Socio de Paradigma Consultores Asociados.
Dentro de este marco, hay una serie de cuestiones que deben resolverse: ¿Cómo
estandarizar y consolidar la información? ¿Cómo definir procesos, funciones y
herramientas que faciliten la gestión de múltiples proyectos?
Para responder a estos interrogantes, las empresas suelen contar con un área
específica: la Project Management Office (PMO). El objetivo:
garantizar una dinámica y coherencia imposible de alcanzar de manera aislada por
las distintas áreas operativas, siempre inmersas en el día a día.
Según el estilo organizacional de cada compañía, el nivel de integración
requerido entre los distintos proyectos y las facultades delegadas, las
PMO pueden tener distintos alcances. ¿Cuáles son las funciones
que debe cumplir la PMO para alinear los distintos proyectos con la estrategia
corporativa?
1) La contribución a la formulación del Master Plan
(Portafolio, Programas o Proyectos puntuales según el alcance definido).
2) La realización de controles de calidad para el cumplimiento
de los estándares del proyecto.
3) La administración de la incertidumbre intrínseca a cualquier
proyecto.
4) La definición de los indicadores y los "paquetes de
información" de los proyectos y de las oficinas en su conjunto.
5) La confección de un inventario de necesidades de mejora.
Esto incluye la investigación y difusión de las mejores prácticas, la
actualización de metodologías, estándares y herramientas de soporte.
6) La gestión de los recursos necesarios para los proyectos en
una amplia gama de aspectos: contrataciones, seguimiento y control de
asignaciones de recursos, definición de planes de desarrollo de recursos
humanos, orientados a la consolidación de las habilidades técnicas críticas para
la gestión del sector.
En síntesis, la PMO es un área de servicios compartidos con un
objetivo muy claro: integrar la gestión de proyectos en
todas sus fases. Desde la prefactibilidad hasta la puesta en marcha,
pasando por la factibilidad, el diseño y la construcción. Los esfuerzos están
orientados a la efectividad y productividad de los proyectos, minimizando
riesgos, fracasos y desilusiones.