Abogado, profesor y autor de ¡Búscate la vida!. Director de Comunicación y Marqueting, Select Recursos Humanos
País: España.
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No es el único caso, conozco mucha gente así, se quedaron en la última estación
y pasaron de seniors al inserso, no es lo mismo, la jubilación es también un
estado de ánimo y como todo, depende de la actitud, el proceso es sencillo,
tiene que ver con la maldita economía de escala , fusiones, optimización de
puestos, cambios en la forma de trabajar y las nuevas generaciones que empujan;
es ley de vida.
Los mercados son globales gracias a internet , no obstante esta
internacionalización tan necesaria, a menudo se ve frenada por la falta de
ejecutivos dispuestos a colonizar nuevos mercados, especialmente por parte de
las últimas generaciones, la verdad es que en su mayoría, no se educaron en la
cultura del esfuerzo, sus padres se ocuparon de regalarles calidad de vida,
nunca fueron descalzos y su piel es demasiado blanda para aguantar distancias,
soledad y retos en países extraños, no les disgusta la aventura, pero sólo la
que ellos deciden y si es posible, en su tiempo libre, por eso estamos en la
cola en cambios de residencia (Portal Eures), un 13 % ,frente a un 27 % europeo,
apenas tenemos mobilidad, nadie quiere trabajar lejos de su casa, especialmente
los latinos, aferrados a nuestra forma de vida.
Y muchas empresas empiezan a decidirse a contratar a ejecutivos seniors para
desarrollar proyectos internacionales, abriéndose un yacimiento de ocupación muy
importante para estos colectivos que cuenta con una importante experiencia
laboral y vital, se dice que nadie es viejo mientras tenga proyectos por
realizar y muchas empresas están ofreciendo nuevas responsabilidades a mayores
de 55 años, dispuestos a seguir “disfrutando” durante algunos años de nuevas
experiencias en otros paises.
Al fin y al cabo, ser un buen profesional sólo es cuestión de tener valores
éticos, talento , o sea,la combinación de conocimientos, habilidades y
competencias, capacidad para comprometerse y una gran actitud , todo ello les
sobran a estas personas que han construido con su esfuerzo la calidad de vida
que hoy disfrutamos.
Es cierto que en el tejido empresarial, la mayoría vive obsesionado por las
personas y el talento, pues las personas acabamos decidiendo el consumo y el
valor añadido que define las diferenciales de cada empresa, pero muchos con las
prisas, se han dejado en el camino a magníficos profesionales, para los que la
hora del retiro, aún no ha llegado y la sociedad no puede permitirse perderlos,
especialmente si ellos no lo deciden.
Si queremos contar con ellos, sólo debemos proponer un proyecto respetable,
reconocer y retribuirles justamente, teniendo en cuenta que normalmente no
trabajan por el dinero que debemos pagarles, también debemos ser capaces de
darles un proyecto que signifique un reto, si lo hacemos así, ellos a cambio
compartirán su talento, mentorizarán a nuestros jóvenes, nos regalarán sentido
común y eficiencia, demostrando que los ciclos de la vida jamás significan una
limitación, sino más bien una oportunidad.