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Contratos idiosincráticos: retenga talento ajustándose a las preferencias de sus empleados
- By Cecilia Esteves
- Published 08/7/2008
- Recursos Humanos
- Unrated
Cecilia Esteves
Lic. en Relaciones del Trabajo (UBA). Responsable de Recursos Humanos para el área de Finanzas de IBM Sudamérica.
Escrito bajo la supervisión del profesor Ph.D. Guillermo Dabós en la Maestría en Estudios Organizacionales, Universidad de San Andrés.
Contratos idiosincráticos: retenga talento ajustándose a las preferencias de sus empleados
Según Peter Cappelli, Director del Centro de Recursos Humanos de Wharton en la
Universidad de Pennsylvania, el cambiante entorno de los negocios sitúa al
mercado directamente dentro de la empresa, impulsando un conjunto de nuevas
prácticas de gestión que han puesto fin a la relación laboral tradicional.
En efecto, se observa una tendencia de sustitución de la lealtad de los
empleados hacia la empresa, por un apego mayor a su propia carrera y bienestar,
producto del cambio en el contrato social de trabajo y del resquebrajamiento del
contexto institucional que protegía al empleado y le garantizaba empleo de por
vida.
¿Las principales causas? Mercados de productos más competitivos, tecnología de
información que sustituyó mandos medios, presión por aumentar el valor para los
accionistas y la implementación de nuevas técnicas de gestión.
En este contexto, surge un abordaje de la retención del talento basado en la
dinámica del mercado. Cappelli sostiene que estudiando qué empleados es
necesario retener (y por cuánto tiempo) pueden aplicarse programas
específicamente orientados a retener el talento donde es más necesario.
Así, un fenómeno reciente consiste en la celebración de "contratos
idiosincrásicos" de trabajo, donde un trabajador individual negocia condiciones
personalizadas diferentes de las de sus colegas en una posición similar. Veamos
algunos ejemplos...
Un diseñador negocia una licencia con el fin de tomar una capacitación de su
interés. Un gerente comienza a trabajar desde su casa dos días a la semana
después del nacimiento de su hijo. Un agente de bolsa obtiene el consentimiento
de su jefe para dedicar una hora cada tarde a realizar sus transacciones
particulares. Un contador reduce su jornada semanal de 40 a 24 horas con el fin
de aumentar su participación en actividades voluntarias.
Denise
La necesidad creciente de captar y retener talento crítico en la empresa otorga
a ciertos trabajadores un poder de negociación distintivo que pueden utilizar
para demandar condiciones laborales que se ajusten a sus preferencias y
necesidades en una amplia gama de aspectos: flexibilidad horaria, tiempo libre,
contenido de la tarea, beneficios, pago, posibilidades de desarrollo o carrera,
posibilidad de promoción, acceso a mentoring, soporte personal, nivel de
exposición, acceso a viajes, horario, locación, carga de trabajo, etc.
Y lo interesante del caso es que, a través de su celebración, todas las partes
pueden ser beneficiadas: desde el trabajador que negocia (porque obtiene
condiciones laborales ajustadas a sus necesidades) hasta el empleador que puede
retener un talento crítico.
Por tratarse de un fenómeno relativamente novedoso, la literatura académica
sobre el tema aún es escasa. Rousseau señala que un aspecto que concentra gran
atención resulta de las implicancias de los contratos idiosincráticos sobre las
terceras partes (o colegas) directamente afectados. Cómo manejar la equidad
laboral cuando cada empleado negocia condiciones personalizadas es uno de los
principales desafíos que los gerentes tendrán que aprender a enfrentar.
Más allá de estas implicancias, esta novedosa forma de gestión y retención del
talento ya está siendo implementada tanto por empresas tradicionales como IBM y
Citigroup como por pequeños start-ups que operan en los sectores más dinámicos
de la economía del conocimiento como el de Software y Servicios Informáticos.
Los empleados, por su parte, ya no necesitan argumentar causas de fuerza mayor
para negociar cláusulas personalizadas. Sólo dos aspectos son realmente
importantes dentro de la negociación. Primero: ¿Puede realizarse efectivamente
el trabajo bajo las nuevas condiciones? Segundo: ¿Pueden satisfacerse las
necesidades tanto de la compañía como del trabajador por medio de estas nuevas
condiciones?
Cuando las respuestas son afirmativas, los contratos idiosincráticos de trabajo
pueden ser una excelente oportunidad para que ambas partes (empleado y
organización) salgan beneficiadas.

