Javier Matuk
• Líder de opinión en la industria de las tecnologías de información
• Basado en la Ciudad de México: influencia continental
• Primera columna: “Desde el Teclado” en 1989, periódico Excelsior
• Más de 15 años de experiencia
• Fundó, editó y dirigió más de 5 publicaciones de tecnología
• Co-fundador de SPIN-Internet, uno de los primeros proveedores de acceso
• Experto en el mercado de tecnologías de información y telecomunicaciones
• Cubre eventos de tecnología a nivel local y mundial
Productor y co-conductor del programa Dommo, transmitido de lunes a viernes de 20 a 21 horas por la señal de W Radio 96.9FM. Dommo: el siguiente paso en tecnología.
Co-conductor del programa Innovation Week, que se transmite los martes a las 23 horas por la señal de Canal 52 a todo el país y Estados Unidos. Tecnología e informática para empresarios.
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Sitio propio con acervo histórico, Foros de Discusión, donde participan más de 1,000 usuarios registrados en los más diversos temas de tecnología.
Editor del suplemento TECNOLOGIA del diario El Economista, donde publica también la columna Desde el Teclado.
Y el ganador es...
- Por Javier Matuk
- Publicado 05/5/2008
La llamada “guerra de formatos”
de alta definición terminó justo al comienzo de este año. Durante mucho tiempo,
dos empresas y formatos rivales, BluRay de Sony y HD-DVD de Toshiba, se
disputaron el mercado para hacer prevalecer su estándar, pero al fin de
cuentas, para mí, nadie ganó.
En su etapa final, esta guerra
se complicó. Los dos formatos hacen básicamente lo mismo, claro, con sus
diferencias técnicas y detalles, al final permiten ver videos en alta
resolución. Eso es todo. Para que ganara uno u otro formato el elemento clave
estaba no en los creadores tecnológicos, sino en los estudios de cine o los
creadores de contenido. Uno a uno iban sumando ambas empresas, adelantándose a
veces una respecto a la otra. También fabricantes de computadoras “decidían”
por cierto formato de acuerdo a sus intereses. Pero en diciembre, Toshiba en un
paso que ahora catalogan como erróneo, decide bajar a sólo 100 dólares el
precio del reproductor, que era una de las principales barreras de entrada.
Ante este cambio, la principal
casa productora de películas decide quitarle su apoyo y la japonesa dice “hasta
aquí llegue”. Sería imposible hacer mercado para su tecnología si no contara
con un buen catálogo de títulos. Por cierto, hay que recordar que uno de los
problemas de estos dos formatos es que no son compatibles entre sí.
Y bueno, el “ganador” virtual
fue Sony con BluRay, aunque eso de ganador es muy relativo, pues el mercado de
video de alta definición no acaba de despegar. Y es que son muchos factores,
uno por supuesto era esta batalla entre empresas, otro, la todavía poca
disponibilidad de títulos y otro más, el precio de los reproductores,
absurdamente elevado hasta el momento.
Y es que creo que nadie tiene
prisa así como para salir corriendo a comprar un nuevo reproductor y nuevas
películas. Sí, la experiencia es muy superior a ver un DVD tradicional en la
tele, pero creo que ese mercado ya quedó en un nicho, el de los fanáticos del
home theather, que disfrutan cada minuto frente a sus grandes pantallas.
Para todos los demás, esta
guerra sin sentido sólo hizo más patente una tendencia que desde hace tiempo he
sostenido: los contenidos llegarán por Internet. La renta de películas será a
través de la computadora y se podrán ver en cualquier tele de la casa gracias a
que todo estará interconectado. En Enero Apple anunció la renta de películas en
su tienda iTunes. Para vivir la experiencia y no leer puros boletines de
prensa, hace un par de semanas renté The Bourne Ultimatum (bastante regular,
por cierto) por $3.99 dólares, casi lo mismo que en Blockbuster cerca de casa.
El proceso fue muy sencillo y el archivo en cuestión medía algo más de 1GB, se
tardó un poco en bajar por mi triste conexión casera a Internet (urge más ancho
de banda, por favor).
Ya que se tiene la película en
la PC, se puede ver las veces que uno quiera en un período de 24 horas. Después
de esto, es borrado automáticamente el archivo. La película puede estar en el
disco duro hasta 30 días, pero una vez que se le da Play por primera vez,
comienzan las 24 horas.
La experiencia fue buena. La
calidad de la película en la pantalla de la computadora, bastante aceptable. La
comodidad de no tener que salir al video club y luego regresar, indescriptible.
Así es que, sin duda alguna, en
los siguientes años estaremos rentando más y más películas por Internet, con lo
que se puede predecir que éste será el medio de entrega natural, incluyendo
formatos de alta definición, sin caer en problemas de batallas de formatos que,
al final de cuentas, ninguna de las empresas ganó.
