Médico familiar de la Secretaría de Salud de México. Diplomado en Enseñanza en Salud. Diplomado en Malariología. Diplomado en Gerencia de Hospitales. Máster en Administración de Hospitales. Máster en Administración Pública. Candidato a Doctor en Gerencia Estratégica y Políticas de Desarrollo. Trabaja como médico asesor de hospitales en el estado de Campeche, México al servicio de la Dirección de Hospitales del Instituto de Servicios Descentralizados de Salud Pública, Secretaria de Salud.La opinión de algunos inconformes se ha dejado ver en las quejas que se recogen en los buzones expresando que: la imagen institucional se deteriora día con día; las prioridades se manejan con criterio político y no con base en las enfermedades de la población; los cursos de capacitación y las becas se dan a los preferidos, consentidos y recomendados y no a los más responsables y destacados; la gente espera mucho tiempo para ser atendida pues a todos los citan a la misma hora; nunca hay suficientes medicamentos y recetan los mismos para diversas enfermedades; las anotaciones de los médicos son ilegibles; los horarios se establecen de acuerdo con lo que conviene al prestador del servicio y nunca de acuerdo con lo que le conviene al cliente.
En las empresas modernas
existe amplia información sobre quienes son, sobre la misión, la visión
y los valores éticos que manejan los directivos; sin embargo, el sector
salud está en pañales en ese aspecto, pues nadie sabe como se llaman los
médicos y menos como se llaman las enfermeras; mucho menos están
enterados de los valores y principios que deben poner en práctica los
directivos. Sin embargo, a veces llegamos a saber cómo se llaman los
conflictivos y los flojos.
La programación de los estudios de laboratorio y gabinete, así como las
cirugías, se sale de la norma pues al paciente se le da cita o se le
anota para ser operado en una fecha muy remota y tiene que recurrir a
servicios particulares, porque si se pone a esperar un tiempo
prolongado, su mal estará muy avanzado cuando le toque su próxima
consulta. Es obvio que los servicios privados muestran su complacencia y
aplauden que siga el desgarriate que a ellos los beneficia mucho.
Otros defectos son los siguientes a) nunca están completas las
plantillas de personal y se trabaja con sobrecarga de los empleados
existentes, propiciando una explotación disfrazada y tratando de
exprimir a quien se deje, lo cual está agravado porque siempre hay un
porcentaje de “comisionados” a los que la gente denomina comúnmente
“aviadores”; b) los incentivos se dan con criterio interno y casi
siempre a los consentidos y lambiscones, pero nunca se pregunta a los
usuarios, qué empleados deberían recibir los premios por haberlos
tratado bien; c) todo está centralizado y bajo la voluntad de personajes
políticos que muchas veces son fríos, insensibles y calculadores y rara
vez se ponen la mano en el corazón, de donde resulta que dan órdenes que
tienden a desproteger más a los necesitados en materia de salud.
También hay burocratismo, excesiva lentitud en los trámites y muchas
cosas negativas más. Falta de vinculación entre los intereses de los
usuarios y los intereses de los prestadores de servicios; falta de
promoción hacia lo más efectivo en relación con su costo; falta de
limitación premeditada del desperdicio; duplicación de esfuerzos,
servicios e inversiones; centralismo inercial y voraz para asignar los
recursos a los hospitales y a las jurisdicciones sanitarias y para
delimitar responsabilidades en áreas jurisdiccionales y municipales;
trámites tardíos de asuntos relacionados con el área de la salud, debido
a que todos tienen que realizarse en la capital del Estado y del País;
rigidez de criterios para tomar decisiones locales, a causa de una
verticalidad persistente del nivel nacional; penetración insuficiente de
servicios; habitual y viciada inequidad; discriminación hacia los
indígenas y marginados; falta de universalidad; multiplicidad e
imprecisión de objetivos; y dispersión de la atención del prestador de
los servicios.
