Profesor de Estrategia en el programa de posgrado de Marketing de la Universidad de San Andrés.Consultor de empresas, Director de Phi-Sigma Estrategia y Finanzas.
Para entender a una firma y su funcionamiento, no basta con analizar su
dotación de recursos. También hay que avanzar en el conocimiento de
las relaciones que éstos mantienen entre sí. Observar sólo los
recursos sólo ofrece una visión estática y parcial, inútil para elaborar un
plan estratégico en ambientes fluctuantes.
Los recursos (que incluyen tangibles e intangibles) no
están aislados sino que forman una red cuyo funcionamiento
determina la performance corporativa. Para entender y dirigir el
rendimiento, es imprescindible conocer la dinámica de la red.
Pero esto es algo que el análisis estratégico tradicional no está en
condiciones de proporcionar. Así se explica que tras una decisión tomada con
herramientas estáticas, en muchos casos, aparezcan reacciones inesperadas
(y, generalmente, negativas).
Los ejemplos abundan: empresas de servicios que, tras una agresiva campaña
de ventas, terminan con menos clientes que los que tenían inicialmente.
Plantas industriales que destinan más y más dinero a mantenimiento y aún así
ven cómo empeoran sus ratios de eficiencia. La lista podría llenar varias
páginas.
¿Qué hacer?
Estos problemas pueden corregirse a través de análisis dinámicos
para encontrar ciertas relaciones hasta entonces incomprendidas por el
equipo gerencial. La metodología del análisis dinámico estratégico permite
obtener un modelo simplificado de la arquitectura de recursos de la
empresa y sus relaciones con el objetivo de estudiar su
comportamiento ante distintos escenarios y políticas.
El método brinda dos herramientas útiles para el análisis:
un modelo cualitativo de la firma (sus recursos y
relaciones), y un "simulador de vuelo empresarial" capaz de
replicar el probable desempeño de la compañía ante diferentes iniciativas
estratégicas y en diferentes escenarios competitivos.
A pesar de su enorme importancia, utilidad, y del hecho de que importantes
corporaciones internacionales la empleen como parte de su instrumental
estratégico básico, el análisis dinámico es conocido por pocos en la
Argentina. Curiosa paradoja. Es justamente en este tipo de ambientes
volátiles donde las ventajas del análisis dinámico estratégico se sienten
con más fuerza.