Autor de Empresas Depredadoras, Recursos Humanos no Tan Humanos.
-Te voy a confesar algo. Cuando yo ingresé a la compañía, en la entrevista
de ingreso, me preguntaste lo que pensaba de la empresa. Yo respondí: "en el
mercado se dice que DEVORA a las personas". Y vos replicaste: "me alegro
muchísimo que pienses que acá se HONRA a la gente".
Estos y otros planteos similares, comentados con directores, gerentes y
jefes de diferentes compañías, nos impulsó a investigar y analizar con
detalle las razones profundas por las que se incrementan cada vez más los
niveles de demandas sobre los ejecutivos. ¿Por qué cada vez se debe obtener
más y mejores resultados con menos recursos? ¿Cuáles son las consecuencias?
Por un lado, las compañías proclaman: el capital humano es la fuente de las
ventajas competitivas". Entonces, ¿cómo se entienden los altos
niveles de insatisfacción y sentimientos de saturación por parte de
los directivos? ¿Se proponen las empresas atentar contra sus recursos
humanos?
La respuesta es un "no" rotundo. Bajo ningún punto de vista. Las empresas no
se han inventado ni se desarrollan con el propósito de dañar a sus miembros.
La sensación de saturación es, simplemente, una consecuencia no buscada de
diferentes políticas corporativas que terminan impactando negativamente en
aquellos que diseñan las mismas políticas, en sus desempeños individuales y,
en última instancia, en las performances organizacionales. Hemos denominado
a este fenómeno DEPREDACIÓN.
El problema de la depredación es resultado inevitable e indeseable de una
forma de gestión que legitima la ultracompetitividad y la
sobreexigencia como forma de trabajo y de hacer negocios.
La "depredación" se vincula con modalidades organizacionales
(vigentes en el actual contexto socioeconómico) que presentan una
peculiar manera de entender la competitividad y la motivación de las
personas. El fenómeno se desarrolla a través de mecanismos simbólicos
orientados a promover la lealtad y apela al compromiso a partir de un
consentimiento voluntario y de valorización positiva de las características
del modo de vida alentado. Es así como la sobreimplicación (estar
sobre-comprometido) se naturaliza como forma legítima de trabajo en las
empresas, especialmente en los ejecutivos.
¿Existe una salida del fenómeno?
En primer lugar, es importante reconocer que la depredación no es inevitable
sino meramente producto de un modo determinado de entender a las empresas y
sus objetivos. De este modo, podrá empezar a pensarse otras formas de
funcionamiento organizacional que no resulten perjudiciales para ellas ni
para las personas involucradas en su desarrollo.
La estrategia debe incluir un replanteo integral de la organización,
considerando la problemática en todas sus variables a la vez que una
revisión individual, donde cada cual asuma un compromiso activo frente a la
situación. El mero cambio organizacional sin el cambio en las personas de
nada servirá, como asimismo, tampoco será útil si la transformación se
produce sólo en los ejecutivos.