Existen también numerosas barreras institucionales como: segmentación en
la prestación de servicios; evolución de los Sistema Estatales de Salud
sin una pre-concepción específica; atención distinta de las
instituciones a grupos de la sociedad que no siempre son distintos en
esencia; el mismo individuo es tratado en forma diferente en las
diversas instituciones; coordinación inercialmente defectuosa; empalme
de atenciones a población abierta; vacíos de atención; duplicación de
unidades; duplicación de información; omisiones y desgastes
innecesarios.
Pero no todo es malo ya que posee ciertas ventajas como: la
descentralización, que es un proceso que está en vías de consolidación;
la aplicación del MIDAS o Modelo Integrado de Atención a la Salud que
consiste en sumar esfuerzos para atender a la población que no tiene
acceso a la seguridad social; aplicación y actualización anual del
Diagnóstico Nacional Sectorial de Salud; existencia de un programa de
ampliación de cobertura, el cual se aplica en los municipios del País
catalogados como marginados; distribución de medidas de Promoción
Universal de la Salud a través de un paquete básico de servicios de
salud y de atenciones y vacunas totalmente gratuitas; aplicación del
programa llamado Oportunidades, el cual está destinado a incrementarse
substancialmente pues se considera como prioridad para el desarrollo
social; impulso al Instituto Nacional de Salud Pública que imparte
cursos de maestría y doctorado con un excelente nivel de competencia
gerencial.
Las ayudas externas que permiten avanzar de manera favorable para el
logro de los objetivos son: la participación municipal en los programas
de salud; la participación corresponsable de los sectores público,
social y privado, a través de concesiones, subsidios y actividades de
patronatos; los respaldos financieros emergentes del Gobierno de la
República; el respaldo operativo con recursos humanos temporales de
parte de las Secretarías de la Defensa Nacional y Marina; la aportación
de recursos logísticos de diversas dependencias cuando se realizan
campañas de vacunación y saneamiento, de parte de agrupaciones de
trabajadores y organismos políticos y para-políticos.
He considerado conveniente y también prudente reflexionar en la
conveniencia de concebir de manera distinta el funcionamiento del
Sistema Nacional de Salud, con la finalidad de ir reduciendo los
obstáculos y las debilidades e ir incrementando las fortalezas y los
apoyos, todo lo cual se traduciría en una mejoría de la calidad de la
atención que presta la Institución.
Esta propuesta concreta se refiere a modificar la concepción actual de
los Servicios de Salud por una nueva filosofía, de la cual ya se ha
mencionado algo en diversos documentos, pero que no se ha concretado
específicamente, tal como es mi propósito en esta aportación. En vez de
mencionar la situación actual en un apartado y señalar, después en otro,
la propuesta, nos alejaremos del modelo tradicional de exposición, con
objeto de analizar comparativamente lo que ocurre actualmente con lo que
se propone en este nuevo enfoque contextual de la Salud. Se sugiere que
se la visualice con un enfoque comunitario en lugar de manejar el
tradicional enfoque institucional, que piensa primero en la empresa en
vez de pensar primero en la clientela, es decir, en los usuarios que se
encuentran en la comunidad.
Actualmente existen servicios expectantes encerrados en las paredes del
inmueble, excepto en campañas o en programas específicos. Lo que debe
haber son servicios actuantes que salgan a realizar actividades
extramuros todos los días.
Hoy por hoy se espera que la población acuda a pedir y exigir servicios;
pero lo que se debe hacer es motivar a la población para que acuda a
recibir servicios y orientaciones.
Es habitual pensar que si la gente no pide satisfactores en materia de
salud, es debido a que no posee necesidades en este aspecto; no
obstante, como los expertos en salud saben que esas necesidades existen
deben programar anticipadamente su resolución y atención de manera
congruente, suficiente, oportuna y periódica.
La oferta de servicios se mantiene igual hasta el momento en que la
población toma la decisión de solicitarlos; pero lo que debe hacerse es
incrementar la oferta de servicios tomando como base las necesidades y
tamaño de la población y convencerla para que haga uso de los mismos y
se mantenga sana el mayor tiempo posible.
