“Para
el fomento exitoso de las relaciones humanas el líder debe desarrollar
cualidades como paciencia, afabilidad, humildad, respeto, generosidad,
indulgencia, honradez y compromiso”.
El estilo de liderazgo
desde los altos cargos gerenciales, inaccesibles para el
personal operativo, debe
quedar desechados si las organizaciones quieren formar
equipos de
trabajo sostenibles y sólidos en el mediano y largo plazo.
Los puestos de liderazgo
deben cambiar, es decir, dejar
de ser la punta de la pirámide dentro de la estructura para convertirse
en la base la misma dentro de la organización. El líder de la
organización debe tener como función principal el identificar y
satisfacer las necesidades de los integrantes de su equipo de trabajo;
para que así, estos puedan contar con las herramientas y motivación
necesaria para lograr la satisfacción de los clientes externos y el
cumplimiento de las metas trazadas. La satisfacción de las necesidades
del equipo de trabajo debe estar basada en dar y/o facilitar lo que los
integrantes de la organización necesitan realmente y no siempre en lo
que desean o piensan que requieren. Este trabajo, si bien muy minucioso,
es de vital importancia para el éxito y la consecución del emergente
sistémico buscado permanentemente como pilar para un buen desempeño
organizacional.
Para identificar las
necesidades de los integrantes del equipo o de la organización en
general, el líder debe fomentar las relaciones humanas con cada uno de
ellos. Para el fomento exitoso de las relaciones humanas el líder debe
desarrollar cualidades como paciencia, afabilidad, humildad, respeto,
generosidad, indulgencia, honradez y compromiso. Sólo bajo estas
cualidades se puede romper las barreras de
comunicación y prejuicios
que pudieran existir para así poder interiorizarse en las necesidades
reales de cada uno de los miembros de la organización. El líder debe
convertirse en un servidor y en un ejemplo de y para su equipo de
trabajo.
Cuando nos referimos al
hecho de que el líder debe ser paciente, quiere decir que debe tener
dominio de sí mismo, aspecto importante al momento de guiar a la
organización. El líder debe dar un ejemplo con su comportamiento. Es
importante tener en mente que el líder es el espejo de lo que la
organización es en realidad. Éste debe transmitir
seguridad. El líder debe tener como cualidad la afabilidad, esto
significa que debe prestar atención, apreciar y animar a su equipo de
trabajo. Esto se refiere a cómo actuamos, a la forma en cómo préstamos
atención a los demás dentro la organización, dentro de lo cual debemos
practicar la escucha activa. Tenemos la capacidad de pensar cuatro veces
más deprisa de lo que los demás pueden hablar, por tal situación por lo
general tenemos un montón de ruido de comunicación interna mientras
estamos escuchando; lo cual genera que no siempre comprendamos en su
totalidad el mensaje. La escucha activa requiere de práctica
disciplinada que permita poder silenciar esa comunicación interna para
poder prestar atención total mientras escuchamos a los demás. La escucha
activa se basa en tratar de ver las cosas como el que habla las siente,
lo cual está relacionado con la empatía. Así mismo, el ser afable tiene
que ver con el hecho de poder resaltar las cualidades y buenos actos de
las demás personas, y no sólo basarnos en
encontrar lo que se está
haciendo mal. La tercera cualidad mencionada es la humildad, la
cual significa ser auténticos, sin pretensiones, no ser arrogantes ni
jactancioso. Se debe ser autentico, ser uno mismo, no ser presumido,
engreído y autosuficiente. El ego obstaculiza y levantan barreras entre
las personas.
La humildad no es sentirse
menos, sino pensar menos en uno para pensar más en el equipo de trabajo.
Hay que tener en cuenta que
como un equipo, en la organización todos dependen de los demás para el
éxito global. Otra de las cualidades es el respeto, el mismo que
significa tratar a los demás como si fueran personas importantes, que en
el caso de las organizaciones es cierto porque cada uno de los
integrantes de la misma cumple una función específica que ayuda al
cumplimiento del propósito global. El líder debe tener interés personal
en el éxito de aquellos a los que dirige, esto incluye ayudarle a
conseguir su éxito. La
quinta cualidad de un líder es la generosidad, lo cual es
satisfacer las necesidades de los demás. Otro de las cualidades de un
líder debe ser la indulgencia, es decir el no guardar rencor al que
lesione los intereses del equipo u organización. Las personas no son
perfectas, y un líder por su posición puede ser blanco de varios ataques
o discordancias. Esto no significa que se tenga que pasar por alto los
actos erróneos; más bien significa la práctica de un comportamiento
positivo hacia los demás, no un comportamiento pasivo o en su caso
agresivo que denigre la dignidad de las personas. El líder debe ser
abierto, honrado y directo con los demás, guardando el respeto ante
todo. El comportamiento indulgente consiste en resolver a situaciones
según surgen de manera positiva y en dejar de lado cualquier prejuicio
de rencor.
La penúltima de las
cualidades básicas de un líder es la honradez, la cual es estar libre de
engaños. Esta suele ser la cualidad que mayor cantidad de personas
colocan en su lista de lo que espera de un líder. La confianza se
cimienta sobre la honradez, esto es lo que mantiene sólidas las
relaciones humanas. La honradez implica ayudar a las personas a tener
perspectivas claras, hacerlas responsables, estar dispuesto a dar tanto
las buenas como las malas noticias, informar sobre los resultados del
trabajo, tener reacciones previsibles, ser consecuentes y ser justo. La
última de las cualidades básicas de un líder es el compromiso, el mismo
que puede definirse como limitarse a las propias elecciones. Esto
significa cumplir con las elecciones que se han tomado. Es diferente
implicarse en algo que comprometerse, por lo general las personas se
implica en un tema específico, pero es papel del líder lograr que se
comprometan con el mismo y para esto es este último el primero que debe
estar comprometido. El verdadero compromiso es una visión de desarrollo
personal y del desarrollo del grupo junto con la mejora continua. El
líder comprometido está consagrado a un desarrollo integral de si
persona y a una mejora continua, se compromete a llegar a ser el mejor
líder que puede llegar a ser. No se puede exigir que las personas a las
que dirigimos den su mejor esfuerzo cuando el líder mismo no está
dispuesto a crecer y llegar a ser lo mejor posible.
Un buen líder debe
trabajar duro en
desarrollar las cualidades mencionadas anteriormente. En ningún momento
se puede pensar que podemos alcanzar a la perfección, más bien son
cualidades que podemos y debemos mejorarlas constantemente. Los
verdaderos líderes se ven cuando nos vemos en la necesidad de dar lo
mejor de nosotros mismos, cuando estamos en una encrucijada, cuando
estamos con personas fastidiosas o tenemos que ser afables y respetuosos
con personas que no son de nuestro agrado.