Catedrático de la Universidad CEU-San Pablo
España, según un artículo de Gonzalo Anes realizado en el Banco de España con
motivo de la entrega de la última edición del PREMIO DE ECONOMÍA REY JUAN
CARLOS, que citaba y recogía en mi post, no tenía la culpa del atraso. La culpa
del atraso endémico, histórico y actual de América Latina con respecto a los
Estados Unidos era de los que se independizaron que no consiguieron obtener
regímenes parlamentarios estables.
Según Anes, en la América Latina independiente no se respetaron preceptos
constitucionales que, como en Estados Unidos, asegurasen el respeto a la
propiedad privada y tampoco consiguieron establecer una justicia independiente
que garantizara el cumplimiento de los contratos.
La tesis de Anes es muy diferente a la de Douglass C. North (Premio Nobel de
Economía 1993 con R.W. Fogel). Para North, América del Norte fue colonizada por
colonos británicos, que llevaron consigo la estructura de los derechos de
propiedad y la Primera Revolución Industrial que se había desarrollado por aquel
tiempo en Gran Bretaña.
Dado que los británicos no consideraban a las colonias de América del Norte como
importantes para su propio desarrollo, les permitieron una gran libertad en sus
gobiernos. Así, en un contexto de relativa libertad política y económica, con
recursos casi infinitos y buenas instituciones, el resultado fue la gradual
evolución de una sociedad libre en las décadas que siguieron a la independencia.
Para North, Latinoamérica, por el contrario, fue colonizada por españoles (y
portugueses) para explotar el oro, la plata y otras riquezas. La estructura
institucional resultante fue el monopolio y el control político por parte de
Madrid (y Lisboa).
La independencia de los países de América Latina, en el siglo XIX, condujo a
seguir el ejemplo de los Estados Unidos y las constituciones de los países
latinoamericanos fueron escritas con ese objetivo.
Los resultados, sin embargo, fueron radicalmente diferentes. América Latina, sin
una herencia de gobiernos relativamente libres (políticos y económicos), tuvo
como resultado medio siglo de guerras civiles que intentaron llenar el vacío
dejado por los gobiernos ibéricos (España y Portugal).
Otra reciente discusión que hemos tenido en el foro se tituló "¿Por qué hay
países que son pobres y otros que son ricos? ¿Qué son las instituciones?" Allí,
se concluía que los países ricos son ricos porque cuentan con instituciones
sólidas y creíbles mientras que la valoración de las instituciones para muchos
de los países más pobres del mundo es negativa.
Pues bien, la creación de instituciones económicas y políticas dominadas por los
españoles y portugueses que fueron al Nuevo Mundo también fue lo que llevó a la
inestabilidad política y a los monopolios económicos que todavía persisten en
gran parte del continente hoy en día, con consecuencias adversas para un
crecimiento económico dinámico. Por tanto para North, al contrario que para
Gonzalo Anes, la culpa de que América Latina esté mal es de España y Portugal.
No sé si a mis estudiantes latinoamericanos les habrá gustado más este post que
el otro "¿Se puede culpar a España de los problemas de Hispanoamérica?".
En todo caso, me asaltan las siguientes preguntas: ¿Cómo podemos conciliar las
tesis de Anes con las de North? ¿Es cierto o falso lo que dice Douglass North?
¿Es, por tanto, España la culpable de los problemas de Hispanoamérica? ¿Fue la
colonización inglesa en América mejor que la española, tal como defiende
Douglass North?