Graduado de la Maestría en Agronegocios de la UCEMA, docente de la Universidad de Buenos Aires y director de IMO Consulting.
Sin embargo, en medio de los vaivenes políticos y de las declaraciones
altisonantes, no siempre ha quedado claro de qué forma afectarán al mercado
agropecuario en su conjunto y a la gestión del productor individual.
Ahora bien, las retenciones (sean móviles o fijas) son un derecho de exportación
que presume un excedente de renta homogéneo que no contempla las estructuras de
costos ni la rentabilidad de cada zona o de cada productor individual.
Por lo tanto, las retenciones afectan más que proporcionalmente a zonas y
productores de menores márgenes.
Las retenciones móviles introducen un elemento adicional: la alícuota sube o
baja de acuerdo a las variaciones del precio internacional del commodity en
cuestión.
En un escenario de precios internacionales a la baja, el esquema actual de
retenciones móviles absorbe parte de la caída (siendo levemente superior a un
esquema de retención fija).
No obstante, ante un alza del valor del commodity, la retención móvil impone un
techo al precio de venta del productor.
De esta forma, el sistema no modifica la situación del productor en escenarios
desfavorables pero limita su capacidad de beneficiarse en un escenario de altos
precios.
Ahora bien, ¿cuál es el probable impacto de este instrumento sobre el mercado
agropecuario y el productor individual?
1) Imposibilidad de que el productor se cubra ante el riesgo de
una posible caída de precios entre el momento de la planificación y el de la
cosecha
Las retenciones móviles afectarán el funcionamiento de los mercados de futuros y
opciones agropecuarios (MATba y ROFEX).
En un escenario de limitada volatilidad de precios, las operaciones en estos
mercados inevitablemente se derrumbarán (incluso, hasta una posible
desaparición).
2) Eliminación de precios de referencia de commodities
agrícolas para planificar la campaña
3) Restricción del acceso al crédito
De no existir el mercado a término, se vuelve imposible realizar canjes contra
la cosecha (por carecer del precio de referencia) lo cual restringirá el acceso
al crédito.
4) Limitación de la capacidad de absorber los aumentos de
costos de los insumos por efecto de la inflación
La agricultura no es un negocio de rotación (como la venta de caramelos) donde
se repone y vende constantemente. En el agro, el capital rota, como máximo, dos
veces al año.
El productor incurre en los costos al principio de la campaña y obtiene los
ingresos varios meses después, sin poder transferir los aumentos de costos
durante ese plazo a sus ventas.
5) Problemas en la logística de la cosecha
Normalmente, un productor vende sus granos en tres ocasiones distintas: pre
cosecha, en la cosecha y pos cosecha.
Las retenciones móviles, al eliminar la posibilidad de especular con un posible
aumento del precio, genera incentivos para que los productores vendan toda su
producción durante la cosecha.
Así, probablemente, se producirán cuellos de botella por falta de disponibilidad
de transporte, aumento de los costos de flete, etc.
Ahora bien, ¿cómo puede un productor responder adecuadamente a este nuevo
escenario?
1) Planificar la campaña con precios de referencia a futuro en
mercados internacionales (Chicago, Rotterdam, etc.) aplicando los ajustes de
seguro, fletes y las retenciones móviles correspondientes a cada cultivo
2) Diseñar estrategias de cobertura en el mercado internacional
a través de opciones
3) Buscar nuevas alternativas financieras
Aún no está clara la manera en que los productores podrán financiar sus compras
de insumos y costos de arrendamiento en este nuevo escenario.
En un futuro inmediato, productores, proveedores y arrendadores tendrán que
sentarse a analizar un esquema sostenible para todas las partes.
Una posibilidad consiste en establecer una parte variable de arrendamiento en
función al rendimiento o construir garantías sobre valores futuros del mercado
internacional.
4) Buscar un portafolio de cultivos rentable y con poca
variabilidad de rinde
Intentar realizar los cultivos más acordes a cada zona productiva o combinarlos
con otra actividad.
5) Comprar insumos en precampaña para eliminar el efecto
inflacionario
6) Planificar anticipadamente la logística
Para evitar los cuellos de botella, será necesario construir una buena
estructura de almacenamiento y negociar los fletes con anticipación.
En definitiva, las retenciones móviles imponen un gran desafío al negocio del
agro.
Los grandes productores tendrán más opciones para adaptarse a las nuevas
condiciones. Los pequeños, por el contrario, tendrán que agruparse para obtener
mejoras competitivas.
Siempre que llovió, paró. Más allá de los costos del conflicto, lo cierto es que
la demanda de alimentos y energía renovable seguirá firme en el largo plazo. La
clave, ahora, es prepararse para enfrentarla en un nuevo escenario.