Vladimir Gomez


Nació en Caracas el 01 de julio de 1950

Consultor en Estrategias y Gestión Organizacional, Director de Consultoría de la firma Trinodus S.A., conferencista y facilitador en temas de transformación personal y organizacional, autor del libro “La Organización en 100 Palabras”

Se ha formado en disciplinas de Consultoría, Técnicas y Destrezas Gerenciales, Comunicación, Planificación Estratégica, Comportamiento y Desarrollo Organizacional, Dinámicas de Grupo, Enriquecimiento del Trabajo, Gerencia por Procesos, Liderazgo, Evaluación y Administración de Proyectos, Aseguramiento, Control y Gestión de la Calidad, Coaching, Desarrollo del Pensamiento y Técnicas de Meditación.
Durante dieciocho años trabajó como Gerente Técnico para empresas nacionales e internacionales en los sectores farmacéutico, cosmético y alimenticio.

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Reuniones que Rinden.

Las horas que pasan ejecutivos, gerentes, profesionales, funcionarios y trabajadores en reuniones de trabajo es impresionante. Y más impresionante aún es el nivel de frustración que experimentan muchas personas al participar en reuniones que no satisfacen sus expectativas.

El Gerente de “Mente Fresca”.

Si algo resulta distintivo de un buen gerente de estos tiempos, es su capacidad para lidiar con las novedades. Una de las acepciones que nos da el diccionario sobre el término novedad es: “ Cambio producido en algo. Suceso reciente, noticia ”.

Gerentes a “Media Máquina”.

A veces pensamos que los gerentes son criaturas extraterrestres, seres dotados de talentos y capacidades supranormales, que se encuentran totalmente preparados para los difíciles y riesgosos procesos de toma de decisiones en los cuales se ven involucrados con tanta frecuencia.

Por alguna curiosa razón, los seres humanos consideramos que cuando tenemos encendido el aparato mental, estamos pensando activamente, como si tuviésemos en verdad la potestad de “controlar nuestra mente”. Pero la realidad es que la mayor parte del tiempo somos pensadores pasivos, andamos como “rumiando” pensamientos.

Cuando enunciamos la Misión de una organización, lo que estamos haciendo es una abstracción sobre la función principal que esta organización desempeña. En la declaración de Misión se incluyen referencias a las motivaciones y medios implícitos en la realización de dicha función.

Hay personas que todo lo que realizan lo hacen de una manera vibrante, apasionada, entusiasta. Gente que se entrega en cuerpo y alma a sus afanes, y a quienes como que el mundo se les desapareciera cuando se concentran en su trabajo, pues logran enfocarse totalmente en la tarea que les ocupa.

Es probable que más de un vez hayamos entrado en contacto con esa clase de personas, y seguramente también, nosotros mismos, hemos podido experimentar esa sensación de trabajar con entrega y dedicación.


Verdad que nos sorprendería ir a un negocio y encontrar pegado a la puerta un cartel con el título de este artículo. O llamar por teléfono a uno de nuestros proveedores y que una voz grabada nos dijera algo así como: “Estimado cliente disculpe, pero por estos días y hasta nuevo aviso, no podremos atenderlo como se merece, pues estamos demasiado preocupados por la crisis que atraviesa el país”.

Un viejo Piache estaba teniendo una charla acerca de la vida con niños de su tribu, en la que les decía:

"Una gran pelea está ocurriendo en mi interior y es entre dos lobos.

Uno de los lobos representa la maldad, el temor, la ira, la envidia, el dolor, el rencor, la avaricia, la arrogancia, la culpa, el resentimiento, la inferioridad, la mentira, el orgullo, la competencia y la superioridad.


La Personalidad Orientada al Logro

Pareciera lo más común pensar que cada vez que un individuo emprende un proyecto o una actividad determinada, la consecuencia lógica de sus esfuerzos fuera el logro del objetivo perseguido.

Nos resulta natural pensar que las finalidades que pretendemos con nuestras acciones deberían converger, en forma unívoca, en los fines deseados.


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