Graduado de la Maestría en Agronegocios de la UCEMA, docente de la Universidad de Buenos Aires y director de IMO Consulting. El riesgo de un negocio depende de
la existencia de factores aleatorios que impidan predecir eventos futuros. A
mayor cantidad de variables aleatorias, mayor volatilidad y mayor riesgo.
Esta definición es clave para comprender por qué el agro es, probablemente, uno
de los negocios más riesgosos. En efecto, los resultados del proyecto dependen,
en gran medida, de una serie de variables que el productor no puede controlar.
Así, veamos cuáles son las variables claves de la actividad y su impacto tanto
en los ingresos (rendimiento y precio) como en los costos (arrendamiento,
insumos y labores).
1) Riesgos asociados a los activos biológicos
En el negocio de la construcción, el arquitecto puede calcular con precisión la
cantidad de ladrillos necesarios para levantar una pared.
Sin embargo, en la agricultura, uno más uno no siempre es dos. A la hora de
sembrar, el productor agrícola nunca puede saber con precisión cuál será el
rendimiento de una hectárea.
Los componentes generadores de los negocios agrícolas son activos biológicos
sujetos, en su ciclo de desarrollo, a determinados factores externos a través de
transformaciones cualitativas y/o cuantitativas que impactan en el producto
final.
La variabilidad de los factores como el clima y la ocurrencia de enfermedades
son grandes factores de riesgo. Una temporada demasiado lluviosa o una sequía
pueden echar a perder todos los planes.
Incluso, una lluvia en el momento de la cosecha hace que se atrasen las labores
de trilla. Por cada día de atraso, el productor pierde ingresos por la reducción
en la cantidad y calidad del producto.
2) Riesgo de mercado
Los precios de los commodities se fijan en mercados transparentes cuya evolución
depende de diversos factores que escapan al control del productor.
• Niveles de stocks a nivel global y local
• Crecimiento poblacional
• Desarrollo de distintos bloques económicos
• Cambios en las preferencias de consumo
• Cambios tecnológicos
• Incremento de industrialización de productos
• Contagio con otros mercados
• Políticas monetarias
• Especulación de fondos de inversión
• Retenciones a la exportación y demás medidas gubernamentales
• Fluctuaciones del tipo de cambio
3) Riesgos en la estructura de costos
Las distintas variables que intervienen en la estructura de costos del productor
también se encuentran sujetas a imprevisibles fluctuaciones causadas por
múltiples factores.
El precio de los insumos depende de la evolución del tipo de cambio, del índice
de inflación y del precio del petróleo.
El precio del trabajo se encuentra determinado por la inflación y el precio del
gasoil.
Los gastos de comercialización (por ejemplo, los costos de transporte) dependen
del precio del gasoil y de la política de los sindicatos.
Los costos de arrendamiento dependen de la interacción entre oferta y demanda de
hectáreas para el cultivo.
Así, ante la incertidumbre asociada a la evolución de diversas variables, el
presupuesto estático elaborado al momento de la siembra arroja un margen de
utilidad que suele ser muy diferente al margen obtenido realmente al concretar
la comercialización.
Y este factor es particularmente grave si consideramos que el negocio agrícola
presenta una baja rotación del capital. En efecto, el dinero queda inmovilizado
durante un período mínimo de seis meses y, a los sumo, sólo es posible tener dos
cosechas al año.
En definitiva, la volatilidad de las variables claves poco controlables, un
ciclo productivo prolongado y las características propias de los activos
biológicos dan como resultado un negocio con un riesgo diferencial a otras
actividades.
Y, por lo tanto, la tasa de retorno pretendida debe ser lo bastante elevada como
para que se justifique asumirlo.
Por tal motivo una planificación con un presupuesto estático no es suficiente
para el análisis del negocio, porque las variables que se toman en cuenta tienen
una expectativa futura que no contempla la variabilidad del modelo.