Director de Crystalis Consulting.
En efecto, frente a la alta exigencia de calidad que demanda la globalización,
ninguna empresa puede "hacer todo" de manera totalmente eficiente.
Así, una gran cantidad de actividades o procesos que no tienen que ver con el
negocio central, podrían ser realizados por terceros de una manera más eficiente
y económica.
Por lo tanto, muchas empresas tercerizan la logística; las tareas
administrativas (liquidación de sueldos o facturación); la selección y
capacitación del personal; diversos procesos productivos (como el mantenimiento
de activos físicos); acciones de marketing (como la publicidad o investigaciones
de mercado), y una amplia gama de servicios generales (como seguridad, limpieza
y catering).
Un outsourcing bien realizado tiene un enorme potencial para mejorar los
resultados. Mal realizado, por el contrario, puede entorpecer las operaciones.
Así, veamos algunos factores clave para tomar buenas decisiones de
tercerización:
Las distintas modalidades de tercerización
En la actualidad, podemos distinguir tres formas de tercerizar un servicio o
proceso: "in company", "near shore" y "off shore".
La modalidad "in company" consiste en albergar, dentro de la propia empresa, a
un equipo de personas que llevarán a cabo el servicio contratado a un tercero.
Esta es la modalidad común en tareas de limpieza y seguridad.
La modalidad "near shore" deriva la realización de una tarea determinada a otra
compañía, que la realizará en su propia oficina.
El caso más sencillo es el un estudio contable que realiza tareas de facturación
y liquidación de sueldos para terceros.
Finalmente, gracias al extraordinario desarrollo de las comunicaciones, hoy es
posible derivar servicios a empresas de otro país. Esto es lo que se conoce como
tercerización "off shore".
En el área informática, es frecuente que empresas argentinas, brasileñas,
mexicanas, irlandesas e indias presten servicios a compañías norteamericanas y
europeas.
¿Cuándo tercerizar?
Una empresa que opte por gestionar internamente todos sus procesos, necesitará
adjudicar abundantes recursos para contar con personal especializado, adquirir
software, instalar un sector con escritorios y demás mobiliario, capacitar a su
gente y, llegado el caso, aplicar diferentes estrategias de motivación y
fidelización.
Así, inevitablemente enfrentará una serie de complejidades como la dificultad de
conseguir personal y los costos de capacitarlo en las normativas vigentes o los
estándares de calidad que pretende cumplir la organización.
El riesgo de la gestión interna, además de los altos costos, es obtener un
resultado que no sea de la calidad esperada.
Por lo tanto, derivar este tipo de actividades en una empresa especializada en
la tarea permite reducir los costos, obtener un servicio eficiente y actualizado
y liberar recursos para dedicarlos al "core business".
Por lo tanto, conviene tercerizar un servicio cuando se busca:
1) Mejorar la eficiencia en los resultados
2) Liberar recursos para reasignarlos a tareas centrales de la
empresa
3) Poner foco en el "core business"
Ahora bien, es indudable que la tercerización tiene el enorme potencial de
incrementar la eficiencia mientras permite a la empresa enfocarse en lo que
mejor sabe hacer.
Sin embargo, también es cierto que una estrategia de tercerización, si no es
dirigida correctamente, puede ser fuente de serios riesgos.