Empresas familiares: de la gestión intuitiva hacia el liderazgo de mercado
- By Manuel Bermejo
- Published 10/6/2008
- PYMES
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Manuel Bermejo
Profesor del Instituto de Empresa. Director de programas de Alta Dirección y Empresa Familiar.
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En efecto, durante muchos años, los empresarios de familia sólo han estado
pendientes de sacar adelante su negocio (lo cual, ya es bastante mérito).
No obstante, la empresa familiar del siglo XXI ha experimentado enormes cambios
en relación a sólo unas pocas décadas atrás.
Actualmente, dada la abundante investigación académica sobre el fenómeno, los
miembros de familias empresarias son más conscientes de los retos que deben
abordar y han tenido la oportunidad de recibir educación general y específica en
gestión de empresas familiares como nunca antes había sido posible.
Aunque, por otro lado, la globalización, la creciente competencia y las nuevas
tecnologías han sofisticado extraordinariamente el mercado.
De esta forma, las empresas familiares enfrentan un extraordinario desafío:
desarrollar una posición de liderazgo en la industria sin perder su carácter
familiar.
Estas firmas tienen nombre y apellido. Y, a partir de allí, los valores de una
familia. El empresario familiar debe sacar partido de
Así, el éxito pasa por el tránsito desde el negocio familiar (de manejo poco
sofisticado en un escenario de competencia limitada) a una empresa gestionada
rigurosamente para enfrentar mercados abiertos, complejos y cambiantes.
En este sentido, es fundamental que el negocio familiar adopte un enfoque de
gestión emprendedora para asegurar que la empresa gane en dimensión y
rentabilidad, fortaleciendo de esta manera su posición competitiva.
La compañía debe emprender con sentido en la búsqueda de posiciones de
privilegio en el mercado local para, tras el éxito inicial, apuntar a mercados
regionales o globales.
Abogo, por tanto, por la empresa familiar líder que atiende sus retos de negocio
y de familia dotándose de reglas claras, sistemas de gobierno eficaces para la
familia y el negocio, estrategias para trabajar en la línea de un crecimiento
rentable y que no duda en dotarse de los recursos, humanos y económicos,
necesarios para implantar su estrategia con éxito.
En definitiva, una gestión integrada que va más allá de la firma de un
protocolo, herramienta tan de moda hoy pero que no supone una pócima mágica por
sí sola.
E insisto que nada tan motivante como participar en un proyecto familiar. Ahí
radica la fortaleza de este tipo de organizaciones que hay que intentar
maximizar y poner en valor

