Javier Matuk
• Líder de opinión en la industria de las tecnologías de información
• Basado en la Ciudad de México: influencia continental
• Primera columna: “Desde el Teclado” en 1989, periódico Excelsior
• Más de 15 años de experiencia
• Fundó, editó y dirigió más de 5 publicaciones de tecnología
• Co-fundador de SPIN-Internet, uno de los primeros proveedores de acceso
• Experto en el mercado de tecnologías de información y telecomunicaciones
• Cubre eventos de tecnología a nivel local y mundial
Productor y co-conductor del programa Dommo, transmitido de lunes a viernes de 20 a 21 horas por la señal de W Radio 96.9FM. Dommo: el siguiente paso en tecnología.
Co-conductor del programa Innovation Week, que se transmite los martes a las 23 horas por la señal de Canal 52 a todo el país y Estados Unidos. Tecnología e informática para empresarios.
Colaborador de la Fórmula Fregoso-Vinocur, martes y jueves a las 13:30horas, con noticias de tecnología en general, enfocadas al segmento de consumidor final.
Envío semanal a más de 7,000 suscriptores la columna “Desde el Teclado”, con contenido adicional en “Teclado Plus”, donde reporta eventos, lanzamientos, noticias y más.
Colaborador del canal de Tecnología del portal de Telmex y Microsoft, en donde hace análisis de productos (hands on) y publica contenidos de interés general, siempre abarcando temas de tecnología.
Sitio propio con acervo histórico, Foros de Discusión, donde participan más de 1,000 usuarios registrados en los más diversos temas de tecnología.
Editor del suplemento TECNOLOGIA del diario El Economista, donde publica también la columna Desde el Teclado.
México ya está "in"
- By Javier Matuk
- Published 09/24/2008
La telefonía por Internet vino a
revolucionar el concepto de “hablar por teléfono”. Por ahí de 1996 comenzaban
tímidamente a salir al mercado algunas soluciones de software que permitían
“hablar” por teléfono entre computadoras. Se trataba de aplicaciones sencillas
que comprimían la voz que entraba a la computadora a través de un micrófono, la
transportaban por la red, y en su destino la volvían a descomprimir para
finalmente ser escuchada.
Este proceso no es muy distinto
al que llevan a cabo los teléfonos tradicionales o los celulares, todo bajo la
tecnología digital. La diferencia entre esas primeras conexiones entre PCs era
el famoso “ancho de banda”. La calidad del enlace era apenas el suficiente para
poder establecer una llamada con un nivel de claridad en la voz apenas si
aceptable. Además, si uno hacía cualquier otra cosa en la PC, simplemente se
dejaba de escuchar.
Con el paso del tiempo y el desarrollo
de la “banda ancha” o conexiones de mejor calidad, se dio, por ejemplo, el
intercambio de canciones en formato MP3, dando inicio al cambio lento, pero
para siempre, de la industria musical como la conocíamos. Hoy las ventas –y
también la piratería- de canciones ocupan uno de los primeros lugares en uso de
computadoras y reproductores digitales.
Regresando al teléfono, una
pequeña empresa europea desarrolló el programa Skype. Al principio, nadie le
hizo mucho caso, sin embargo, lo que ofrecía era la posibilidad de hacer
llamadas telefónicas entre dos computadoras con una calidad bastante aceptable.
El software era sencillo de usar, bien programado y tenía la particularidad de
no fallar tanto. A pesar de las condiciones del enlace, la llamada normalmente
se podía completar sin problemas.
Usando una PC como el origen de
la llamada siempre se pudo “marcar” a otra PC. Luego Skype y otros proveedores
ofrecieron la posibilidad de enlazar esa llamada con un teléfono tradicional o
un celular. Esto se hace con la ayuda de la empresa telefónica, a fuerzas, ya
que es la única que puede permitir el acceso a su red de clientes. Skype lanzó
el servicio “Skype Out” con el que se puede llamar a casi cualquier teléfono en
el mundo, con precios bastante competitivos. La llamada sale o se origina en la
PC, pero el receptor puede ser cualquier línea telefónica, fija o móvil.
Desde hace un par de años, la
misma empresa lanzó el servicio Skype
In, con el cual se renta un número telefónico en una ciudad y se obtiene la
capacidad de recibir llamadas en él, aunque realmente se contestan en la
computadora. Así, por ejemplo, si usted vive en México pero tiene negocios o
familiares en, digamos, Nueva York, con el servicio se obtiene un número local
para que los interesados le marquen desde esa localidad sin costo de larga
distancia.
La ubicación física del destinatario
es indiferente. Puede estar en su casa en la Ciudad de México o en un hotel en
algún país asiático, mientras esté conectado a Internet y tenga Skype
funcionando, la llamada entrará a ese número.
México estaba siempre excluido
de la lista de ciudades en donde se podía obtener un número, hasta hace unos
días. Me llegó el correo avisando que ya era posible comprar el servicio con
números locales. De inmediato ingresé a mi cuenta de Skype y ¡sorpresa!,
contraté un número local en menos de 5 minutos. El costo fue de $60 dólares por
todo el año y se incluye el buzón de voz. Eso equivale más o menos a unos 55
pesos al mes, realmente una cantidad bastante razonable para el servicio
obtenido.
¿Qué puedo hacer con mi nuevo
número local? Simplemente es un número más, que sin importar en dónde me
encuentre, cualquiera que me marque hará que mi PC “suene” y en ese momento
pueda tomar la llamada o desviarla al buzón de mensajes. Eso hablando de PCs,
pues hay varios modelos de teléfonos inalámbricos que están hechos sólo para
Skype. Por ejemplo, si estoy de viaje –como en este momento- le puedo decir a
la gente que me quiere llamar que está en la Ciudad de México (donde vivo) que
marque el número local que me asignaron y listo. Ellos no pagan más que una
llamada local.
El servicio en México se
encuentra disponible además de en la Ciudad de México, en Guadalajara y
Monterrey. Si, por ejemplo, tiene clientes o familiares en esas ciudades, puede
contratar un número local y le podrán llamar casi sin costo. Bien por la empresa
que negoció con Skype y bien por el precio tan accesible. La telefonía ha
cambiado profundamente desde que hay computadoras y portátiles conectadas a
Internet. Algo es seguro: no hay marcha atrás. La revolución digital poco a
poco está modificando todo, incluso, el concepto de “hablar por teléfono”.
