Poder – autoridad – liderazgo
- By Dervy Jiménez
- Published 10/14/2008
- Liderazgo
- Unrated
Dervy Jiménez
Consultor
internacional de las áreas de liderazgo de excelencia, motivación
total, ética profesional, formación en valores, clima laboral, trabajo
en equipo y servicio al cliente.
Residente en Lima, Perú. Doble nacionalidad cubana-peruana.
Graduado de la universidad de la habana, con estudios de maestría y
doctorado en la universidad autónoma de Guadalajara en méxico,
diplomados en méxico, españa, chile y perú.
Recursos Humanos
País de residencia: Perú.degerencia.com
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Poder – autoridad – liderazgo
Para poder definir liderazgo yo quisiera hacer una diferencia que desde los
valores tiene que ser fundamental: la diferencia entre Poder y Autoridad, porque
para poder hablar de liderazgo como un valor tenemos que ubicarlo en la
dimensión humana estricta; en la experiencia interior del hombre.
El liderazgo normalmente se ha entendido como ejercicio del poder, es decir,
como esa capacidad de forzar, coaccionar u obligar a alguien para que éste,
aunque no quiera, haga tu voluntad debido a tu voluntad ó a tu fuerza.
Este tipo de situaciones abundan. Esto se da por un decreto. Alguien uno lo
declara líder, uno lo declara con poder a través de un decreto, y listo, el tipo
quedó con el poder para. Date cuenta que es una “capacidad de forzar”, insisto
en esa palabra : capacidad. Y eso se te puede ser dado de alguna manera: a
través de una orden, de un decreto, a través de una mirada.
La Autoridad es el arte, miren la diferencia, aquello era una capacidad, esto es
un arte; es el arte de conseguir que la gente haga lo que tu quieres debido a tu
influencia personal. Qué cosa tan distinta. Ustedes saben que el arte se
aprende, el arte uno desarrolla unas destrezas o aprende una técnica. De alguna
manera el arte se aprende. Y ese conseguir que la gente haga lo que tu quieres,
eso es influencia personal.
Miren, la autoridad tiene que ver con el Ser, el poder tiene que ver con el
hacer. En la autoridad el otro decide o hace lo que tu quieres entre comillas
que haga por tu Ser, no por lo que tu puedas hacer. Con todo respeto, cuál es el
lío de nuestro país, cuál es el lío de nuestra sociedad. Que tenemos mucha gente
que basa su Liderazgo, comillas, en el poder. Gente que aprendió que a la fuerza
obliga a otro.
Hay típicos profesores que basan su liderazgo académico en el poder. Son tipos
que se consideran una yarda.
Entonces hay que temerle. Lástima. Está basando su influencia en los demás en lo
que puede hacer.
Qué aleccionante cuando uno se encuentra con profesores que le inspiran a uno
seguirlo, que le inspiran a uno ganas de escucharlo, ganas de aprender, qué
emocionante cuando uno se encuentra con profesores que con su vida, que con su
presencia le generan a uno, le provocan a uno, le incitan a uno a buscar
conocimiento, a buscar vida. Miren la diferencia con el que manda.
Ese normalmente le restriega a uno los doctorados que tiene.
Cuando uno tiene que recurrir tanto a sus títulos, grave; qué agradable cuando
uno se encuentra con gente que es estudiosa, que es académica, que tiene
títulos, que ha leído, pero que los ha asumido en su vida y que puede realmente
influir en el otro por su vida, por su ser.
Definamos entonces liderazgo. El Liderazgo también es un arte, es el arte de
influir a la gente para que trabaje con entusiasmo, palabra griega que significa
“con Dios por Dentro”.
Tiene que ver con las ganas de vivir; con la pasión, la fuerza, la emoción en la
consecución del bien común. Fundamental para que nos entendamos: Tres conceptos
claves: Poder, Autoridad, Liderazgo. Es preciso que tengamos conceptos claros y
que esto sea trasladado a nuestras vidas, sino no tiene mayor sentido.
Bueno, entonces el poder se define como una capacidad, la autoridad se define
como un arte; ahí hay diferencias claras; la autoridad tiene que ver con lo que
tu eres como persona, con tu carácter y con la influencia que has venido
forjando sobre la gente.
El respeto proviene de la autoridad y no del poder, del poder proviene el miedo.
A mí me asusta que estemos construyendo una sociedad del miedo.
A mí me asusta que el único instrumento que tengamos para poder convivir sea la
fuerza.
Con todo respeto por los discursos políticos que escucho, vivo asustado de que
nos hagan creer que el único sentimiento que podemos experimentar por un líder,
sea el miedo. Eso es gravísimo.
Nosotros tenemos que aprender a vivir en autoridad, porque la autoridad da el
respeto y qué es el respeto, no es más que la aceptación de las diferencias que
se dan el ser y en el hacer.