Debido a que la población sólo acude a las unidades de salud cuando se
siente mal, su mente asocia el sufrimiento con los prestadores de los
servicios, de donde resulta que acude disgustada a pedir que se le
atienda y se fomenta un distanciamiento entre unos y otros; debe
procurarse que se induzca y promueva un acercamiento entre los usuarios
y quienes dan el servicio haciendo que aquéllos vean como una ayuda
protectora a la unidad de salud.
Hoy por hoy se atiende a la población en forma estricta en las cosas que
solicita para tratar su enfermedad; sin embargo, lo que debe hacerse es
informar y capacitar ampliamente a la comunidad a efecto de que solicite
permanentemente servicios y apoyo para cuidar su salud antes de que
enferme.
La finalidad de los servicios es básicamente la restauración y se piensa
poco en el fomento de la salud; no obstante, la finalidad de los
servicios debe ser básicamente de promoción y de fomento y hacer que los
usuarios piensen más en prevenir la enfermedad que en curarla.
Recordemos el sabio refrán: más vale prevenir que remediar.
Las unidades de salud tratan de dar servicios individuales a las
personas que acuden, pero lo que es conveniente hacer es dar servicios
grupales a las personas y sus familiares estén o no presentes estos
últimos.
El interés por el paciente se mantiene mientras se encuentra en la
unidad de salud; sin embargo, el interés por el paciente y sus
familiares debe ser permanente y hacerse visitas de seguimiento
programadas, así como citas calendarizadas.
Los prestadores de servicios piensan que el usuario satisfecho es aquel
que rara vez acude a la unidad, pero su percepción debe cambiar, ya que
deben pensar que el usuario satisfecho es aquel que frecuentemente está
en contacto con la unidad.
Los prestadores de servicios adaptan los horarios pensando en sus
propias necesidades; mas lo que deben hacer es adaptar sus horarios a
las necesidades de los pacientes. Cuando reciban bonos adicionales a su
sueldo debe ser por la cantidad de población sana y no por la cantidad
de pacientes atendidos.
Los servicios se traducen en curación de padecimientos manifestados;
pero lo más conveniente sería la prevención, o sea, evitar la aparición,
así como la detección oportuna de padecimientos todavía no manifestados.
Se considera que la atención está bien dada cuando el paciente sale con
su receta y/o medicamentos de la unidad; no obstante, debería
considerarse que la atención está bien dada cuando el paciente sale con
una orientación o capacitación recibida, una prueba de detección
realizada, una muestra tomada o una vacuna aplicada, independientemente
de que se le diera o no una receta.
Se fomenta la paliación de la enfermedad mediante la aplicación de
insumos curativos; mas lo que debiera hacerse es fomentar la prevención
de la enfermedad mediante la promoción de la salud y medidas
preventivas.
La población solamente acude a la unidad cuando se siente enferma; sin
embargo, debiera motivarse a la población para acudir frecuentemente a
recibir consejos para conservarse sana.
La población confía más en los remedios caseros, naturistas y
curanderiles, cuando lo que debería ocurrir es que fuera capacitada para
que confiara más en los insumos preventivos y curativos del cuadro
básico del sector salud.
Ante una situación de urgencia o gravedad la población recurre a
hechizos, limpias, ensalmos y oraciones; pero esto no debe pasar pues
debe ser capacitada para que ante una situación de urgencia o gravedad
pueda aplicar medidas resolutivas de conformidad con determinados
procedimientos contenidos en las normas oficiales mexicanas puestas en
vigor por la Secretaría de Salud.
La población no sabe identificar los signos de gravedad de un niño
enfermo y espera la acción de las fuerzas sobrenaturales, según sus
creencias; mas lo que debe hacerse es capacitarla permanentemente para
que sepa identificar los signos de gravedad de un niño enfermo y
llevarlo de inmediato a una unidad de salud.
