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Dime a quién conoces y te diré cuánto vales
- By Jorge Fantin
- Published 08/1/2008
- Recursos Humanos
- Unrated
Jorge Fantin
Profesor de Estrategia en el programa de posgrado de Marketing de la Universidad de San Andrés.Consultor de empresas, Director de Phi-Sigma Estrategia y Finanzas.
Dime a quién conoces y te diré cuánto vales
En aquella noche primaveral, dos fueron los patriotas que iniciaron la
cabalgata: William Dawes y el ya mencionado Revere. Cada uno recorrió un camino
diferente. Pero sólo Revere logró movilizar a los pobladores. Al pobre de Dawes
nadie le abrió la puerta.
Lo cierto es que Revere era lo que hoy llamaríamos un "hombre con conexiones".
Siempre se había esmerado en relacionarse con los personajes influyentes de cada
comunidad. También se había posicionado como puente entre aquellas personas no
relacionadas directamente entre sí. En aquella noche de 1775, su agenda resultó
mucho más valiosa que su caballo.
Tal vez no exista mejor introducción para una problemática frecuente en el mundo
de los negocios. En las empresas, es muy común definir a un empleado por su
descripción de puesto y su ubicación en el organigrama. Cuando una compañía
decide racionalizar la plantilla, en muchos casos sólo presta atención a dos
cuestiones: cuánto se ahorrará en salarios y quiénes realizarán las tareas de
los despedidos.
Sin embargo, hay una dimensión adicional a la que pocos prestan atención: la
posición que ocupa cada individuo dentro de la red de conexiones interpersonales
de la organización.
En efecto, cada empleado habla e intercambia información con otros. No sólo
recibe órdenes de su superior inmediato o baja órdenes a sus subordinados, sino
que también se relaciona con otras personas para obtener o brindar información,
generándose así una red de contactos cuya importancia y valor económico suele
subestimarse.
En el caso de la guerra de independencia norteamericana, si
Pero no hace falta remontarse tan atrás en el tiempo para encontrar ejemplos
válidos. A mediados de los '90, la aerolínea Delta despidió a un importante
número de mecánicos para ajustar su estructura de costos. Al poco tiempo,
sobrevino el caos. Si bien el número de mecánicos restante era suficiente para
atender a la flota, las demoras y cancelaciones aumentaron considerablemente.
¿Por qué?
Con los despidos indiscriminados se habían ido valiosísimas conexiones dentro de
la red de contactos informales de la compañía. Precisamente eran las que
facilitaban el intercambio de experiencia, consejos y colaboración entre
empleados de diversas oficinas y con los proveedores. Eran estas conexiones las
que permitían mantener un elevado nivel de eficiencia general.
Si Delta hubiera evitado despedir a aquellos empleados poseedores de
conocimientos o contactos críticos, otros habrían sido sus resultados.
Cuando un empleado se va, no sólo deja un espacio vacío (como diría Alberto
Cortez), sino también una agenda de contactos vacía. Con cada empleado que
perdemos se pierde una cuota de conocimiento irrecuperable en el corto plazo. De
ahí que resulte indispensable cuantificar este valor intangible.
Utilizando en diversas empresas una técnica denominada "Análisis de Redes
Organizacionales", he encontrado casos en los que una sola persona era capaz de
generar ahorros del orden de los cientos de miles de pesos anuales, tan sólo por
su capacidad para acelerar los tiempos de respuesta a un cierto requerimiento
interno o externo, o para conectar a colegas buscando información con otros
capaces de proporcionarla.
Por eso, la próxima vez que algún consultor le sugiera un plan de
racionalización basándose tan sólo en el número de horas trabajadas, o en la
redundancia de ciertas tareas, hágame caso y empiece despidiendo al consultor.

