- Home
- Estrategia
- El negocio no funcionó: ¿mala suerte o falta de preparación?
El negocio no funcionó: ¿mala suerte o falta de preparación?
- Por Jorge Fantin
- Publicado 07/2/2008
- Estrategia
- Sin Calificar
Jorge Fantin
Profesor de Estrategia en el programa de posgrado de Marketing de la Universidad de San Andrés.Consultor de empresas, Director de Phi-Sigma Estrategia y Finanzas.
El negocio no funcionó: ¿mala suerte o falta de preparación?
Por años, filósofos y naturalistas han destacado la necesidad de entender la
naturaleza de un sistema (ya sea social o biológico) antes de intentar
cualquier acción tendiente a corregir un cierto comportamiento.
John McPhee, en su libro "The Control of Nature" describe varios casos en
que el hombre ha intentado, vanamente, vencer a la naturaleza. Uno de los
casos analizados, de 1989, trataba sobre la inexorabilidad del avance de las
aguas sobre la ciudad de Nueva Orleáns. Su conclusión: tarde o temprano,
cualquier esfuerzo por mantener seca a la ciudad terminaría en el fracaso.
En el largo plazo, sólo obtendremos los resultados esperados si comprendemos
la naturaleza del sistema sobre el que pretendemos ejercer alguna acción.
Pero además existen otras acciones que pueden empeorar el problema que
intentamos resolver. Sus raíces pueden dividirse en dos grandes categorías:
a) confundir el problema, y b) no entender las características del sistema
que genera el problema.
La política para el aumento de la natalidad en Rumania implementada por el
dictador Ceausescu a mediados de los '60 es un claro ejemplo de fracaso. En
aquellos tiempos, la tasa de natalidad rumana había caído a niveles
inferiores a los de subsistencia (es decir que el número de fallecimientos
superaba al de nacimientos).
El gobierno dispuso una serie de medidas para
El resultado inicial fue muy promisorio. Los nacimientos se dispararon. Sin
embargo, en el mediano plazo, la situación volvió a su condición original.
Con el tiempo, los habitantes buscaron (y encontraron) mecanismos de control
alternativos como el contrabando de anticonceptivos, abortos clandestinos y
hasta un aumento en el número de muertes de recién nacidos.
El problema no era que la gente no quería tener hijos en razón de una
extraña e inexplicable vocación suicida-social. Los rumanos no tenían hijos
simplemente porque no podían alimentarlos.
Entonces, durante los años de explosivas tasas de natalidad que siguieron a
la implementación de la nueva política, muchos de los niños recién nacidos
terminaron sus días en orfanatos estatales, donde por falta de recursos eran
alimentados con transfusiones de sangre y mantenidos en cunas como animales.
Años más tarde, la falta de agujas descartables para las extracciones y
transfusiones de sangre hizo que el HIV se propagara como una plaga,
agravando la dramática situación del país.
Pero, ¿qué tienen que ver los dictadores y Maquiavelo con el management
estratégico?
La asociación no es casual. A menudo, intentamos solucionar los problemas
recurriendo a nuestra experiencia e intuición. A veces, tenemos suerte y
acertamos. En otras ocasiones, nos conformamos con un éxito pasajero (como
seguramente hizo Ceausescu) y nos vamos antes de sufrir en carne propia los
efectos de largo plazo de nuestras decisiones.
La mayoría de las veces, simplemente echamos la culpa a las condiciones del
mercado y seguimos batallando con nuestra ignorancia a cuestas. A veces me
pregunto: ¿cómo sería el mundo si Maquiavelo hubiera descubierto la dinámica
de los sistemas quinientos años atrás?

