Doctor of Business Administration (DBA) Research Associate- Henley Management College UK. MBA - Henley Management College UK. APM Practitioner (UK)– Association for Project Management UK-. Profesora de UADE. Profesora invitada de Advanced Strategy del Executive MBA en Universidad Torcuato Di Tella.
Es interesante recordar que dicha herramienta estratégica fue gestada en la
década del '70 para Norteamérica, en condiciones de mercado cuasiperfectas y
en crecimiento. Para quienes no están tan familiarizados con esta
herramienta, la Matriz BCG tiene por objeto forjar el equilibrio de una
cartera de negocios respecto a la relación entre la cuota de participación
de mercado y el crecimiento de dicho mercado.
En muchos casos, esta técnica de planificación de los portafolios se ha
vuelto más que una mera herramienta estratégica para ayudar a los CEOs a
dirigir sus recursos corporativos hacia oportunidades más rentables. La
Matriz BCG se ha transformado riesgosamente en la base de la estrategia
corporativa en sí misma.
A través de esta herramienta, se ha pretendido reforzar el círculo virtuoso
de crecimiento y diversificación, creyendo de este modo ayudar a los
directivos a corregir errores en la diversificación de negocios, guiándolos
en la desinversión de negocios débiles y en la inversión en el mix de
negocios con diferentes características estratégicas, balanceando así el
portafolio y asegurando el crecimiento de la organización.
Ahora bien, ¿si esto es tan así, pueden surgir problemas? Por supuesto.
Muchos directivos han encontrado que varios negocios no encajan fácilmente
en la "familia" de negocios de la empresa.
Ha sido (y es) muy difícil para muchos directivos con amplia experiencia en
"negocios maduros" en un sector particular de la industria el dirigir en
forma efectiva los negocios adquiridos por la organización en sectores
nuevos, dinámicos y totalmente no familiarizados con los mismos.
¿Es entonces fácil manejar la gestión de los negocios que no se conocen?
Seguramente no lo es. Tanto que en muchos casos, las organizaciones deciden
desinvertir en ese negocio por no "entenderlo". En otros casos, seguir
adelante con negocios poco familiares, puede socavar valor de la
organización.
El mismísimo Henry Mintzberg ha enfatizado la importancia de la experiencia
y conocimiento profundo de los negocios que se manejan; y ha criticado la
delgadez y falta de vida en los mismos.
Por otro lado, Hayes y Abernathy ya en 1980, advirtieron que los portafolios
diversificados en diversas industrias y negocios eran apropiados para el
manejo de bonos y acciones pero no lo eran para las corporaciones que
manejan bienes y/o servicios de otra naturaleza.
Por lo tanto, propongo considerar como alternativa otra herramienta
estratégica: la Matriz de Cartera de Ashridge (su título original en inglés
es Parenting-Fit Matrix), desarrollada por Michael Goold y Andrew Campbell
del Strategic Management Centre de Ashridge (Reino Unido) en la década del
'90.
Goold & Campbell sugieren la construcción de carteras en base a las
habilidades relacionadas con los negocios "conocidos", es decir, con los que
el equipo gerencial está familiarizado. Así, sugieren concentrarse en un "heartland"
o núcleo vital de actividades. De esta forma, pueden construir los
portafolios que se ajusten a las habilidades de gestión de la sede central
de la organización y a su vez, construir habilidades de gestión adecuadas a
su cartera de negocios.
En base a estos dos principios, las organizaciones deberían avanzar a un "fit"
(que podríamos traducir como adecuación, ajuste o encaje) en dos
dimensiones:
1) El grado en que la empresa matriz tiene una idea suficiente sobre los
negocios del portafolio. Así se trata del "fit" entre los factores críticos
de éxito (FCEs) de las unidades de negocio y las capacidades relacionadas a
recursos y competencias y las características de la empresa matriz.
2) El "fit" entre las oportunidades "parenting" (que podríamos traducir como
orientación y guía de la casa matriz) de las unidades de negocio y las
capacidades, recursos y características de la casa matriz. Así entonces se
trata el cómo los negocios se pueden beneficiar de la casa matriz.
La lógica de estas dos dimensiones es la siguiente: si los factores críticos
de éxito de la unidad de negocio se ajustan mal a las características y
capacidades de la empresa, los directivos probablemente no comprendan bien
el negocio.
Entonces la primera medida del "fit" es evitar problemas. Por ejemplo,
British American Tobacco (BAT) adquirió en los '90 a la empresa de servicios
financieros, Eagle Star. El "fit" de los FCEs era casi nulo: los FCEs de
Eagle Star no se ajustaban bien con las habilidades y características de los
directivos de BAT.
Los resultados fueron problemáticos ya que BAT animó a Eagle Star a
incrementar su cuota de mercado (estrategia normal en la industria del
tabaco) con la consecuencia de que Eagle Star asumió riesgos extras en sus
seguros, incurriendo en grandes pérdidas años después.
La adecuación entre las oportunidades de orientación de la casa matriz y las
características de la misma está ampliamente relacionada con las ventajas y
oportunidades.
La adecuación elevada significa que existe un elevado potencial de valor
agregado. Por el contrario, la adecuación reducida significa que hay poco
potencial. La oportunidad de parenting (orientación y guía de la casa
matriz) es aquella para que el negocio mejore aquello que se pueda explotar
mejor con ayuda de la casa matriz.
Como conclusión, podemos notar que esta segunda opción estratégica (Matriz
de Ashridge) pueda ser una alternativa interesante a considerar cuando
manejamos un portafolio de negocios o bien, debemos decidir acerca de la
posibilidad de nuevos negocios para nuestra organización.
En síntesis, no se trata de jugar con las matrices sino en cada situación,
plantearse en primer lugar, para qué se la quiere utilizar, y en segundo
término, algo más importante aún: tener en cuenta que una matriz es una
herramienta y no un fin en sí mismo.