enavarro@improven-consultores.com
Muy pocas organizaciones actúan de una manera decidida en plazos relativamente
cortos. De hecho, las organizaciones tardan de media 17 meses en reaccionar a la
crisis por lo que obviamente, la respuesta es muy lenta. Y claramente hay una
relación directa entre el tiempo de respuesta y el éxito conseguido en la
gestión de la crisis.
El mensaje es claro: ¡Ahora o nunca! Hay muchas organizaciones que necesitan
reaccionar rápido porque sus balances no pueden aguantar 2 años de malos
resultados. Nuestra recomendación es que hay que tomar decisiones rápidas en
este trimestre para recuperar la cuenta de resultados antes de final de año y
encarar el año 2009 de una manera más positiva.
Pongamos un ejemplo práctico de lo importante que es la velocidad de reacción.
Imaginemos una empresa auxiliar de construcción de facturación en torno a los
100 millones de euros y con unos 400 empleados. Esta compañía tiene unas
pérdidas en torno a los 500.000 euros mensuales (sin suponer el efecto
estacionalidad) y hace un plan de reestructuración planteado con un horizonte de
18 meses.
Con esos horizontes, la compañía tendrá serios problemas de viabilidad. En este
caso toca rehacer el plan para hacer los cambios más importantes en los primeros
100 días y que tras los primeros 9 meses, se haya conseguido la parte más
importante de los resultados.
En este caso en concreto y con este nivel de pérdidas mensuales, la diferencia
entre ambos planes ha representado una diferencia de 5,8 millones de euros. Como
se puede imaginar el lector, esta diferencia es la que marca poder continuar o
cerrar la empresa.
Por ello y tras ver lo importante del tiempo en estas decisiones, es interesante
que profundicemos en el porqué de estos retrasos. Básicamente, encontramos dos
grandes barreras psicológicas que se pueden dar por separado o conjuntamente y
que son algunos de los motivos por los que se tarda tanto en reaccionar:
Una barrera debida a la necesidad de interiorizar lo que
está sucediendo. Entiendo que psicológicamente es difícil haber pasado en 6
meses de ser un gestor exitoso con ganancias millonarias a tener pérdidas
millonarias. Hay un componente humano difícil de interiorizar en esa
situación psicológica de pasar de ser un “ángel” a ser un “demonio” en sólo
unos meses.
La otra barrera habitual es la falta de experiencia y no tener muy claro qué hacer en estas situaciones porque previamente no se han vivido casos parecidos. Muchos ejecutivos en estas situaciones se paralizan y esperan que la situación se resuelva sola.
Realmente, ninguna de las dos situaciones es una buena noticia. Tenemos que
darnos cuenta que las crisis hay que aprovecharlas pero no puede pasar tiempo
sin actuar.
Sin duda, la velocidad es muy importante y cuanto antes empecemos a movernos,
antes llegarán los buenos resultados. Cada minuto que pasa nos está haciendo
perder dinero.. ¿Cuánto es en su caso?