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El dilema del fundador: ¿cuándo dejar la empresa en manos de un gerente profesional?
- By Luis J. Sanz
- Published 10/2/2008
- Management
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Luis J. Sanz
Ph.D., profesor de INCAE, consultor en finanzas, gobierno corporativo y empresas familiares. Su investigación ha sido publicada en libros, revistas académicas y de divulgación en América Latina, Estados Unidos y Europa, recibiendo premios internacionales.
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Anita Roddick fundó The Body Shop con la intención de cambiar al mundo. Durante
el tiempo en que ella estuvo a cargo, la empresa se esforzó por establecer
prácticas gerenciales acordes con este imperativo, recurriendo a proveedores
locales siempre que podía, manteniendo altos estándares ambientales e
implementando programas de responsabilidad social.
Y, al contrario de lo que muchos podrían pensar, la empresa también era
rentable. Sin embargo, llegó el momento en que Anita debió dejar la gerencia
general de la empresa en otras manos. Para la gran mayoría de los emprendedores
esto sería impensable.
Después de todo, ¿no era el ser su propio jefe una de las principales
motivaciones para emprender la creación de una nueva empresa?
Por supuesto, ella continuó siendo accionista de la compañía, y obtuvo ganancias
importantes cuando la misma fue vendida el año pasado. Con este dinero, Anita
puede continuar su misión, sólo que ahora el medio ha cambiado.
Cuando Robin Wolaner concibió la idea de una revista dedicada al segmento de
padres de clase media con niños pequeños, necesitaba un socio que le aportara no
sólo los recursos necesarios sino también experiencia en la producción y
comercialización de revistas.
Al aceptar a Time como su socio, Robin consiguió lo que buscaba. Pero, a cambio,
tuvo que consentir en la posibilidad que Time adquiriera su participación en
Parenting Magazine, lo que finalmente sucedió. Mientras tanto, Robin se
convirtió en una exitosa ejecutiva, publicó un libro donde aconsejaba a Carly
Fiorina (ex CEO de HP), y recientemente inició un nuevo emprendimiento.
Incluso, Steve Jobs debió dejar la conducción de Apple por un tiempo. El que
luego haya regresado triunfante a darnos productos como el iPod o el
recientemente lanzado iPhone tiende a
Si bien Jobs lo tomó inicialmente como un fracaso personal, fue este hecho el
que precisamente lo motivó a continuar y seguir desarrollando nuevas tecnologías
que lo catapultaron de nuevo al tope, no sólo de Apple sino del mundo
tecnológico.
Podría continuar enumerando historias de emprendedores que, a pesar de su gran
éxito, han tenido que dejar la gerencia de la empresa que crearon en otras
manos. En algunas situaciones lo hacen voluntariamente al reconocer que su
compañía necesita otras capacidades.
En otros casos, el fundador es obligado a abadonar la firma en contra de su
voluntad. Así, es inevitable que surjan sentimientos de expropiación. Sin
embargo, el mensaje principal es que, al iniciar una nueva compañía, todo
emprendedor debería reflexionar hasta qué punto estaría dispuesto a dejar de
manejarla si resulta no ser el gerente adecuado.
En efecto, es muy probable que la clase de habilidades necesarias para crear una
empresa a partir de una idea sean diferentes de aquellas necesarias para guiarla
en su crecimiento y consolidación.
Si el emprendedor quiere asegurar que el nuevo emprendimiento perdure en el
tiempo, debe preguntarse si él es el más capacitado para asegurar este objetivo.
En caso contrario, debe contratar un gerente que sí posea estas habilidades. El
problema es que, muchas veces, la pasión asociada al proceso creativo no deja
ver este simple hecho con claridad.
Por eso es preciso que desde el principio el emprendedor se responda a sí mismo
una simple pregunta: ¿gerente o fundador?
Si la respuesta es la segunda, si su principal motivación no es gerenciar el
emprendimiento, entonces su foco debe ser crear la mejor compañía posible, una
tan atractiva que será capaz de atraer el mejor talento disponible.
Fundador o gerente, un simple dilema con profundas ramificaciones. Tanto para el
emprendedor como para los inversionistas que respalden su idea. Muchos
inversionistas buscan precisamente un emprendedor cuya satisfacción provenga
principalmente de ser el fundador. Porque entonces estará dispuesto a hacer los
sacrificios necesarios para que el emprendimiento resulte exitoso. Aún si esto
significa dejar de ser el gerente general.

