Raúl Bertona es Contador Público Nacional (U.N.L.). Realizó cursos de
especialización en la Universidad Heriot-Watt en Edimburgo, Escocia. Es Profesor
titular de Administración Financiera en la Facultad de Ciencias Económicas
(U.C.S.F). Al asignar recursos, los
administradores tienen en cuenta las operaciones de la firma, sus
oportunidades y su impacto sobre los derechos de propiedad de los
dueños.
Cualquier decisión importante de asignación de recursos implica la
realización de un cálculo acerca de cuánto vale esa decisión.
Ese valor se conoce como valor actual neto y se calcula como la
diferencia entre los valores actuales de los ingresos y egresos de
fondos producidos por una inversión.
La valuación que se realiza es siempre función de tres factores:
fondos, localización en el tiempo, y riesgo.
La pregunta a responder es: cuánto se espera que valgan los flujos de
fondos esperados luego de que la firma ha realizado las inversiones
correspondientes?. La forma de responderla es a través del método
llamado flujo de fondos descontados.
Entonces, el valor actual neto de una inversión es el valor actual de
todos los flujos de fondos presentes y futuros, descontados al costo de
oportunidad de estos flujos de fondos. Si en vez de analizar una
inversión individual, lo que estamos evaluando es el valor actual de una
empresa en marcha, el valor actual neto será el valor actual de todos
los flujos de fondos que se espera que la empresa produzca durante toda
su vida: esto es el valor de una empresa, y en los casos de empresas que
cotizan en bolsa, se refleja en la suma del valor de todas sus acciones.
El análisis a través de flujos de fondos descontados considera al
negocio como una serie de flujos de caja riesgosos que se van
produciendo en el futuro. La tarea del analista es, primero, pronosticar
cuáles serán los futuros flujos de fondos esperados, período por
período, y segundo, descontar los valores proyectados al tiempo actual,
al costo de oportunidad de esos fondos. El costo de oportunidad es el
retorno que una empresa podría esperar ganar en una inversión
alternativa que implique el mismo riesgo.
Los costos de oportunidad consisten en parte en el valor tiempo del
dinero (el retorno de una inversión libre de riesgo). Este es el retorno
que puede obtenerse sólo por ser paciente, sin correr ningún riesgo. El
costo de oportunidad también incluye un precio por riesgo (el ingreso
extra que puede esperarse en relación con el riesgo que uno está
dispuesto a soportar).
Por ejemplo, si hoy se piden $ 100 para iniciar una actividad por la que
se piensan obtener ganancias de $ 50 durante los primeros cuatro años, y
en el año cinco se piensa vender el negocio en $ 300, y si la tasa de
descuento que maneja el mercado para este tipo de operaciones es del 15%
anual, el valor actual de ese negocio será:
VA = -100 + 50/(1+0,15) + 50/(1+0,15)2 + 50/(1+0,15)3 + 50/(1+0,15)4 +
300/(1+0,15)5
VA = 191,90
Esto significa que al evaluar este negocio, el mercado considera que
vale $ 191,90 en función de los ingresos que espera obtener. Si por este
negocio se pretendiera hacer una emisión de acciones para obtener los $
100 necesarios, las acciones de $ 1 se cotizarían en el mercado a $
1,92.
En algunos casos, en lugar de determinar el valor actual neto, que es
una medida absoluta de rendimiento, ya que indica el mayor valor que
tiene una empresa por el hecho de haber encarado una determinada
inversión, se trabaja con una medida relativa de rendimiento, que es la
tasa interna de retorno.
La tasa interna de retorno se define como la tasa de descuento que
iguala los valores actuales de los ingresos y egresos de fondos de una
inversión. Es el rendimiento de una inversión, medido como porcentaje
sobre la cifra invertida.
Siguiendo con el ejemplo anterior, la fórmula sería:
100 = 50/(1+r) + 50/(1+r)2 + 50/(1+r)3 + 50/(1+r)4 + 300/(1+r)5
donde r, la incógnita, tendría un valor de 59,56%, que representaría el
rendimiento anual de la operación.
Volviendo al valor actual, puede verse que el valor final que se obtenga
(los $ 191,90 en nuestro caso), dependen de dos valores:
El valor que se asigna a los fondos esperados.
Si ese valor crece, aumenta el valor actual de la empresa; si baja, baja
también el valor actual.
La tasa de descuento que se utilice.
Si la tasa sube, el valor actual baja, y si la tasa baja, el valor
actual aumenta. Como el valor de la tasa está muy relacionado con el
riesgo de la inversión, puede verse que cuanto más riesgosa se suponga
que es la inversión, menor será su valor actual.
Del juego de estas dos variables, surgirá el valor que un proyecto tiene
para el inversor.