Javier Matuk
• Líder de opinión en la industria de las tecnologías de información
• Basado en la Ciudad de México: influencia continental
• Primera columna: “Desde el Teclado” en 1989, periódico Excelsior
• Más de 15 años de experiencia
• Fundó, editó y dirigió más de 5 publicaciones de tecnología
• Co-fundador de SPIN-Internet, uno de los primeros proveedores de acceso
• Experto en el mercado de tecnologías de información y telecomunicaciones
• Cubre eventos de tecnología a nivel local y mundial
Productor y co-conductor del programa Dommo, transmitido de lunes a viernes de 20 a 21 horas por la señal de W Radio 96.9FM. Dommo: el siguiente paso en tecnología.
Co-conductor del programa Innovation Week, que se transmite los martes a las 23 horas por la señal de Canal 52 a todo el país y Estados Unidos. Tecnología e informática para empresarios.
Colaborador de la Fórmula Fregoso-Vinocur, martes y jueves a las 13:30horas, con noticias de tecnología en general, enfocadas al segmento de consumidor final.
Envío semanal a más de 7,000 suscriptores la columna “Desde el Teclado”, con contenido adicional en “Teclado Plus”, donde reporta eventos, lanzamientos, noticias y más.
Colaborador del canal de Tecnología del portal de Telmex y Microsoft, en donde hace análisis de productos (hands on) y publica contenidos de interés general, siempre abarcando temas de tecnología.
Sitio propio con acervo histórico, Foros de Discusión, donde participan más de 1,000 usuarios registrados en los más diversos temas de tecnología.
Editor del suplemento TECNOLOGIA del diario El Economista, donde publica también la columna Desde el Teclado.
El diluvio digital que viene
- Por Javier Matuk
- Publicado 02/11/2008
Hace una semana Microsoft lanzó
una oferta no solicitada (lo que muchos le han dicho “hostil” pero no
parece tanto) para comprar a Yahoo. Google, el rival a vencer, reaccionó
de inmediato diciendo que no es simplemente una compra y David Drummond,
vicepresidente de desarrollo corporativo del buscador apuntó que “se trata de preservar los principios
básicos de Internet: su naturaleza abierta y su capacidad de ser fuente de
innovación”. La clara referencia es hacia la presencia dominante de
Microsoft en el mercado de sistemas operativos y suites de oficina, que, a lo
largo del tiempo y con muchas batallas, sigue manteniendo su posición de
liderazgo. Acusada de monopo lio y siempre en el centro del huracán, la empresa
ha crecido hasta niveles insospechados a través de una mezcla de innovación,
prácticas comerciales y compra de otras compañías. Por otro lado, tiene
“estándares “cerrados”.
Esto quiere decir que la firma
posee los derechos sobre su software, permitiendo sólo a quien ellos decidan
tener acceso al código interno, o a la forma en que se programa, para poder
aprovechar sus funciones. Un ejemplo bien sencillo del estándar “cerrado” es el
formato .DOC de los archivos que genera su suite de oficina. Algunos pueden
usarlo, pero no es del todo de “dominio público”, por lo que su uso se rige por
algún contrato donde se especifica claramente qué se puede y qué no se puede hacer.
Para entender un poco mejor
esto, es como si la CocaCola fuera de “estándar abierto” y entonces cualquier
persona pudiera hacer el refresco exactamente igual, con acceso a la legendaria
“fórmula secreta”. En el mundo del software, como es intangible, parece más
sencillo que todo se vuelva un estándar abierto. La contraparte es el “código
abierto” donde cualquiera tiene acceso a las entrañas de los programas y puede
modificarlos de acuerdo a sus necesidades. ¿Qué es lo mejor? ¿Cerrado o
abierto? No hay respuesta fácil.
En el mundo del software para
teléfonos celulares, existen varias empresas que desarrollan lo que se conoce
como el operativo. Están Symbian, Palm, Microsoft y otras más. Todos son
sistemas “cerrados” que pueden ser usados por los fabricantes de aparatos
siempre y cuando se llegue a un acuerdo por el pago de derechos. En este
contexto, Google lanzó el año pasado la iniciativa “Android” que precisamente
hace lo contrario y pretende utilizar el concepto de “código abierto” para que
cualquiera pueda usar el software en sus teléfonos. ¿Funcionará? Todavía no hay
productos, esto se verá a mediano plazo.
Google se queja amargamente por
la oferta de compra de Yahoo por Microsoft. ¿Por qué? Sencillo. El buscador
líder tiene entre el 50 y 60% del mercado de búsquedas. Yahoo está en un
segundo lugar con algo así como el 15 a 20% y Microsoft en un lejano tercer
lugar con apenas el 5% (todas las cifras son estimadas, pues dependiendo la
fuente consultada, resultan diferentes). ¿Cómo crecer rápidamente esa
participación? Comprando a la competencia. Si el negocio se lleva a cabo,
finalmente quedarán dos grandes, Google y Microsoft.
Para el usuario, para usted y
para mí, ¿esto es de importancia? Igual, depende del cristal con que se mire.
Las empresas son fundadas y operadas para ganar dinero. No se trata de
entidades de caridad y eso lo han entendido muy bien tanto Google, Microsoft y
Yahoo. Los servicios, que finalmente es lo que usamos todos los “mortales”, a
veces son buenos, a veces son malos. La compra de Yahoo todavía se encuentra en
etapas iniciales y en caso de concretarse, vendría un período muy largo para
ver “quien se queda con qué”, hablando de lo que se usa en pantalla. Tienen
productos que compiten directamente, como el Yahoo Mail y Hotmail. Por otro
lado, Yahoo también ha comprado otros servicios y empresas para crecer, como el
caso del popular sitio para almacenar y compartir fotos, Flikr, que ha crecido
en popularidad con el paso del tiempo.
Pero aquí, a pesar de que Google
se queja amargamente de los estándares cerrados y demás, el fondo del asunto no
es el usuario ni su experiencia ni la confidencialidad de los datos ni nada de
eso. Los grandes billetes verdes están en el jugoso mercado publicitario. El
año pasado Google anunció la compra de DoubleClick, el principal “distribuidor”
(por llamarlo de alguna forma) de publicidad en Internet y la venta sigue sin
concretarse por problemas de regulación en la Comunidad Europea. El punto es
que Google es líder indiscutible en “anuncios de texto” pero no en los banners
tradicionales y otro tipo de contenidos. De ahí que la oferta no solicitada que
hace Microsoft para adueñarse de Yahoo levante todo tipo de suspicacias. ¿Se
concretará la operación? ¿Llegará Google a algún acuerdo con Yahoo? Muchas preguntas,
ni nguna respuesta. Es el diluvio digital que viene.