La población considera a la unidad de salud como un establecimiento
remediador de sus males y desea no enfermarse para no tener qué acudir a
ella; pero lo que demos promover es que las familias empiecen a
considerar la salud de sus hijos menores de cinco años como algo
prioritario y evitar que sus hijos enfermen llevándolos a vacunar y
manteniéndolos sanos mediante medidas de educación para la salud;
asimismo, deberán llevarlos a las unidades de salud en forma regular y
periódica para que su estado nutricional, su crecimiento y su desarrollo
sean vigilados, pues no deberán esperarse a recibir la visita
domiciliaria de las enfermeras o promotores de salud, pero si la reciben
seguirán sus indicaciones al pie de la letra.
Los daños y riesgos son evaluados fundamentalmente utilizando tasas de
mortalidad; sin embargo, no deben emplearse datos negativos para medir
lo positivo, pues los riesgos y daños deben ser medidos empleando tasas
de vitalidad; para completar el estudio de costo-impacto de los
programas se requiere saber la cantidad de gente con vitalidad, es
decir, la gente con posibilidad de seguir viviendo sin daños
incapacitantes y la probabilidad, de acuerdo con su edad, de generar
bienes y servicios; esta población representa el triunfo, o sea, el
éxito y el impacto de los programas de salud.
Para la programación se maneja una pirámide de población conformada por
grupos de edad por quinquenios o agrupaciones de éstos; mas lo que
debiera hacerse es manejar para toda programación una pirámide de
población por años, de acuerdo con los programas operativos anuales; los
individuos existentes en un grupo anual de edad son los que
sobrevivieron a los riesgos y daños que los afectaron en al año
anterior, representando el éxito de los programas que se presupuestan
año con año; por ejemplo, los niños vivos que tienen dos años de edad
representan el éxito de los programas aplicados a ellos durante el año
anterior, cuando tenían un año; el fracaso está representado por las
defunciones ocurridas en ese mismo año.
Para la programación se emplean proyecciones del Consejo Nacional de
Población apoyadas por conteos intercensales del Instituto Nacional de
Estadística, Geografía e Informática. Estos conteos y proyecciones
contemplan nacimientos, inmigración, emigración y defunciones,
calculando así la tasa de crecimiento anual; pero lo que deberíamos
hacer es emplear censos nominales y conteos basados en visitas
domiciliarias para: a) pesquisar y vacunar a niños, mujeres en edad
fértil, embarazadas y población en riesgo; b) aplicar medidas
preventivas y de fomento de la salud; y c) detectar casos de
enfermedades transmisibles, transmitidas por vectores, crónicas y no
transmisibles.
Las pirámides de población son generalmente proyectadas y se vuelven
inexactas a medida que se alejan de una década censal y se aproximan a
la siguiente; las proyecciones sirven de apoyo para la confección de
pirámides; no obstante, deberíamos apoyarnos en proyecciones CONAPO,
pero no tomarlas al pie de la letra; deberíamos construir pirámides de
población con población viva y productiva restando los hospitalizados
moribundos y los desahuciados; las pirámides son dinámicas, nunca
estáticas; las pirámides van variando porque se les añaden los
nacimientos al primer peldaño y se restan las defunciones a los grupos
anuales que correspondan. Las pirámides deben estar en posibilidad de
apoyar a las proyecciones y no a la inversa.
La programación de prioridades se enfoca hacia la enfermedad y a la
muerte del ser humano refiriéndose al presente y al pasado; analiza los
años de vida perdidos; lamenta fracasos; pero la programación debe ser
enfocada hacia la población viviente para prevenir y evitar la
enfermedad y la muerte. Debe visualizar el futuro con criterio
anticipatorio y generador de vida y de productividad. Debe analizar los
años de vida ganados y la capacidad de producir bienes, servicios,
ciencia, tecnología y arte a través de la fortaleza y creatividad de la
población de 15 años en adelante. Debe capitalizar éxitos en vez de
lamentar fracasos.
