Javier Matuk
• Líder de opinión en la industria de las tecnologías de información
• Basado en la Ciudad de México: influencia continental
• Primera columna: “Desde el Teclado” en 1989, periódico Excelsior
• Más de 15 años de experiencia
• Fundó, editó y dirigió más de 5 publicaciones de tecnología
• Co-fundador de SPIN-Internet, uno de los primeros proveedores de acceso
• Experto en el mercado de tecnologías de información y telecomunicaciones
• Cubre eventos de tecnología a nivel local y mundial
Productor y co-conductor del programa Dommo, transmitido de lunes a viernes de 20 a 21 horas por la señal de W Radio 96.9FM. Dommo: el siguiente paso en tecnología.
Co-conductor del programa Innovation Week, que se transmite los martes a las 23 horas por la señal de Canal 52 a todo el país y Estados Unidos. Tecnología e informática para empresarios.
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Editor del suplemento TECNOLOGIA del diario El Economista, donde publica también la columna Desde el Teclado.
Cuando el río suena…
- By Javier Matuk
- Published 02/12/2007
Mucho se ha hablado y escrito acerca de las aplicaciones “remotas”. ¿Qué son? Se trata, básicamente, de software que es usado a través de Internet, sin necesidad de tener que instalarlo en la propia computadora. ¿Cómo?
La forma tradicional, hasta el momento más empleada, de utilizar software consiste en el proceso de obtener el programa, ya sea por Internet o en un CD. Después llevar a cabo el proceso con la instalación, que básicamente copia una serie de archivos en el disco duro y le indica al sistema operativo que cuenta con una nueva aplicación. Así, el equipo está listo para ejecutar dicho programa. Todo lo que son procesadores de palabras, hojas de cálculo, paquetes de presentaciones, clientes de correo electrónico, en fin, un largo etcétera está disponible para ser utilizado con solo un par de clics.
Pero todo está cambiando. ¿Cuánto? Lo suficiente como para comenzar a ver el fenómeno como eso, un asunto que tal vez cambie la forma en que usamos computadoras en el futuro. Desde que Internet comenzó a popularizarse y las conexiones de “banda ancha” estuvieron al alcance de millones de usuarios, el potencial de usar aplicaciones remotas ha despuntado.
Los programadores se las han arreglado para poder ofrecer software directamente a través de la red. ¿Cómo? Es necesario que todo el código e instrucciones que sirven para que un programa funcione viajen primero a la computadora del usuario, para ahí, en lugar de guardarse en el disco, simplemente se “ejecuten” y se pongan a trabajar. De hecho, muchos de nosotros usamos ya software de esa forma.
Los populares servicios de correo gratuito como Gmail o Windows Live Mail (antes Hotmail) incluyen una gran cantidad de opciones y posibilidades con cada mensaje. Se está usando un software para llevar a cabo los comandos, desde mover a una carpeta hasta imprimir. ¿Dónde residen esos programas? En ninguna parte. Cada vez que abre la página y revisa su correo, el proveedor envía todo lo necesario para que funcione.
Además de estos servicios de correo, que encierran una gran popularidad, otras empresas se han dado a la tarea de ofrecer diferentes opciones como procesadores de palabras, hojas de cálculo, creador de presentaciones y, por supuesto, sistemas de correo con control de contactos, agenda telefónica y más.
¿Cómo puede cambiar esto la forma de usar computadoras? Mucho. Hoy la televisión (abierta o de paga) funciona exactamente igual. No importa donde se encuentre, en términos generales puede ver cualquier canal sin importar el modelo de la televisión, la ubicación física y otros detalles. Imagine que para poder ver su programa favorito, éste debe estar grabado en un disco duro en la televisión que tiene en frente, si no, no sirve…
Esa es la idea con estos programas y servicios. Que el usuario se vuelva no dependiente de una marca de PC, tipo de sistema operativo o ambiente de trabajo. Con este esquema, en cualquier lugar, igual que con una televisión, podrá trabajar con sus datos: documentos, hojas de cálculo, fotografías, correos, en fin, todo lo que hoy tenemos en el disco duro de la computadora.
¿Qué falta? Mucho todavía. El ancho de banda es un asunto de primordial importancia, ya que es la clave del éxito para no tener que esperar al momento de usar las aplicaciones. Otro detalle no menos importante es el costo y disponibilidad. El servicio debe ser competitivo contra las versiones estándar de escritorio y estar siempre listo para usarse. No se vale que se “caiga el sistema” pues eso implicaría que no pueda trabajar.
Firmas del tamaño de Google han comenzado a incursionar en estos servicios. Microsoft hace lo propio, pero es el que más tiene que perder al tener la mayor base instalada de usuarios con software “tradicional”.. Iniciativas como Zoho son prometedoras y están conceptos más enfocados a usuarios de negocios como Share360.
El futuro, sin es como lo pintan, involucra cualquier computadora, con el sistema operativo que sea y en el lugar donde se encuentre. Usuarios de Windows, del MacOS de Apple, de cualquier distribución de Linux y seguramente de teléfonos celulares inteligentes tendrán las mismas funciones y opciones: poder trabajar con sus datos. Todavía falta, pero cuando el río suena…
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Javier Matuk
