Manager. Technology & Security Risk Services. Ernst & Young. La implementación de la
Ley Sarbanes-Oxley (SOX) tiene una arista curiosa: las compañías
suelen ver el proceso de evaluación y mitigación de riesgos como un
trámite burocrático.
Sin embargo, el impacto de la SOX sobre las firmas que cotizan en el mercado
norteamericano (Security Exchange Commission), ha originado un aumento de la
preocupación por el control interno.
Este fenómeno se ve reflejado en el incremento del interés de la
gerencia en minimizar la exposición a los riesgos que pudieran
surgir de las tareas rutinarias.
Sarbanes-Oxley contempla un conjunto de medidas tendientes
a asegurar la efectividad de los controles internos sobre reportes
financieros:
Sección 302: La empresa debe informar trimestralmente al
organismo controlador sobre cualquier cambio que afecte los controles
internos sobre información financiera.
Sección 404 (la que ha recibido mayor atención y que ha
afectado sustancialmente a las compañías): La gerencia y los auditores
externos deben presentar una certificación anual a la SEC acerca de la
eficacia de los controles internos sobre la información financiera.
Específicamente, los auditores externos deben expresar su opinión sobre:
1) El proceso de evaluación seguido por la gerencia para
emitir su certificación
2) La efectividad de los controles internos sobre
información financiera. Esta segunda opinión debe ser alcanzada por los
auditores financieros tras evaluar los controles de manera independiente.
El procedimiento establecido por la ley sigue un enfoque lógico. Existe una
serie de actividades que guían a la gerencia y a los auditores hasta llegar
a una conclusión. El principio del proceso consiste en un análisis del
contenido de los estados financieros de la compañía. Luego, se identifican
los balances. Su trascendencia dependerá de la materialidad del mismo con
respecto a la posición general de la empresa.
En este marco, el "proceso de IT" cobra cada vez mayor
relevancia en el control interno de una compañía. Este proceso, base
informática del resto de los procesos de negocio, permite otorgar confianza
sobre las aplicaciones que los soportan.
Si bien la ley no define un alcance obligatorio en relación a las áreas de
riesgo que deben cubrirse para los Controles Generales de Tecnología
Informática, la mayoría de las compañías toman como base los dominios de
COBIT (Control Objetives Information Technology), quedando
a criterio de cada una de ellas los subdominios que no se considerarán en su
alcance. Por ejemplo, si bien la metodología relacionada con la Continuidad
del Negocio (Business Continuity Planning) no forma parte del proceso de IT
para SOX, existen empresas que igualmente lo incluyen en el alcance de la
evaluación de control interno para mitigar los riesgos.
Los controles de aplicación son trascendentales dentro de cada uno de los
procesos del negocio. La implementación es más eficiente cuando están bien
diseñados y se ejecutan en un entorno de controles generales de tecnología
informática donde los riesgos se encuentran mitigados.
En conclusión, el proceso de evaluación y mitigación de riesgos se convierte
en un valor agregado para las empresas. Sin embargo, hay que tener en cuenta
que la existencia de un proceso rutinario tiene la desventaja de generar
"acostumbramiento" y perder su eficiencia. El desafío: que sea proactivo
para detectar deficiencias de control.
Lo importante, independientemente de las regulaciones existentes, es que las
compañías DEBEN estar tranquilas y seguras de la integridad de la
información reflejada en sus estados financieros.