Doctor en Ciencias de la Administración. Director de Brain Decision Braidot Centre y del Centro de Investigaciones en Neurociencias Aplicadas y Prospectiva de la Universidad Nacional de La Plata.
Así, es posible comprender mejor los beneficios que esperan los consumidores de
un producto o servicio, conocer su percepción sobre el precio y demás factores
para diseñar campañas de branding y comunicaciones más efectivas.
Ahora bien, para comprender la propuesta del neuromarketing, es necesario
considerar que el ser humano tiene dos niveles de pensamiento. Por un lado, el
consciente y racional, el que declaramos. Por el otro, un nivel metaconsciente.
Las verdaderas causas de una decisión de compra (o de no compra) se encuentran
en el nivel metaconsciente.
De esta forma, el neuromarketing incorpora herramientas para comprender el nivel
metaconsciente del consumidor y descubrir las causas profundas del
comportamiento de compras.
Con estos instrumentos, se definen las estrategias para llegar al target (diseño
de productos, precios, comunicaciones, canales, etc.) tomando como base un
conjunto de conocimientos sobre el funcionamiento del cerebro.
Por ejemplo, el concepto del producto se redefine ante el descubrimiento de que
lo que un cliente realmente compra es un "constructo mental", conformado en su
cerebro por la fusión de un conjunto de memorias episódicas que salen a la
superficie estimuladas por alguna comunicación o por el producto mismo.
En estos aspectos reside, precisamente, la novedad que diferencia al
neuromarketing del marketing tradicional.
Ahora bien, ¿cómo ha impactado el neuromarketing sobre el mundo
empresarial?
Tras cierto desconocimiento y escepticismo inicial, muchas empresas están
descubriendo el potencial de esta técnica para tomar mejores decisiones.
Así, se forman equipos de trabajo interdisciplinarios integrados por neurólogos,
sociólogos, antropólogos, especialistas en marketing y comunicaciones para
seguir desarrollando conocimiento en este campo y aplicarlo a proyectos
empresariales.
Pero, ¿es ética la disciplina?
Algunos sostienen que nuestro mayor conocimiento sobre el funcionamiento del
cerebro podría ser una herramienta de manipulación del consumidor.
Ahora bien, en este sentido hay que entender que toda comunicación (empezando
por aquella de una madre con su hijo) es una forma de influencia.
La manipulación no es buena ni mala en sí misma. Lo que existe son herramientas
que se pueden utilizar correcta o incorrectamente, ética y no éticamente.
Obstaculizar el desarrollo de nuevos conocimientos por el riesgo de que se
utilicen inadecuadamente significaría detener la evolución de la humanidad.
Sin dudas, es necesario desarrollar la ética y la moral del ser humano para
utilizar correctamente la inmensa cantidad de nuevos descubrimientos que se
están produciendo.
Y, en este marco, el neuromarketing es apenas la punta de un iceberg que abre
una puerta muy grande a nuevos desafíos.