Se establecen prioridades de acuerdo con riesgos y daños; dichas
prioridades sirven para programar y presupuestar para seguir luchando
contra riesgos y daños; cuando lo que deberíamos hacer es establecer
prioridades de acuerdo con responsabilidades sociales. Dichas
prioridades nos habrán de servir para programar y presupuestar con la
finalidad de fomentar una sociedad sana y productiva a partir de la
niñez.
Se contribuye a dirigir las prioridades de la ampliación de cobertura
hacia los municipios altamente marginados y necesitados para hacerles
llegar al 100 por ciento de los habitantes la Promoción Universal de
Servicios de Salud, lo cual implica un gran esfuerzo unilateral del
Sistema Nacional de Salud, fomentando el paternalismo tradicional que ha
demostrado ser inoperante y genera gran dispendio de recursos; pero lo
se debe hacer es generar movilización social autónoma y demandante en
todos los municipios; debemos fomentar el acercamiento y flujo de
personas hacia localidades con unidades de salud ya establecidas;
debemos generar “acicates de salud”. La comunidad debe ser movilizada
para adquirir la Promoción Universal de Servicios de Salud en vez de
esperar pasivamente a que se la lleven; la propuesta implica un esfuerzo
compartido y corresponsable entre el Sistema Nacional de Salud y la
comunidad.
Se fomenta día con día la cultura de la enfermedad y de la conducta
separatista de “sálvese quien pueda”; mas lo se debe hacer es fomentar
la cultura de la protección de la salud y de la conducta de ayuda mutua
y cooperación comunitaria.
Existe una tendencia favorable del Sistema Nacional de Salud para actuar
tal y como se está recomendando. De hecho, las instancias
gubernamentales pugnan por algunos cambios, con objeto de que se
redefina y torne más eficiente el proceso de Planeación-Programación-Presupuestación,
pero no establecen lineamientos precisos para aplicar a plenitud una
nueva filosofía de la salud pública. Mi propuesta concreta consiste en
ponerse en el lugar del cliente y definir nuevos esquemas que hagan
cambiar la postura tradicional paternalista, dadivosa y manipuladora de
la empresa y sustituirla por un comportamiento abierto a la pluralidad
con criterio visionario, anticipatorio, positivo, entusiasta y optimista
en la búsqueda de una máxima calidad de los servicios de salud en
beneficio del usuario.
El Sistema Nacional de Salud debe asumir una actitud renovada,
inteligente y ética que rompa los paradigmas de su acostumbrada forma de
ser, de hacer, de satisfacer y de permanecer. Si se piensa primero en el
cliente y se emprende un cambio radical congruente con este nuevo
milenio, seremos los pioneros en esta nueva manera de pensar. El paso
siguiente sería que esta propuesta general se tradujera en reglas
concretas de un nuevo juego que todos debiéramos jugar en beneficio de
la población esté o no protegida por la Seguridad Social.
En resumen, debe prevalecer una nueva filosofía operacional de la Salud
Pública, substituyendo el enfoque tradicional a partir de los intereses
de la empresa, o sea de los prestadores de servicios, por el punto de
vista de la comunidad, es decir, de los usuarios. Es obvio que se
requerirá más intención positiva, más dedicación, más entusiasmo y mayor
esfuerzo de los prestadores, no solamente para mejorar la calidad de su
trabajo, sino para contribuir a mejorar la imagen institucional y, sobre
todo para lograr que quienes reciben los servicios, que son los
clientes, sean objeto de mejor atención para que sientan una verdadera
satisfacción al recibir lo que se les otorga, es decir, con los
servicios que les son entregados a través de los quehaceres cotidianos
de la Salud Pública.
La salud es un valor y un derecho universal; no es patrimonio de unos
cuantos; es conveniente que, en beneficio de nosotros mismos, de
nuestras familias y de nuestro prójimo, luchemos con ahínco para
progresar y más progresaremos si somos sanos y fuertes. Es preciso
vencer el mal de la enfermedad con el bien de la salud física, mental y
social.
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