Que no nos engañe el camino crítico
En la gestión de tiempos del proyecto, el método del camino crítico o CPM se
utiliza a fin de detectar las tareas que, de atrasarse o adelantarse, atrasan o
adelantan la finalización del proyecto. La sucesión de todas las tareas críticas
determinarán el plazo de ejecución del proyecto. Las tareas que no están dentro
de esta cadena (las tareas no críticas) poseen una holgura que les permite
atrasarse (un poco) sin retrasar el proyecto. Si queremos entonces mejorar los
plazos de un proyecto, debemos mejorar primero los plazos de las tareas del
camino crítico, ya que mejorar plazos de tareas no críticas no adelanta la
finalización. Con igual criterio al realizar el seguimiento de tiempos, será
condición necesaria cumplir con los plazos de las tareas críticas para cumplir
con el plazo total. De allí el rótulo de “tarea crítica” que poseen todas
aquellas actividades que no tienen flexibilidad respecto a su tiempo de inicio y
finalización.
Lejos de ser nueva, Critical Path Method es una herramienta clásica con más de
50 años de historia, que fue desarrollada en conjunto por DuPont Corporation y
Remington Rand Corporation para gestionar proyectos de mantenimiento de plantas
industriales. Para la misma época la Marina de Guerra de los EE. UU. como parte
del proyecto Polaris, crea la el método PERT (en Inglés Program Evaluation and
Review Technique), que es un modelo para la administración y gestión de tiempos
en proyectos con muchos puntos de contacto con CPM, pero diferente en su
filosofía de aplicación.
CPM induce naturalmente a enfocarse en las tareas del camino crítico, pero nada
aporta sobre las tareas con más probabilidades de atrasarse o sobre aquellas de
mayor importancia estratégica. Y esto puede constituir un problema ya que nadie
nos puede asegurar que estos diferentes conjuntos, tareas críticas; tareas de
atraso muy probable; y tareas de importancia estratégica; sean iguales. De hecho
sería casual que lo fueran.
En otras palabras, que una tarea pueda retrasarse un poco sin atrasar al
proyecto, no quiere decir que no sea la que más probablemente termine
atrasándolo, o que no tenga una importancia estratégica particular. Si nos
enfocamos entonces solo en las tareas del CPM seguramente estaremos pronto con
un proyecto en problemas.
Aclaremos además que, cualquier tarea no crítica con un atraso mayor a su
holgura se transformará en crítica, y puede además cambiar toda la secuencia de
tareas por donde pasa el camino crítico. Esto de seguro afectará la estrategia
de ejecución del emprendimiento y las prioridades en la gestión de tiempos y
recursos.
Cito aquí dos casos triviales a modo de ejemplo. La certificación y facturación
de los avances realizados no debería ser una tarea crítica ya podríamos seguir
trabajando sin hacer estas tareas administrativas que no frenan automáticamente
la ejecución, pero es difícil pensar en estas actividades como secundarias o de
baja relevancia para cualquier proveedor. Los permisos de obra pueden que no
pasen por el camino crítico, ya que puede adelantarse su ejecución, pero como
depende de factores que no controlamos e inhabilita el inicio de los trabajos
son tareas de alto riesgo a seguir con especial atención.
El peor escenario lo constituye aquel proyecto que luego de severos atrasos en
tareas no críticas, termina teniendo varios caminos críticos en paralelo. En
esta condición el riesgo de terminar atrasados se multiplica por la cantidad de
rutas críticas y por la complejidad de la coordinación al tener mayor cantidad
de tareas sin margen de atraso (holgura nula). Mas aún, una posible estrategia
de finalización temprana implicará invertir recursos sobre mas tareas además de
redoblar el esfuerzo de gestión.
Por otro lado, en mi experiencia, es común usar CPM a la hora de comunicar
prioridades a la gerencia. Suena importante decir “se debe aprobar de inmediato
esto o aquello porque está en el camino crítico”, y como dice crítico y está en
rojo en el cronograma, en general la respuesta es rápida y nos dan el visto
bueno para proceder. En esencia esto es correcto y beneficioso para el proyecto.
El problema es que cuando inducimos a la gerencia a enfocarse solo en una visión
parcializada del proyecto, les hacemos perder perspectiva y estamos aumentando
el riesgo del emprendimiento, ya que los inconvenientes pueden surgir en las
actividades menos monitoreadas o no informadas. Un problema adicional es que si
la gerencia no posee el vocabulario de proyecto, y en general no lo posee, decir
que una tarea es “crítica” induce a pensar que es importante, clave o que está
en problemas.
En resumen, esta importante y ya clásica herramienta de gestión de tiempos en
proyectos en manos inexpertas, sin un criterio más amplio, o como única
herramienta de gestión de tiempos, es un instrumento potencialmente peligroso.
Como Project Managers deberíamos siempre ver el cuadro completo, usar
inteligentemente CPM y evaluar no solo holguras sino también riesgos de atrasos
en todas las tareas. Y a la hora de informar hablar a la gerencia de las tareas
críticas como “tareas claves para terminar a tiempo”, “trabajos sin margen de
atraso”. Estas definiciones están alineadas con la de “tarea crítica” y no
inducen a error.
Como gerentes dudemos si solo se nos presentan las actividades del camino
crítico al momento de tomar una decisión, y exijamos un marco informativo mayor
que nos permita ver el contexto, detectar los factores clave de éxito y ser pro-activos
con los riesgos que afronta el cronograma. Una forma de hacerlo es preguntar que
tareas tienen mayor probabilidad de atrasarse, sean críticas o no, y que se está
haciendo para mitigar estos riesgos.
Buenos proyectos