Profesor de Sistemas de Información y Tecnología del Instituto de Empresa.
El término telefonía viene del griego "tele" (distancia) y "fonia" (sonidos). La
voz sigue siendo una parte importante, la vaca lechera de los ingresos de los
operadores móviles (por decirlo de algún modo). Sin embargo, el crecimiento de
las telcos se basa en la creación de nuevos servicios.
Inicialmente, la "killer application" de la telefonía móvil fueron los SMS. Este
canal de comunicación, creado para el control interno de las empresas, se adaptó
para permitir el envío de mensajes entre los usuarios y disparó un crecimiento
increíble. La televisión interactiva rentable nació con el envío de mensajes a
programas como Operación Triunfo y American Idol.
Los sonidos de aviso de llamada abrieron el campo a los ringtones monofónicos
que se podían descargar al móvil y luego a los polifónicos. Hoy, podemos
escuchar canciones o crear melodías personalizadas. En medio de reuniones del
más alto nivel no es extraño que suenen bandas sonoras de conocidas películas.
La mayoría de los celulares permiten desde hace bastante tiempo sacar fotos
(cada vez con mayor resolución). Los más modernos permiten grabar videos con una
resolución y calidad aceptables. Así, están surgiendo iniciativas para convertir
en reporteros a cientos de personas anónimas. Accidentes o eventos son grabados
en primera persona por protagonistas con sus teléfonos, y colgados en la red con
sólo pulsar un botón.
De hecho, los celulares ya se conectan a Internet con facilidad. Bloggers de
todo el mundo actualizan los comentarios en tiempo real desde sus Blackberries.
Periodistas escriben crónicas instantáneas o chequean su email. Google ha creado
una versión de su email adaptado a las peculiaridades de estos terminales.
Incluso el teléfono móvil se está convirtiendo en herramienta de relación.
Compañías de citas online facilitan poner en contacto perfiles similares que
buscan pareja, o empresas de selección de personal actualizan a los candidatos
sobre su proceso de selección con el móvil.
La explosión de tecnologías secundarías como GPRS y el esperado 3G ha permitido
cada vez más móviles y más servicios. De hecho se espera la llegada de las redes
WiFi y del WiMax con una mayor capacidad aún. Esto provocará un cambio en la
manera de comunicarse con la red móvil. El mayor ancho de banda permitirá crear
servicios más complejos, como juegos para el móvil, o contenidos de mayor
tamaño, como videos.
El siguiente paso es la televisión en el móvil. Ya se han creado estándares para
facilitar la recepción de señal de televisión en las terminales. Diversas
cadenas de TV ya están ofreciendo contenidos. Los nuevos móviles tienen
pantallas más grandes, con menor consumo y mejor resolución. Incluso, se han
creado ya miniseries de televisión exclusivas para móviles.
El cambio de los últimos años es increíble. La convergencia tecnológica ha
provocado que la característica diferencial de los teléfonos móviles no sea sólo
por oposición a teléfonos fijos. Como decía la publicidad de un operador
internacional, "hemos pasado de llamar a lugares a llamar a personas".
Ya existe una generación que no comprende la vida sin teléfono móvil. Un
dispositivo personalizado que siempre está con uno, que permite comunicarse e
informarse, tiene agenda, email, y funcionalidades de una computadora y puede
conectarse en múltiples países del mundo.
El teléfono móvil ya no es un dispositivo para hablar en la distancia. Es un
complemento personal para la vida diaria que está cambiando nuestra manera de
hacer muchas cosas cotidianas, tanto a nivel personal como empresarial.
Ed Zander, CEO de Motorola lo llama "el dispositivo anteriormente conocido como
teléfono celular". El futuro de la revolución móvil viene por el mismo camino
que el de Internet. La Web 2.0, una nueva Internet basada en la creación de
contenidos y software por los propios usuarios, está llegando al móvil. Redes
sociales, TV, medio de pago (mobipay), sistemas de recepción automática de
información, blogs.
En el futuro el dispositivo móvil se puede convertir en un medio de
identificación más, mezcla de tarjeta de crédito y documento de identidad, en el
último paso hacia la convergencia entre nuestro mundo actual y el ciberespacio
de Internet.