Gerente de Job Management Vision.
Filósofo de la Pontificia Universidad Javeriana, Diplomado en Gerencia de Recursos Humanos de la Universidad Industrial de Santander, Especialista en Recursos Humanos de la Universidad Externado de Colombia, Docente Universitario, Gerente de Desarrollo Humano y Consultor empresarial . Experiencia en el diseño, ejecución y coordinación de eventos de capacitación y desarrollo organizacional. Habilidades de dirección, seguimiento, trabajo en equipo y liderazgo conocimiento y experiencia en el desarrollo y entrenamiento de equipos de trabajo.
En muchos casos percibimos que existen niveles altos de satisfacción, alegría y
compromiso al finalizar un evento de capacitación, sin embargo comprobamos que
este efecto fue pasajero, una, dos o a lo sumo tres semanas después todas las
cosas vuelven a su lugar.
Estos fenómenos no son extraños ni desconocidos por quienes tenemos que lidiar
con los procesos de formación de los adultos en las empresas. Es lo que
comúnmente se llama el efecto Alka seltzer.
En términos generales podemos suponer a qué se refiere esta afirmación y sobre
ella reflexionaremos brevemente en estas líneas.
La idea es que una vez reconocido este modelo de reacción frente a la
capacitación podemos tener una hipótesis sobre su causa y sobre todo intentamos
unas acciones que nos permitan contra restar estos efectos que se fundamentan en
la emoción y en la temporalidad de sus efectos, de tal manera que necesitamos
generar acciones nuevas que nos permitan consolidar la gestión de la
capacitación como una actividad de alto impacto en el apoyo y soporte del
cumplimiento de las expectativas de mejoramiento del desempeño de quienes
participan en los diferentes programas o eventos de actualización, mejoramiento
o formación en la empresa.
El entusiasmo y la alegría manifiesta con la que salen nuestros funcionarios
después de haber escuchado una buena conferencia sobre un tema , sea esta de
motivación personal o bien cuando se termina un programa de formación en un tema
específico y si la experiencia académica y de aprendizaje ha sido positiva en
razón a una buena metodología o bien por un excelente conferencista o por ambas
razones, permite que quienes participaron se conviertan en las siguientes
semanas en verdaderos promotores de las bondades de este tipo de entrenamientos
o seminarios.
Sin embargo, pasado un tiempo comenzamos a observar que el entusiasmo disminuye
y los propósitos hechos comienzan a decaer, de tal manera que se vuelve a las
rutinas conocidas y entonces comenzamos a sospechar que el impacto de lo visto
en estos eventos de capacitación fue de poca duración.
Sobre esto es importante considerar que es aquí donde comienza la labor de
seguimiento con el grupo participante. En muchas ocasiones la gerencia de
capacitación se conforma con enviar los funcionarios a los diferentes eventos
programados y no se tiene diseñado un esquema de seguimiento, acompañamiento y
control del aprendizaje.
En este sentido, los efectos de la capacitación deben tener un carácter de
permanente y evidenciable en el desempeño y la productividad.
Las acciones de seguimiento se refieren a la necesidad de identificar, junto con
los proveedores de capacitación, los aspectos, comportamientos o conocimientos
que deben ser de especial atención por parte del área de gestión humana, con el
fin de fomentar espacios que permitan a los participantes en los eventos de
formación mantener como punto de referencia los elementos conceptuales y
contextuales que le permitirán profundizar en los contenidos vistos.
A modo de sugerencias prácticas para hacer seguimiento a los eventos de
capacitación que se realiza con el personal se proponen, entre otras:
Reunión semanal o quincenal con el grupo participante por 30
minutos para conversar sobre la manera como están aplicando los aprendizajes
obtenidos en el trabajo diario. Compartir dificultades y hacer referencia al
contenido visto en el evento de capacitación.
Refuerzo conceptual al grupo. Pasados dos meses traer de
nuevo al conferencista o facilitador del proceso o en su lugar a alguien que
domine también el tema con el fin de tener por espacio de mínimo dos horas
una presentación que permita refrescar los conceptos y obtener nuevos
conocimientos.
Establecer un plan de acompañamiento con los jefes
inmediatos para revisar la manera como se está realizando la transferencia
del aprendizaje a la gestión que realizan los funcionarios que participaron
en el evento.
Establecer, si lo amerita, un proceso de coaching con
algunos de los participantes con el fin de fortalecer algunas de las
competencias identificadas como claves para el éxito de la gestión que se
realiza.
Entrevistas ocasionales con los participantes. Se sugiere que la gerencia de capacitación y-o los jefes inmediatos tengan semanal o quincenalmente una conversación informal y desestructurada sobre la forma como está impactando lo aprendido en el evento de capacitación en el trabajo.
Estas sugerencias, llevadas a la práctica pueden generar diversas reacciones
entre los participantes a los eventos de capacitación, ya que van a sentir que
no se les abandona en su proceso de formación y entrenamiento y que de alguna
manera existe un control sobre la importancia que tiene para la organización que
sus funcionarios participen en programas de capacitación que tendrán como
consecuencia un mejoramiento, medible, evaluable y observable en la gestión y en
los resultados.
Hacer seguimiento a la capacitación puede hacer también que el entusiasmo
inicial se mantenga y se trasmita a otros por cuanto el ejemplo se convierte en
un dinamizador no sólo del desempeño cotidiano sino que invita a mantener un
alto nivel de productividad.
Cuando incluimos en el programa de capacitación un capítulo dedicado a la manera
como haremos seguimiento y acompañamiento a los eventos de formación, con
seguridad que tendremos al final del proceso resultados positivos y reconocidos
por todos, de tal manera que podemos dejar atrás los paradigmas que nos decían
que los recursos y tiempos dedicados a la capacitación no tienen forma de
medirse y que no hay forma de saber si valió la pena este esfuerzo de capacitar
al personal.
El seguimiento, acompañamiento y control de los procesos de capacitación en la
organización es aplicable a todo tipo de instrucción, desde los cursos de
actualización pasando por los cursos técnicos y administrativos hasta los de
crecimiento personal y los de desarrollo de competencias. Todos los eventos
formativos y de instrucción deben tener un plan que permita interiorizar los
contenidos y hacerlos explícitos en la gestión diaria.
Finalmente, los invito a considerar la importancia de hacer de la capacitación,
cualquiera que ella sea, un espacio de transformación y mejoramiento de las
competencias y habilidades para cada una de las personas que participa en los
eventos que programamos con la intención de generar un mayor desarrollo
organizacional o un fortalecimiento del desarrollo humano.