Es decir, yo te respeto a ti cuando respeto el rol que tu representas para la
comunidad en la que vivo.
Yo te respeto a ti cuando tengo claro que tu tienes unas diferencias frente a
mí, que tu no vives de la misma manera como yo vivo, que tu no amas de la misma
manera como yo amo, que tu no piensas de la misma manera que yo pienso pero sin
embargo, no eres inferior a mí.
EL OBJETO FUNDAMENTAL DEL LIDERAZGO: LAS RELACIONES HUMANAS.
Si el liderazgo es un arte y es un arte de influir, su característica principal
como valor está en las relaciones, es decir, son las relaciones humanas el
objeto fundamental del ejercicio del liderazgo.
Nadie es líder escondido debajo de la cama. Nadie es líder metido en el cubículo
de investigación. Somos líderes en el ejercicio de relacionarnos con otros, de
encontrarnos con otros, de hablar con otros, de vivir con otros. Al fin y al
cabo el hombre es eso: un ser que vive con y para los demás.
En consecuencia, el papel de un líder es llevar a cabo las tareas asignadas
fomentando las relaciones humanas.
Es a través de las relaciones humanas como nosotros podríamos generar los
procesos de liderazgo.
No nos vaya a pasar como en nuestro país que muchas veces las estadísticas están
bien pero los seres humanos están mal.
Las estadísticas son brutas, todos los datos son brutos, necesitan una
inteligencia que la interprete, necesitan una inteligencia que las analice,
necesitan una inteligencia que las haga humanas; ellas como tal son datos
brutos, es decir, datos no reflexionados de alguna manera.
El papel del líder es llevar a cabo las tareas asignadas fomentando las
relaciones humanas. Pero para ello tiene que buscar un equilibrio. No se trata
de convertirse en un tipo de cóctel, un líder de cóctel. Tiene que haber un
equilibrio entre lo importante de las relaciones humanas y lo fundamental de
cumplir con la tarea.
Ojo con el equilibrio, no? Porque sino se me vuelven unos relacionistas
públicos, se vuelven gente que habla mucho pero que hace muy poco.
Este país está lleno de ese tipo de personas, oíste? Cuidado.
Hay que tener un equilibrio entre lo importante de las relaciones humanas y lo
fundamental de cumplir con la tarea.
Un buen líder debe construir relaciones funcionales, eficientes y eficaces. Es
decir, son relaciones que están al servicio de un objetivo determinado. ¿Cómo
lograr eso? Es decir, ¿Cómo ser líder?
CUALIDADES DE UN LÍDER.
Un verdadero líder debe cultivar en sí mismo las siguientes conductas que son
materia de elección y de aprendizaje.
Tu puedes elegir o no, tu puedes aprenderlas o no.
A
Es evidente que hay uno s talentos, unas dotes que vienen con el ser, pero
también creo que hay unos procesos de aprendizaje, que hay unos procesos de
elección que uno tiene que tener en cuenta.
Primera característica de un líder: Un líder escucha.
Todo proceso de escucha es un proceso de captación del otro, es un proceso de
comprensión del otro.
Hay que diferenciar entre entender y comprender.
Entender es el ejercicio académico y tiene que ver con un proceso de describir y
explicar el objeto.
Comprender es la captación integral del objeto.
Vamos a poner un ejemplo: un amorólogo, es decir, un estudioso del amor,
entiende el amor en cuanto lo puede describir, en cuanto que puede mostrarnos
cómo se dan los procesos, dónde están las reacciones físico-químicas del
cerebro, etc. Un enamorado comprende el amor.
Pues bien, para mí el proceso de escucha es siempre un proceso de comprensión,
es un proceso de captación del otro.
Tanto que hoy hablan de la escucha activa, hoy hablan mucho de captar al otro no
solo de lo que te dice a través de la sintaxis y a través de la gramática sino
de lo que te dice a través de esa dimensión del lenguaje que te permite
diferenciar entre un insulto y un saludo.
Segunda característica: Respeto.
El respeto es la capacidad de entender que el otro es un ser único e
irrepetible.
Respeto es entender que no somos hechos en serie, que no somos el producto de
una máquina.
Respeto es entender que los seres humanos tenemos estructuras de pensamiento,
estructuras de sentir y estructuras de comunicaciones diferentes y distintas.
Por eso necesitamos aprender a entablar procesos de diálogo.
La única manera de vivir el respeto es el diálogo.
Es conocer la epistemología del otro, la estética del otro, es conocer su ética,
su moral.
Nosotros necesitamos aprender a entender que somos diferentes, que no tenemos
las mismas características, que no sentimos igual, que no pensamos igual.
Es reconocer la unicidad de los seres.
