creo que la mejor forma de cruzar la calle, es ir hasta la esquina, es mas
seguro y uno ve las cosas de una forma distinta. Querer cruzar en el medio del
tránsito es peligroso y a veces es mejor no cruzar, quedarse en ese lugar, tanto
tránsito y el apuro, nos puede costar un accidente. Además, es posible que la
circunstancia nos lleve a replantearnos que tal vez, y
Otra vez enfrentado a lo simple, a lo obvio. Es en esos momentos cuando la
mirada de alguien nos puede aportar una nueva manera de mirar lo que estamos
mirando. Nos abre un sendero que solamente nosotros podemos recorrer con una
conciencia diferente a la de antes. Es a lo largo de ese recorrido que irán
apareciendo resultados, circunstancias, hechos, que nos irán aportando nuevos
elementos para evaluar si lo que estamos haciendo nos conduce a donde nosotros
estamos queriendo llegar. No siempre el camino más corto es el indicado.
Aparecen acá la intención, el pensamiento o trazado de un plan y la acción
concreta, el ponernos en marcha para ir evaluando lo que vamos recogiendo, lo
que sucede a lo largo del trayecto.
Incluso, y esto es lo curioso, vamos dándonos cuenta que aquello que buscábamos
se puede ir transformando en algo diferente. Comenzamos a sospechar que en
realidad no vamos a ninguna parte para acomodarnos allí, sino que la vida es una
sumatoria de recorridos continuos. Metas alcanzadas para convertirse en partida
de nuevos recorridos hacia nuevas metas…
Clarificar su objetivo y posición personal, para mi amigo, es mucho más
importante que la posición de sus circunstanciales compañeros de ruta. Si
ninguno está comprometido con su propia búsqueda y con su propio recorrido él
quedará preso de otros. Sin darse cuenta se convierte en un dependiente de los
demás, postergando su protagonismo. Lo que suele ser peor aún, es que en esas
circunstancias creemos que estamos siendo protagonistas de nuestro presente.
Dice Enrique Mariscal en su libro La jardinería Humana: “En el instante
presente están el pasado y el futuro. El futuro es inventable, no inevitable, se
construye con lo que hacemos hoy”.
La tentación de quedarnos en el mismo lugar en el que estamos, incluso con
marcada insatisfacción, es muy grande. Es lo que conocemos, nos fuimos
acomodando, no nos exige ninguna acción diferente a la que venimos emprendiendo.
Esto se agrava cuando nos regocijamos con la queja y nos creemos que tenemos el
derecho de exigirles a los otros que nos aclaren sus posiciones, para así,
recién, decidir lo que haremos.
Para llegar a la esquina tengo que ponerme en marcha, tengo que abandonar la
quietud que me permite, mientras tanto, quedarme en el mismo lugar. Al dar una
vuelta a la manzana o caminar por la misma calle tengo que estar atento para ver
lo que va aconteciendo. Sólo así puedo decir que estoy en marcha, sólo así voy a
sentir profundamente que estoy en marcha. Sólo así lograré la coherencia del
decir y del hacer. Así lograré que coincidan la palabra y el acto.
Enrique tiene mucha razón, es muy difícil escribir sobre lo simple. También es
cierto que es muy difícil usar lo simple como punto de partida de nuestro pensar
cotidiano.