Oiga, un buen líder es capaz de respetar los procesos, los biorritmos, es capaz
de entender que todos tienen unos biorritmos distintos, procesos distintos.
A mí me asusta que en es te país nos quieran igualitos. Me asustan los procesos
de homogenización.
Me pregunto algunas veces con todo el respeto si la educación muchas veces no se
convierte en eso precisamente, en un proceso de homogenización. La rebeldía
actual de los jóvenes es ser todos igualitos.
Cuidado con el respeto, cuidado, se deben buscar también maneras de posibilitar
procesos de autonomía, procesos de libertad. Cuidado.
Un líder tiene que ejercitarse en el manejo del respeto.
Tercera característica: Generar procesos de confianza.
La confianza es la certeza que uno tiene, la certeza existencial de que la otra
persona no lo va a dañar deliberadamente.
Un líder tiene que propiciar esa experiencia en las demás personas. Por eso la
confianza es muy complicada.
Por eso generar confianza es uno de los temas más interesantes de nuestra vida.
Necesitamos aprender eso.
A generarle confianza al otro, que el otro esté seguro.
Que yo me podré equivocar, pero que yo de manera consciente, de manera
deliberada, no voy a querer destruirlo, o no voy a querer dañarlo. Esas son
características del proceso de liderazgo que debemos vivir.
Cuarta Característica: Capacidad para enseñar.
Un buen líder tiene que querer ser maestro, tiene que querer enseñar, tiene que
saber enseñar.
Cuántos profesores no tiene uno en la universidad que saben tanto, pero tanto...
que uno no les entiende nada.
En el fondo enseñar no es más que propiciar procesos de negociación de sentido,
de significación. Pero hay que tener capacidad para eso, propiciar eso.
Quinta Característica: Ser un Facilitador.
Yo diferencia a la gente entre dificilitadora y facilitadora.
Hay gente que todo lo vuelve difícil. Lleva uno una solución y encuentra tres
problemas.
Sexta característica: Un buen líder debe especializarse en sacar lo mejor
de los demás.
Hay gente que tiene el valor contrario, que sabe sacarle lo peor a uno.
Un buen líder ayuda a abrir espacios para que el otro pueda expresar lo mejor
que tiene dentro.
EL RETO.
Eso es un líder.
Mira las tareas que tienes si tu quieres ser un líder.
Yo espero estar hablando frente a jóvenes que están interesados en ser líderes.
Y por eso muestro esta visión desde mi dimensión espiritual, desde mi mirada de
valores de la vida.
Escucha, respeto, confianza, capacidad de enseñar, facilitador y aprovechar lo
mejor de los demás.
Pero para todo eso se necesita por lo menos tres cambios: un cambio
epistemológico, es decir, de estructura del pensamiento. Y lo quiero plantear
con un slogan: no vemos el mundo tal y como es, lo vemos tal y como somos. Si no
realizamos este cambio, vamos a seguir imponiéndonos ante los demás.
Vamos a seguir diciendo “la verdad es ésta, y solo ésta y punto”. Yo creo que
por eso hay que volver a leer a los poetas.
Antonio Machado decía que la verdad no era ni tuya ni mía, era nuestra.
Yo creo que tenemos que volver a redescubrir esto y para ejercer un liderazgo
sano tenemos que partir de allí, de entender que el mundo no lo vemos como es
sino lo vemos como somos.
El segundo cambio que hay que hacer es un cambio de paradigma ético.
El paradigma ético de estos días de nosotros es “todo está bien”.
No todo está bien, no todo es válido, no todo es pertinente.
Esa es una de las trampas éticas más serias que tenemos.
A mí me impresiona la cantidad de corruptos que nos gobiernan. Ahora nosotros
admiramos al tramposo, al vivo, a ese es al que admiramos, a ese es al que
queremos.
Hoy en día al tramoyero le llaman audaz.
Todo puede estar permitido pero no todo conviene.
Hay cosas en las cuales hay que decir no.
Ahí está el daño más grande que nos trajo el narcotráfico: hacernos creer que
uno podía acostarse pobre y levantarse rico.
Hay muchos jóvenes que creen que el éxito cae del cielo.
La gente llega donde llega trabajando, estudiando, esforzándose, luchando, ese
es el camino del éxito.
La gente anda en un viaje mágico y ese ambiente mágico nos ha influido la ética
que es lo grave.
Y entonces la gente cree que una cosa puede ser mala hoy y buena mañana.
Una cosa es para lo público y otra cosa es para lo privado.
Tercer cambio: Necesitamos un paradigma que vaya del poder al servicio.
Que seamos capaces de movernos en ese paradigma.
Que seamos capaces de ir de una manera distinta.
Voy a terminar con una frase que no es espiritual, es literaria, quiero que no
la olviden:
“Dios algunas veces bendice quitando y otras veces maldice dando”

